¿Capaces de qué?

Jaime Polanco, presidente de Confidencial Colombia se pregunta, en torno a la campaña #Soycapaz, de lo que Colombia estaría dispuesta a hacer para que pueda ser un país que viva en el posconflicto y se pueda integrar al mundo como lo ha venido anhelando desde hace tanto tiempo.

Estos días empresas y medios de comunicación de toda Colombia se han unido en una campaña para indagar sobre lo que seríamos capaces de hacer y por quién y para qué. Miles de personas han manifestado en las redes sociales y en los medios tradicionales lo que estarían dispuestos a sacrificar, a apoyar o a dar por un sin fin de buenas causas pendientes.

Pero una pregunta que aplicaría para todos, más allá de la intimidad de su apuesta es: ¿A qué estaría dispuesta la sociedad colombiana para poder entrar el mundo del futuro?

¿Estaría dispuesta de una vez para siempre a apostar por tener un país en paz, sin guerras ni violencia, donde quepan todos sin distingos de credos políticos, sociales o religiosos?

¿Estaría dispuesta a acabar con las persecuciones políticas, las injerencias de los poderes públicos, las acusaciones permanentes que dan un espectáculo deplorable para la credibilidad del sistema  político e institucional del país?

¿Estaría dispuesta de una vez y para siempre a revertir los miles de billones de pesos  de los impuestos en mejorar y hacer una educación de calidad, integradora, sin diferencias de genero de ningún tipo y creando las vías necesarias para una integración de pleno derecho en el sistema laboral?

¿Estaría dispuesta a desterrar los fantasmas del pasado, a dejar las acusaciones de siempre, a no prejuzgar a las personas que de buena fe hacen su trabajo, ya sea en el sector público o en el privado y que siempre recaen en ellos las sospechas de enriquecimiento ilícito?

¿Estaría dispuesta a mirar el país de fuera hacia adentro, donde las regiones estén reconocidas, comprendidas, desarrolladas, conectadas entre ellas, con las mínimas infraestructuras necesarias en acueducto, sanidad, vías, energía para  que de una vez  para siempre nadie piense que el obligo del mundo está  sine die en la ciudad de Bogotá ?

¿Estaría dispuesta a tener unas Fuerzas Armadas y de Policía modernas, sin sospechas, dedicadas a la defensa de los derechos de los ciudadanos, a  la mejora de la calidad de vida ayudando en los desastres naturales, a defender los bordes fronterizos, a asegurar un buen sistema de tránsito y a controlar las organizaciones mafiosas y criminales?

Muchas ilusiones de los cuarenta y siete millones de colombianos están puestas en los nuevos retos del futuro. La paz, la integración regional, la OCDE, el deporte y todo ello con la sana intención de ser ciudadanos sin complejos, del primer mundo, lejos de las sospechas y con el merecido reconocimiento a sus destrezas personales y profesionales.

Estas son algunas de las cosas que hay que preguntarse en el reto de la campaña “Soy Capaz”, para saber si estamos en el camino correcto e ir cumpliendo las metas volantes como si de una carrera ciclista se tratara y poder así llegar a ser lideres con reconocimiento mundial como nuestros Rigoberto Urán y Naíro Quintana,  y que además  saben levantarse después de una caída.