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Atlético de Madrid sigue con paso firme en la Champions League

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En una Champions League marcada (cómo no) en el calendario con tinta roja, el Atlético de Madrid se ha propuesto no caer en los errores del pasado. Por el momento, sale victorioso en la eterna pelea del hombre por caer en la misma piedra. En un encuentro aparentemente fácil, los de Simeone sudaron más de la cuenta para ganar al Brujas (3-1), cenicienta del grupo A, y mantener el pleno de victorias.

Valió el doblete de Antoine Griezmann, que dijo ‘no’ al Barcelona este verano para intentar ganar la Champions con el Atlético y, la verdad, está poniendo de su parte. El galo abrió la lata y salió al rescate de los suyos después de que los de Leko, con un golazo de Groeneveld, igualaran el partido y reavivaran los fantasmas de la pasada edición.

Porque, si algo se le notó al Atlético, fue tensionado. El miedo a ceder regalos le hizo atenazarse en momentos concretos del partido, pero de todos ellos supo salir indemne. Especialmente en la segunda parte, en la que puso todo de su parte para deshacer el empate y quedarse con los tres puntos. El siguiente duelo, ante el Dortmund en Alemania, dictaminará quién es el líder del grupo A.

El Brujas fue más respondón de lo que se le presuponía, aunque ante el Dortmund en la primera jornada mostró detalles. Se hizo el Atlético con la pelota, con el control, pero los brujenses esperaban, atentos a los despistes. Le costó un poco entender la maraña plantada por su rival (un 3-5-2 con tres centrales y dos carrileros), pero poco a poco fue ganando metros. Antes de la media hora, Lemar avisó con un tiro taponado por Denswil. Griezmann no se molestó en perdonar.

El ‘7’, que capitalizó buena parte de las acciones ofensivas hasta ese momento, recogió en el perfil derecho, dentro del área, un centro de Lemar en una segunda jugada. Listo como pocos, se perfiló para disparar al palo largo, y con toda la sutileza del mundo hizo el 1-0. Brochazo fino, fino.

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No le duró demasiado la alegría al Atlético. Todo se debió al chispazo de Groeneveld, un verdadero relámpago en la banda izquierda que se sacó un misil desde la frontal que hizo imposible la estirada de Oblak. Un golpe inesperado antes del descanso.

Tras el parón, el problema del Atlético fue doble: por un lado, enfriar los ánimos y no dejarse avasallar por las dudas; por el otro, meter una marcha más para buscar la victoria. Consiguió ambas cosas. Desde el 46′ se vio a un Atlético volcado en el área del gigantón Letica. Fue Koke quien tuvo el 2-1 más cerca, pero se le fundieron los plomos ante el portero. No tardó demasiado Griezmann en aliviarle los posibles remordimientos.

Diego Costa apareció por el sector izquierdo, y en una arrancada ‘marca de la casa’, se frenó, se libró de su rival y la puso atrás, donde llegó Griezmann para hacer el doblete. Un tanto con un precio muy caro: el de Lagarto se lesionó en la acción y tendrá que ser sometido a pruebas. Se une a Giménez, sustituido en el descanso por molestias musculares, en el apartado de bajas.

Simeone dio entrada a Rodri y a Correa y el ’10’ revolucionó el partido. Eso sí, a su manera: insistiendo en su pelea con el gol, perdonó al Brujas en un mano a mano ante Letica y después tras un regalo de Griezmann, mandando la pelota a las nubes. El equipo belga tuvo la suya, en la testa de Denswill, pero su disparo se fue también arriba. Esta vez, no habría un Qarabag. Así se encargó de rubricarlo Koke, rematando a puerta vacía tras un rechace originado por, quién si no, Antoine Griezmann. El verdadero arquitecto de un triunfo que sigue elevando la moral de un Atlético metido en la pelea por todo.

Fuente: ecodiario.eleconomista.es

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