Usted puede ser un tonto útil

Usted, sí usted, me refiero a usted, el que está leyendo este artículo. Usted puede ser un tonto útil, usted y millones de personas en el mundo. Si vive en Estados Unidos, Japón, Holanda, Colombia… o cualquier otro país relativamente lejano a donde sucede un hecho de impacto internacional, es seguro que le vayan a utilizar para generar una corriente de opinión. En las últimas horas se han visto imágenes alarmistas de violencia sobre lo ocurrido el pasado domingo en Cataluña, imágenes impactantes en las que se veían a grupos de civiles desarmados enfrentándose de una forma hasta romántica a unas ‘perversas fuerzas policiales represivas’, en las fotos hasta lucían cara de malos estos policías.

 

Vivimos en una época bien peculiar, extraña. Básicamente, vivimos en una época en la que la verdad de los hechos no importa, la legalidad también es un principio moral que tiene poco valor, lo que realmente importa entre los estrategas que manejan a la opinión pública es ganar la batalla de lo políticamente correcto, situarse rápidamente en esa ola para comenzar a bombardear imágenes y hechos casi siempre exagerados y falsos. Con ello, el usuario de información que tiene imposible contrastar todos los mensajes que recibe, porque son miles en una hora, creerán que lo que esa ola informativa está escupiendo es lo cierto, sin saber que muy probablemente sea mentira y seguro, sí está siendo manipulado.

 

A la opinión pública internacional le importa poco que el referéndum catalán fuera ilegal o que no cumpliera con las garantías normales en su desarrollo al no tener censos ni forma de registrar los votos, detalles sin importancia en unas votaciones, minucias. Por supuesto, nadie en estos u otros países, está interesado en conocer realmente la situación de opresión que sí sienten las personas que no comulgan con el nacionalismo independentista en Cataluña y que son perseguidos por rotular su comercio en español o simplemente por intentar que sus hijos estudien en la lengua de Cervantes en los colegios. ¿Para qué? La vidas normales, lo cotidiano, no tiene la épica del romanticismo que lucha por la libertad identitaria de un pueblo oprimido y se enfrenta a un policía con cara de malo. Esa foto es la que vende, la de la realidad del día a día, no.

 

Cualquiera que haya visitado Cataluña en los últimos meses o años, y yo sí lo he hecho, se da cuenta que la vida de los ciudadanos en Cataluña dista bastante de ser la de unas personas oprimidas y aplastadas por un Gobierno. Hay una calidad de vida extraordinaria y libertad en todos los sentidos (si eres catalán, claro). Cualquiera que lea este artículo y haya vivido al menos un año en Cataluña y sea intelectualmente libre o independiente sabrá que los señalados, los perseguidos, los que realmente lo pasan mal en Cataluña son el sector de españoles que no se calla, el que no comulgan con las tesis independentistas. Esa verdad incómoda no le importa nada transmitirla al corresponsal de El Tiempo, New York Times o la TV pública japonesa, esa realidad es poco vendedora. Y cualquier comparación con la situación de Venezuela es irrisoria. En Cataluña hay de todo en las farmacias y en los supermercados, por cierto.

 

En referencia al pasado domingo, esas fuerzas que generan corrientes de opinión, los rusos son maestros en ello escribiendo millones de mensajes diarios en las Redes sociales, mintieron en los hechos para dar una visión de España realmente equivocada e injusta. Las fuerzas policiales son muy profesionales y a pesar de que sufrieron todo tipo de acosos y provocaciones por un sector (muy reducido pero radical) de los independentistas, solamente respondieron con violencia a la turba cuando no les quedó más remedio para salvaguardar su propia seguridad. La mayoría de las imágenes que ha visto de gente sangrando son falsas, son imágenes de hace 5 años que nada tienen que ver con los hechos del domingo. La Policía Nacional y la Guardia Civil española únicamente defendieron la legalidad, como dije antes, un valor a la baja en la sociedad en la que vivimos. En estos momentos el sector más violento de los independentistas está cercando los cuarteles de la policía. Usted, querido lector colombiano, ¿se imagina que 10.000 o 20.000 violentos paisas o costeños hicieran eso con cuarteles de las FFAA colombianas? a que no… y si pasara, que crees que haría el presidente, yo lo tengo claro, y usted probablemente también. ¿Pues el estado opresor español sabe lo que hace?, de momento nada, por miedo o complejo al que dirán. De todo menos opresor diría yo.

 

El punto más hilarante de todo lo sucedido en el referéndum fue el recuento de los votos. En varios pueblos de Cataluña había más papeletas en las urnas que personas censadas en esos pueblos. Se demostró también que mucha gente votó en 3 o 4 colegios distintos. Vamos, muy democrático votar cuatro veces. De eso, ningún medio internacional se ha hecho eco, usted, lector de Confidencial Colombia, que casi seguro vive en Colombia, no se habrá enterado tampoco por otros colegas periodistas que el recuento de votos final arroja la imposible cifra matemática del 100,88% en un votación. El resultado de la suma de todos los votos con sus respectivas opciones debe dar un 100%, ni más ni menos, eso lo enseñan en tercero de primaria en cualquier colegio. Lo que le sucede al nacionalismo catalán es que lleva mintiendo (en todo) durante décadas y llega un punto en que la mentira se ha convertido en el hecho natural de su mensaje, mensaje que por heroico y romántico cala en esta sociedad superficial de 140 caracteres. Su primera gran mentira es enarbolar la bandera única del catalanismo, cuando el independentismo en esa región de España se sitúa en torno al 30-35%, es decir que hay un 65-70% de catalanes no lo son, que no son partidarios de separarse de España después de 500 años de unidad. Otra verdad que no interesa contar a nuestros colegas periodistas internacionales palmeros.

 

Realmente es fácil desmontar con hechos la farsa nacionalista para desprestigiar un país. Por ejemplo, ¿de los 900 supuestos heridos en las protestas que denunció la Generalitat con algo de escándalo saben, según cifras de la propia sanidad catalana, cuantos había hospitalizados 18 horas después de cerrarse los colegios? Pues había en observación médica la escandalosa cifra de dos (2) personas, y con contusiones leves, ojo no se vayan a creer que se debaten entre la vida y la muerte. ¿Por qué entonces todo el mundo fuera de España tenía la impresión que la represión había sido extrema en Cataluña que casi casi que tenía que intervenir las Naciones Unidas? Muy fácil, porque buscan tontos útiles como usted o millones de personas para justificarse. Los primeros tontos útiles son los periodistas internacionales que buscan irresponsablemente una crónica que vender. Es más atractivo una imagen de una anciana sangrando (aunque haya sido por caerse de una escalera) que la de un político en corbata. El segundo tonto útil en la cadena es el lector, al menos el que se deja manipular. No caiga en ese juego.

España, firme ante el desafìo independentista a su democracia

La democracia en España atraviesa su momento más delicado en su historia reciente. La insólita decisión del Gobierno catalán de sacar las urnas a la calle para votar unilateralmente un referéndum de independencia de España, es la mayor amenaza a un Gobierno en Europa desde los movimientos independentistas en los Balcanes, allá por los años 90, y que trajo una guerra en la ex Yugoslavia que dejó cientos de miles de muertos, la última gran vergüenza en Europa.

 

En este momento de desencuentro político y social entre esa región de España con el Estado central, la agresión al orden constitucional que sostiene el gobierno autonómico de Cataluña justifica sobradamente la respuesta que el Estado está desplegando con medida de proporcionalidad pero con toda firmeza. Ningún ciudadano celoso de su libertad política y preocupado por la integridad de su Nación perdonaría ahora forma alguna de inacción ni por parte de este Gobierno que preside Mariano Rajoy ni de los jueces ni de sus representantes electos en las cámaras legislativas.

 

Los lectores de Confidencial Colombia que hayan visitado España, bien saben que es un país en el que se puede pasear en libertad, se respetan las libertadas culturales, religiosas e ideológicas; las instituciones y los servicios públicos funcionan sin mayores problemas, donde la justicia es razonablemente justa (que es lo que debe ser) y actúa contra los que tiene que actuar, independientemente del color político que sea. Es decir, existe un régimen de libertades y hay separación de poderes.

 

En este sentido, la operación de desmantelamiento del referéndum ilegal que se produjo este miércoles, con el encarcelamiento de 14 altos cargos catalanes, marca un punto de inflexión que todo demócrata contempla con alivio y esperanza. Porque aquí no se está definiendo un duelo de legalidades en pie de igualdad, como pretende la propaganda independentista y populista, sino el restablecimiento de los derechos y las libertades de todos los españoles allí donde han sido atacados. Y en primer lugar de los catalanes, cuyas instituciones han sido usurpadas por un proyecto separatista que pretende monopolizar el espacio público y excluir al discrepante del debate político.

 

El intento de tumbar la ley por parte del sector más radical del independentismo catalán no puede quedar impune. Primero por la gravedad que entraña. Y, segundo, porque sentaría un precedente del que el Estado ya no se recuperaría. La ley SIEMPRE debe prevalecer. El Estado tiene la obligación de velar por los derechos de todos los españoles. Nadie está por encima de la ley, y menos cuando el independentismo, a quien primero afecta, es a los propios catalanes, que mayoritariamente no quieren aventuras independentistas.

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