Nubarrones sobre la economía latinoamericana

En estos días hemos conocido las previsiones de crecimiento de los países de América Latina y no por esperados son menos preocupantes. Muestran una región dividida en tres grandes bloques y con futuros muy desiguales.

Los problemas de crecimiento de los EEUU, la ralentización de la expansión china, el agotamiento de modelo del crecimiento por cuenta de las materias primas y en general la falta de estabilidad de la vieja Europa por los problemas derivados de la situación en Ucrania, están haciendo mella en el tan deseado crecimiento sostenible de los países en vías de desarrollo. La previsión de crecimiento para este año de los países de América Latina no llegará a 2% sensiblemente menos que las previsiones de comienzo de año.

 

La Alianza del Pacifico, con México, Perú, Colombia y Chile toma un protagonismo más estratégico para liderar el desarrollo económico y social de esta zona del mundo. Colombia con una muy buena proyección para este año, por encima del 4.5% lidera el crecimiento de los grandes versus México con un raquítico 2% y Brasil con un alarmante 1.5%. Perú estará sobre el 4% y Chile en el 4.5% .

 

Estos países apuestan grandes reformas en sus sistemas productivos, invirtiendo en infraestructuras y en mejorar la demanda interna para balancear aun más los objetivos de desarrollo de la nueva clase media que florece desde la última década. Los acuerdos de libre comercio con EEUU y Europa ayudarán a consolidar y mejorar la capacidad exportadora y a invertir más en tecnología e innovación para que los productos no dejen de ser competitivos al entrar en estos mercados más sofisticados. También ayuda la confianza empresarial de estos países más desarrollados quienes se animan a invertir capital para consolidar posiciones estratégicas en esta región.

 

Por otro lado, los países denominados bolivarianos, casi todos dentro del Mercosur, tienen grandes problemas de desarrollo en sus economías. Argentina crecerá un  poco por encima de 1%, ahondando más sus débiles posibilidades de salir de la crisis y ya asoma otra vez el fantasma del default. Venezuela el 1.3% y con agudos problemas sociales y el desabastecimiento de productos básicos en los supermercados, con una  inflación galopante, maltrata el poder adquisitivo de sus ya sufridos ciudadanos. Ecuador y Bolivia con crecimientos por encima del 4-5% hacen que algunos de sus vecinos empiecen a mirar de reojo si hay que cambiar los discursos políticos por la gestión y las buenas practicas de gobierno. Pero la gran sorpresa está en Brasil  la  gran economía de la región que no avanzará más del 1.5% lo que hace temer la continuidad de las reformas que comenzaron hace una década con los planes de los gobiernos del Presidente Ignacio Lula da Silva. Tampoco ayudan las polémicas creadas por las disparatadas inversiones en el la Copa del Mundo de futbol, que ha elevado las protestas sociales a niveles alarmantes en todo el país.

 

El tercer bloque de países poco puede aportar puesto que sus economías son más pequeñas y dependientes de condicionamientos externos, destaca el crecimiento de Panamá, con un 4.5 % previsible para este 2014,   Costa Rica también en 4.5%  y Uruguay bajando a el 2.5%. Otras economías luchan por mantener sus variables controladas pero con relativo éxito. Siguen teniendo grandes desigualdades sociales y problemas de confianza por corrupción y malas practicas de gobierno que generan una desconfianza en los inversores en general.

 

América Latina todavía tiene que avanzar mucho para poder seguir la senda de las regiones más desarrolladas. Las previsiones para el 2015 son algo mas halagüeñas pero insuficientes para cubrir los desajustes y las desigualdades que hay en los países.  Políticas económicas más acorde con los tiempos que vivimos, menos proteccionismo y mas control de los procesos inflacionarios ayudaran a que algunos de los problemas crónicos vayan desapareciendo.

 

Mejora en los sistemas productivos, más inversión en I+D e innovación, mayor transparencia en los procesos burocráticos para erradicar aun más la corrupción y en general, mejorar la educación, acceso a la vivienda y servicios básicos, ayudarían a conseguir este objetivo común de mejora de nuestra sociedad.