Atlético de Madrid le remontó al Mónaco de Falcao García

Tomada de ecodiario.eleconomista.es

Los primeros cinco minutos visitantes fueron esperanzadores, con control y agresividad y un Griezmann hiperactivo. El francés dejó solo a Diego Costa tras un excelente pase a la espalda de la defensa, pero el de Lagarto cruzó demasiado la pelota. El arreón fue tan intenso como corto, y el Mónaco fue respirando y ganando metros.

Y el Atlético, tan bloqueado como desafortunado, pagó duramente su primer fallo, que en realidad fue doble, y grave: Saúl se relajó dentro del área y Falcao, listísimo, le robó la merienda. Su centro lo despejó sin querer Correa, que llegó desde atrás como pollo sin cabeza. La pelota le llegó a Grandsir, que anotó sin saber muy bien qué estaba pasando.

El daño pudo ser aún más profundo: Aholou se sacó de la manga un misil para poner a prueba los guantes de Oblak, que de nuevo respondió como un hacedor de milagros. El partido olía a curso 17/18, pero entonces aparecieron tres jugadores a los que se echaba en falta. Koke recogió un balón en el centro del campo y se la dio a Griezmann de primeras. El galo, también al primer toque, liberó a Diego Costa de rivales para que el ’19’, esta vez sí, fusilase sin miramientos a Benaglio.

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El Mónaco se encogió rápidamente. Fueron los mejores minutos del Atlético. Griezmann encontró a Correa, y por la derecha tuvieron buenas combinaciones que no llegaron a provocar remates. Una de ellas originó un saque de esquina. Koke lo botó y Giménez, como un Airbus, se elevó más que nadie para mandar el balón a la red con violencia. En un cuarto de hora, el Atlético le había dado la vuelta al encuentro.

La segunda mitad fue una inyección de sedante. El Atlético amagó con ir a por el tercero, algo que le habría evitado problemas, pero transcurre por una época vital en la que le gusta especialmente complicarse la existencia. Entre eso y la tendencia de Simeone a priorizar las ganancias obtenidas el Mónaco se quedó con el balón sin que nadie le preguntase su opinión.

Los de Jardim no supieron aprovecharse de ello. El técnico metió en cancha a Mboula, y el joven extremo fue lo más potable de los franceses en el tramo final. Más explosivo y voluntarioso, el catalán tampoco pudo, no obstante, romper la maraña defensiva de los rojiblancos. Con la entrada de Lemar (sorprendente suplencia en la que fue su casa), el Atlético ganó posesión de balón y Koke, aliado con Rodri, amasó la pelota hasta dormir el partido. Giménez estuvo providencial en la última batería de centros al área de los locales. Glik, de cabeza, tuvo la oportunidad de hacer el empate, pero erró en el segundo palo. El trabajo estaba ya hecho.

Con un inicio tumultuoso, el Atlético parece haber caído de pie en la Champions 18/19. Lo necesitará una escuadra que se ha propuesto lo que a día de hoy es un imposible: ganar el torneo en su propio estadio. De momento, y con más lógica que nunca, impera el ‘partido a partido’.