Venezuela

¿Qué sigue para Colombia tras derrota en la OEA?

Panamá estuvo entre las once abstenciones que evitaron la reunión de Cancilleres del organismo para abordar la crisis fronteriza con Venezuela. Ante la negativa de la Organización de Estados Americanos, Colombia va por la ONU.

Colombia perdió el primer round al intentar llevar la crisis fronteriza con Venezuela al debate en instancias internacionales que puedan intervenir para lograr soluciones concretas al conflicto.

 

La semana pasada el presidente Santos solicitó una reunión de Cancilleres en la OEA, tal vez con la seguridad de recibir el apoyo de la mayoría de Estados, para debatir en plenaria la situación por la que pasan en este momento miles de colombianos que están siendo deportados luego de que Nicolás Maduro decidiera cerrar la frontera con Colombia hace ya más de diez días.

 

Pero en la sede de la Organización de Estados Americanos, el pasado lunes en Washington, la propuesta obtuvo solo 17 votos a favor, 5 en contra, 11 abstenciones y un país ausente. A la propuesta le faltó un voto para la mayoría requerida, por lo cual fue desestimada.

 

Dicha votación se dio luego de las intervenciones de los embajadores ante el organismo de la mayoría de Estados miembros del mismo, en las que expresaron su preocupación y solidaridad con los dos países por la difícil situación humanitaria que ha generado el cierre de la frontera colombo-venezolana.

 

Sin embargo el debate también se centró en si la OEA debía o no tomar un papel en la discusión bilateral, o si este le correspondía a la Unasur, propuesta que apoyaron algunos países suramericanos como Bolivia y Argentina y que rechazaron con vehemencia otros como el embajador mexicano quién considero dicha percepción como excluyente con los gobiernos de Centro y Norteamérica a quienes, según él, también les corresponde ayudar en la resolución de la crisis.

 

 

Las intervenciones

Previo a la votación, tanto Colombia como Venezuela habían expuesto sus puntos de vista y argumentos sobre las razones que llevaron al cierre de la frontera desde hace más de una semana luego de que presuntos contrabandistas hirieron a tres militares de la Guardia venezolana.

 

Andrés González, embajador colombiano, sostuvo que el país estaba indignado con el presunto maltrato que las autoridades venezolanas le han dado a más de un millar de compatriotas que viven en los municipios fronterizos.

 

Desde el momento en que el gobierno venezolano cerró la frontera, según cifras oficiales, 1,097 colombianos han sido deportados o expulsados de Venezuela.

 

Y según el más reciente informe de Naciones Unidas de la situación humanitaria, cuyos funcionarios visitaron la frontera, cerca de 10,000 colombianos habrían cruzado la frontera buscando regresar a Colombia.

 

Por su parte el embajador venezolano Roy Cháderton defendió la polémica decisión de las deportaciones con un constante argumento: en Venezuela viven actualmente 5.5 millones de colombianos.

 

Según indicó el diplomático, los recientes operativos de deportación no fueron dirigidos contra los colombianos de bien sino contra delincuentes.

 

Dentro de las intervenciones de los embajadores asistentes a la reunión, todos estuvieron de acuerdo en la preocupación de la región por la situación de los colombianos deportados, las relaciones diplomáticas entre los dos países y la invitación al diálogo directo entre los dos gobiernos para solucionar esta nueva crisis entre Colombia y Venezuela, naciones con las que todos recordaron tener excelentes relaciones.

 

Sin embargo en lo que no tuvieron un acuerdo fue en si la OEA, fuertemente criticada por los gobiernos de Suramérica por su falta de efectividad a la hora de intervenir en este tipo de situaciones, era el organismo indicado para debatir este tema y tomar posteriores decisiones.

 

Ecuador, Bolivia y Argentina estuvieron de acuerdo en que a quién le correspondía actuar era a la Unasur. De hecho en su intervención la embajadora argentina recordó como bajo la mediación del expresidente de su país Néstor Kischner, cuando este fue secretario general de Unasur, Venezuela y Colombia retomaron sus relaciones diplomáticas luego de que Hugo Chávez decidiera romperlas cuando el expresidente Álvaro Uribe Vélez lo denunció por la presencia de guerrilleros colombianos en territorio venezolano.

 

Mientras tanto países del centro y el norte del continente como Estados Unidos, Canadá y México abogaron en favor de que la OEA discutiera y tomara decisiones al respecto. Según el embajador mexicano, el del cierre fronterizo y la masiva deportación de colombianos, es un problema que le afecta e importa a todo el Hemisferio, no solo a una parte del mismo, por eso para él la Organización de Estados Americanos tenía que jugar un rol directo en la solución de la crisis.

 

Además recalcó que el trabajo de foros como Unasur y la OEA debe ser complementario y no excluyente, por lo que mostró su desacuerdo en que el único organismo multilateral que intervenga sea Unasur, en donde los gobiernos de Centro y Norteamérica no tienen presencia.

 

 

La votación

 

Más de cuatro horas duró la sesión de embajadores de la OEA en la que la propuesta colombiana obtuvo 17 votos favorables entre los 34 miembros del organismo hemisférico. Colombia necesitaba 18 para que se aprobara la reunión de ministros de Relaciones Exteriores.

 

Aunque solo 5 países se opusieron, la derrota la marcaron las abstenciones ya que 11 países, en su mayoría caribeños, optaron por la neutralidad. Uno de los representantes ante la OEA se ausentó.

 

*Votos en contra

Venezuela, Haití, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

 

*Votos a favor

Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Uruguay, Santa Lucia, Bahamas, Barbados, Canadá, Honduras, Chile y Colombia

 

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*Abstenciones

Granada, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y Argentina.

 

Panamá, que estuvo entre los neutrales, se ofreció desde antes de llegar a la reunión como mediador de la crisis y propuso una reunión bilateral entre los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro.

 

De hecho el voto de Panamá, que durante todo el debate se mostró partidario de la propuesta, fue uno de los que más sorprendió a Colombia pues esperaba que fuera favorable según indicó la canciller María Ángela Holguín.

 

Algo similar ocurrió con Haití, que había ofrecido su voto porque padece una situación fronteriza muy similar a la colombiana.

 

“Hubo países que inexplicablemente, pese a habernos expresado su apoyo, tomaron otra determinación a la hora de votar. Pero eso es apenas un primer round. Vamos a continuar. La verdad está de nuestro lado, ya tenemos 17 votos a favor y esto es solo una primera etapa”, dijo al cabo de la sesión el embajador de Colombia ante la OEA, Andrés González.

 

A pesar de la derrota diplomática, González catalogó la jornada como positiva pues Colombia pudo llevar el problema que se vive en la frontera a la comunidad internacional.

 

 

Reacciones

 

La ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, tras conocer la derrota de Colombia en la OEA, aseguró que el que pierde es el continente y ese organismo.

 

“Fue una votación importante pero desafortunadamente el que perdió fue el continente”, fue la frase que utilizó la canciller para referirse al apoyo que recibió Colombia en la OEA.

 

Holguín afirmó que esta discusión de respeto a los derechos humanos ameritaba un debate de alto nivel en el escenario interamericano y que, aunque Colombia llevará sus argumentos ante la Unasur, no solo es el país quien perdió una oportunidad, sino también toda la región.

 

La Canciller resaltó la presentación hecha por el embajador de Colombia ante el organismo, Andrés González, quien durante su intervención mostró videos y fotografías que buscaban poner en evidencia el maltrato de los deportados colombianos.

 

Finalmente la Canciller confirmó que luego de la derrota de Colombia en la OEA, ordenó a la embajadora de país ante la ONU, María Emma Mejía, solicitar una reunión con el secretario del organismo, Ban Ki Moon, para demostrar la crisis de Derechos Humanos que se vive en la frontera.

 

Por su parte el senador Alfredo Rangel, del Centro Democrático, señaló que la decisión de la OEA demuestra la incapacidad del gobierno para defender a los ciudadanos agredidos en la frontera.

 

“La derrota en la OEA demuestra otra vez que la diplomacia de Santos es muy pobre y débil cuando se trata de defender el interés nacional” aseguró en su cuenta de Twitter.

 

Y al respecto sugirió la renuncia de María Ángela Holguín, al igual que Daniel Cabrales, senador del mismo movimiento que arremetió contra la ministra de relaciones exteriores recordando que bajo su administración también se perdió una batalla en la Haya.

 

“Canciller Holguín no gana una para Colombia, como se sostiene en su cargo después de haber perdido el mar de San Andrés y ahora lo de Vzuela” sentenció.

 

El Centro Democrático llevará este pronunciamiento de manera oficial a la plenaria del senado este martes.

 

 

Lo que sigue

 

Por ahora, y a pesar de que el embajador colombiano enfatizó en el que el país insistirá en su petición, es poco probable que el tema regrese a la OEA.

 

Además en el limbo quedó la reunión de cancilleres a instancias de Unasur que estaba prevista para este jueves 3 de septiembre y que fue cancelada por problemas en la agenda venezolana.

 

Colombia, ante este resultado de la OEA, evaluará qué tan efectivo es asistir a la cita de Unasur, donde solo tienen asiento 12 países de Sur América.

 

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se refirió al tema ya que la reunión está programada en su país, y afirmó que está a la espera de que Colombia decida si acepta o no reunirse el próximo 8 de septiembre, ya que la canciller venezolana Delcy Rodríguez se encuentra cumpliendo compromisos en China y Vietnam. 

 

Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, sugirió que el único camino viable sería el de un encuentro bilateral entre los presidentes Maduro y Santos, tal como lo recomendaron la mayoría de embajadores en la reunión de la OEA.

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