Política

“Vamos a hacer parte de una opción de poder”

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Antonio Navarro encarna una de las figuras más relevantes de la iniciativa Pedimos la palabra, que tuvo su primera aparición este miércoles en Medellín. El exsecretario de Gobierno de Bogotá afirma que entre el uribismo y el santismo hay un vacío que hay que llenar. Entrevista.

La indignación de Antonio Navarro detonó con el escándalo de la reforma a la Justicia. Como propia, tomó la bandera de buscar un referendo para revocar el Congreso por la pésima labor con esta importante iniciativa legal. Navarro recorrió el país, recogió firmas y habló con la gente.

 

Ahora, cuando nace una colectividad que quiere “pedir la palabra” y expresar la inconformidad por la baja calidad de la política, el exgobernador de Nariño decida atender el llamado y asistir a esta tercería política. Navarro está convencido de que este grupo tiene vocación de poder.

 

Confidencial Colombia: ¿Cuál es el balance que hace del encuentro Pedimos la palabra de ayer en Medellín?

 

Antonio Navarro: Fue una reunión interesantemente diversa. Hubo empresarios, académicos, miembros de ONG’s, políticos, exmandatarios. En la diversidad estuvo la primera parte de la importancia de este encuentro.

 

Fue un encuentro de personas que no se niegan a hacer política pero la reunión no tenía como objeto tomar posiciones políticas ahora. Pero sí conversar de los problemas que afectan al país.

 

Nos preocupa la mala calidad de la política en Colombia, que se reflejó sobretodo en la labor del Congreso en el proyecto de reforma a la Justicia. Pero la mala calidad no es solo del legislativo, sino que también es del gobierno y ha afectado a algunas de las altas Cortes.

 

La mala calidad de la política termina produciendo malas políticas públicas, y en esta postura hay un consenso muy firme en los participantes del encuentro. Todos coincidimos en la necesidad de buscar métodos para mejorar la calidad de la política.

 

CC: ¿Fue una reunión solo para hablar de política, o abordaron otras temáticas del país?

 

AN: También se analizaron temas de la economía, en los que sobresalieron los malos resultados de los sectores económicos distintos de la minería. En el primer trimestre del año, prácticamente no crecieron ni la industria ni la agricultura. Esta economía está basada en la exportación de minería y eso tiene unas consecuencias graves.

 

Por otro lado vemos que el gobierno nacional no encuentra una salida para el tema de la seguridad; está aplicando la firma del gobierno del expresidente Uribe a un conflicto que ha mutado y que ya no es igual. Da vueltas aplicando lo mismo y no encuentra los resultados del pasado.

 

El gobierno actual no se ha adaptado a las nuevas condiciones del conflicto para obtener resultados.

 

Además, en el Encuentro coincidimos en que apoyamos toda idea de paz porque consideramos que es la mejor opción para solucionar el conflicto. Pero en ausencia de un proceso de paz, hay que buscar fórmulas para mantener el tema de la seguridad.

 

También vemos que al gobierno nacional le queda difícil resolver temas de política social como la salud, no logra poner a funcionar bien el sistema de atención. Hay que desarrollar nuevas políticas para disminuir la desigualdad porque las cifras son vergonzosas.

 

Por último, pensamos que la Constitución del 91 debe ser el punto de acuerdo en muchos aspectos. A pesar de las reformas que se le han hecho, creemos que es el eje sobre el cual se fundamenta el Estado Social de Derecho.

 

CC: ¿Cómo hicieron para articular posiciones tan diversas y hacerlas confluir en esta nueva iniciativa Pedimos la palabra?

 

AN: Es una necesidad del momento histórico del país. En gran medida, la reforma de la Justicia hizo que mucha gente comprobara la baja calidad de la política y buscara caminos para mejorarla. Eso, más la polarización que se ve en el horizonte entre el anterior y el actual gobernante hizo que  se generaran las condiciones para podernos reunir.

 

Ahí falta mucha gente, faltan sectores y la tarea del futuro es seguir agrupando, segur encontrando identidades con otros grupos sociales políticos y económicos. Pero sentimos que existe un vacío que hay que llenar.

 

CC: La iniciativa tuvo en este periódico el nombre de “Los indignados del 8 de agosto”. ¿Cree que es la indignación el sentimiento que los motivó a unirse?

 

AN: En parte, la indignación por la baja calidad de la política y las relaciones clientelistas tan desembozadas que se reflejaron en la reforma de la Justicia. Pero también la falta de identidad con lo que está pasando y lo que se propone para el país en el futuro.

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Se necesitan otras propuestas y otras ideas, y eso también jugo un papel importante en la amplitud de la convocatoria.

 

CC: La iniciativa era, en un principio, para acercar las posiciones del expresidente  Uribe y al presidente Santos, pero el tema ni se tocó. ¿Qué pasó?

 

AN: Nada. Desde el principio ese no era ningún propósito porque no somos una agencia de matrimonios, no estamos para arreglar a conyugues desavenidos. Esa fue una información que no correspondió para nada a los propósitos de los convocantes al encuentro.

 

CC: Los temas que trataron son sin duda la agenda de cualquier iniciativa política. ¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo movimiento?

 

AN: Estamos ante una reunión de unas personas que no estamos haciendo un movimiento político ahora pero que no se niegan a la política. Todavía falta mucha gente y esto es apenas una reunión inicial.

 

CC: Por ahora podemos decir que hay progresistas y verdes en la nueva iniciativa…

 

AN: Hay personas más allá de progresistas y verdes. Está Claudia López, está Jose Antonio Ocampo, Rodrigo Lara. Esos no son individuos que sienten que es necesaria una alternativa y como ellos hay muchos más.

 

CC: Verlos reunidos hace innegable pensar en que de ustedes saldrá una opción de poder. ¿De qué manera van a tratar de lograrlo?

 

AN: Esa es una posibilidad, pero yo diría más bien que vamos a hacer parte de una opción de poder, de una opción política. Este es el inicio de un camino y no se puede pensar que esta convocatoria ya se cerró y así va quedar. Le repito, hace falta mucha gente que seguramente se va a sumar a esta colectividad.

 

CC: ¿Este movimiento es de oposición? ¿de tercería política?

 

AN: No somos un movimiento de oposición, pero de tercería sí. Hay que repensar soluciones para los problemas colombianos, hay recetas que funcionaron en el pasado pero que hoy no sirven.

 

CC: ¿Se le mediría a ser el eventual candidato de Pedimos la palabra para una elección popular?

 

AN: Falta mucha gente, y lo más malo que pudiéramos hacer sería cerrar las opciones de participación política a las personas que estuvimos reunidas ayer. Tenga la seguridad de que por fuera del uribismo y del santismo existe mucha gente que ayer no estuvo, y que debería hacer parte de este esfuerzo.

 

CC: ¿Hablaron de la posibilidad de convocar a esta reunión al movimiento Marcha Patriótica o a Piedad Córdoba?

 

AN: Eso no lo conversamos, y debo ser fiel a lo que conversamos.

 

CC: ¿Qué tan involucrado está Sergio Fajardo en la iniciativa?

 

AN: Él es el gobernador de Antioquia y en este momento no puede hacer política.

 

CC: Pero los amigos de él sí…

 

AN: Claro, por supuesto.

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