Política

“Santos podría ganar el nobel de Paz”

Andrés París, comandante de las Farc y negociador del grupo guerrillero en La Habana, afirma que la intención del grupo guerrillero, ha sido la de hacer política sin armas. Señala que el gobierno Santos podría ganar el Nobel de Paz si renuncia al propósito de derrotar la guerrilla en una combinación de “acción política y presión militar”, que la reforma agraria no es una exigencia sino una necesidad y que pasar de las balas a los votos depende de un cambio profundo en el país. ENTREVISTA.

Tras casi 20 días de negociación entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, los colombianos parecen haberle perdido credibilidad al proceso de paz. Varias encuestas han revelado que la percepción de la mayoría de los ciudadanos sobre la mesa de diálogo es negativa y que hay poca confianza sobre los resultados del proceso.

El creador de la Comisión Internacional de las Farc, Andrés París, responde a las encuestas. Afirma que  en esta “guerra, se puede filtrar la verdad política  que se oculta en ellas” y dice que hay que determinar las “verdaderas intenciones” de ese tipo de iniciativas. Sentencia que el mayor riesgo para el proceso de paz pasa por la “idea errónea que se puede derrotar la guerrilla  en 6 meses o en 11” y que es mejor desarrollar conversaciones “con un medio ambiente político y militar que genere optimismo y esperanzas a los colombianos”.

En entrevista con Confidencial Colombia, París sostiene que el sueño de varias generaciones de revolucionarios es ver a las Farc sin armas, que los negociadores del gobierno representan el poder estatal y que hay que escuchar el clamor nacional para poder acabar con el conflicto armado. Finalmente, exhorta al país a construir la primera transición política del país desde la paz.

 

La “guerra de las encuestas”

Confidencial Colombia: Las Farc del 2012 saben que en buena parte es la opinión pública la que va dando la cuerda para los avances del proceso. Ante esta realidad, ¿le dan alguna importancia a las encuestas que se publican en el país, tienen en cuenta las tendencias que éstas muestran?

Andrés París: Claro que sí leemos las encuestas, hay que leerlas todas y en este caso  concreto se nota una diferencia entre la publicada por la revista semana y la contratada por C.M.I. La primera cosa a destacar es que en la guerra de encuestas se puede filtrar la VERDAD POLITICA  que se oculta en ellas. Es decir, las encuestas hay que leerlas al revés y contrastando una y otras. Estas, sobre el apoyo de la decisión del presidente de abrir la mesa se cruzan con otras variables de la coyuntura política que hay que incorporar en el análisis para no tragarse todo lo que digan o negarlo de plano, descalificándolas como medio  para interpretar los estados de opinión.

CC: Por ejemplo, las cifras reflejadas en la última encuesta realizada para la Revista Semana, y RCN, demuestran que dos meses se ha bajado el optimismo frente a que los diálogos lleguen a un acuerdo de paz. En Septiembre era del 54% se mostraba optimista, y hoy el 54% está pesimista. ¿A qué razones se lo atribuirían?  

AP: EL CANAL de tv, CM& publica una encuesta que contradice las de SEMANA. SE habla de un apoyo del 75%, la diferencia de más de 20 puntos. Estamos ante otra operación mediática que corrige la puesta andar después de nuestra presencia en OSLO, donde quedo roto el artilugio que pretendió mostrar que las FARC-EP llegaba a la Habana para desmovilizarse, los sucesos internacionales recientes obligan a utilizar el proceso de dialogo y por eso lo reflotan para ocultar, tapar el deterioro de la favorabilidad política del régimen actual. Desafortunadamente las encuestas son instrumento de manipulación política y en cada caso hay que determinar las verdaderas intenciones de las mismas

CC: En otra medición de la misma encuesta, se ve como aumenta la desaprobación de la decisión del Presidente en sentarse a negociar con las Farc. En Septiembre la aprobación era del 77%, ahora disminuyó a un 57%.  Esto afecta el apoyo a la Mesa de conversaciones directamente. Ustedes hacen parte de esa mesa. ¿Cómo leen esta realidad que refleja esta encuesta?

AP: Debemos leer las encuetas a la luz de las realidades políticas de la coyuntura. La MESA en la búsqueda de la paz, no congela la batalla y las contradicciones del conflicto social y armado. Ojala las partes que dialogan fortalezcan las posturas hacia la paz y que estas posturas se conviertan en la tendencia política principal del país. En este aspecto, no conviene que ninguna de las partes juegue las cartas que debiliten al contrario en su voluntad de llegar a un acuerdo definitivo del conflicto armado, estas estratagemas solo refuerzan las salidas guerreristas  de la burguesía colombiana y sus aliados en los EEUU.

CC: En otra encuesta publicada hace unos meses con una muestra de 1800 líderes de opinión respondieron en una encuesta realizada de la cifra Cifras y Conceptos que el reto político más importante para el país 2013 es mejorar la gobernabilidad. Y que el segundo objetivo debe ser buscar una salida negociada al conflicto. Es decir que le dan importancia a la solución política, lo que significa que hay ambiente para sacar adelante el proceso. ¿Cómo leen ese reto?

AP: La llamada gobernabilidad no es más que la capacidad de las clases en el poder de mantener su hegemonía. Y en Colombia no solo la lucha armada revolucionaria hace entrar en crisis este modelo de dominación. Ante todo las amenazan son endógenas: la inestabilidad de la gobernabilidad está dada por la monstruosa desigualdad social existente.

Las organizaciones políticas de izquierda colombianas han declara el año próximo como el año de la PAZ. La MESA debe recoger esta iniciativa cumpliendo con lo pactado: No levantarse hasta que tengamos un acuerdo digno de paz valorado como tal por el pueblo colombiano.


“Mindefensa no va a dividir las fuerzas oficiales”

CC: Ustedes decidieron anunciar una tregua unilateral. Esa decisión tiene riesgos dado que las Fuerzas Militares continúan en la ofensiva y se pueden confundir los hechos en medio de la confrontación. ¿Qué motivó la decisión de ordenar una tregua a sabiendas que ésta podría significar más que un  gesto de paz, un riesgo para la credibilidad en el proceso o en la mesa?

AP: El riesgo para el proceso nace exclusivamente de la idea errónea que se puede derrotar la guerrilla  en 6 meses o en 11. Y el cese de fuego unilateral es nuestra contribución a la paz desde ya y abre las puerta a la idea correcta que los diálogos de paz es mejor desarrollarlos con un medio ambiente político y militar que genere optimismo y esperanzas a los colombianos.

CC: Las conversaciones en medio del conflicto parten de hecho de que la guerra continúa. El Estado tiene diversos representantes, uno de ellos el Ministro de Defensa. ¿Qué les dice a las Farc esta postura del Ministro de Defensa que representa a los militares activos. Lo ven como una consecuencia natural, o como un riesgo para la unidad del gobierno frente al proceso?

AP: El ministro de defensa no va a dividir las fuerzas oficiales que están representadas en la mesa de dialogo. El cumple disciplinadamente, como corresponde en las instituciones castrenses, la parte que le toca de la estrategia que representa el presidente de la republica.

 


“El Estado debe renunciar a sus inamovibles”

CC: Cada gobierno en Colombia se propone buscar el camino para lograr una solución al conflicto. ¿Hay elementos distintos en esta ocasión? ¿O es un caso más de la dinámica que hemos vivido en los últimos 30 años?

AP: El gobierno que llegue a una mesa de diálogo renunciando al propósito de derrotar la guerrilla en una combinación de acción política y presión militar, ese gobierno, se llevara el premio nobel de la paz y asegurara las condiciones de un acuerdo definitivo del conflicto. El presidente SANTOS, mientras se mantenga vivo el proceso de paz puede dar muestra de su audacia política, su sentido de la historia. Repetir lo que han experimentado desde hace 50 años, da los mismos resultados.

CC: Esta es quizá la primera vez, que un gobierno y las Farc logran trabajar en secreto durante casi 6 meses para lograr un acuerdo marco para iniciar un proceso de paz. Por qué las Farc decidieron participar de esta estrategia. ¿Cuál fue el objetivo?

AP: El objetivo está a la vista: El documento llamado acuerdo general para la terminación del conflicto armado. Y con él, el nacimiento del proceso de paz en La Habana, Cuba.

CC: Desde que se conocieron los acercamientos, y el acuerdo marco se filtró, comenzó para el proceso la dura prueba de someterse a la aguda crítica de la opinión pública. Es decir, comenzó el escenario para hacer “política” para las Farc. ¿Cuál es su lectura del estado de la opinión frente a lo que pasará en la mesa de conversaciones?

AP: Trabajar

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por la paz es la expresión más linda de hacer política. El merito de este ejercicio se lo reparten los protagonistas que deciden darle un espacio al diálogo y es nuestro deseo que el diálogo sustituya las otras formas de buscar las victoria sobre el contrincante.

CC: El gobierno, de manera consciente evita hablar del término “negociación”. ¿Ustedes sienten que el Estado y las FARC, “negociaran” los términos del acuerdo marco, o hay un consenso de que se trata más que de “negociar”, de “construir” las condiciones para cerrar el conflicto?

AP: El gobierno coincide con nosotros en no hablar de negociación, para referirse a la  experiencia que se realiza en CUBA. Pero la argumentación de ellos es diferente a la nuestra. Ellos no negocian nada de su política actual, todo se vuelve un inamovible. Nosotros rechazamos la palabra negociación porque creemos que es el estado el que debe renunciar a sus inamovibles y decidirse a realizar las reformas profundas que requiere el país para que haya patria para todos.

CC: En los comunicados llamados “reflexiones” han usado un tono, que se podría calificar de “preparación” de los escenarios que se vienen en el proceso. Según su lectura, hacia donde apuntan las primeras reacciones de los sectores influyentes del país frente a su discurso y frente al proceso?¿Les preocupa alguno en especial?

AP: No se puede pedir a las FARC-EP que desaparezca del escenario político con el argumento que la lucha armada revolucionaria fortalece la derecha colombiana. Es la resistencia guerrillera la que ha impedido que el aniquilamiento de la izquierda no se consume. El discurso de la insurgencia es de alto impacto y frente a él se producen agrupamientos en favor y en contra, como es de esperar. Pasar de las balas a los votos depende de un cambio profundo en Colombia y este solo lo asegura una gran movilización del pueblo y el nacimiento de un gran movimiento por la patria y por la paz, que incluya a militares que propugnen por la salida política y niegan cualquier tesis que justifique el extermino del opositor político para imponer la paz.


“Siempre hemos querido decir adiós a las armas”

CC: En este proceso de reaparición del discurso de las Farc en el escenario político nacional, hay afirmaciones históricas como que no buscarán más la toma del poder por las armas y las que en palabras de Timochenko es momento de decirle “adiós a las armas”, significa un proceso de transformación de los objetivos  fundamentales de la existencia de las Farc. Cuál es la siguiente etapa de esa existencia. ¿Cómo serán las Farc sin las armas?

AP: Desde que se empuñaron las armas en Marquetalía, se busco el dialogo y la solución política. La historia de las Farc-Ep  es una cronología permanente de iniciativas y búsqueda de salidas incruentas. Siempre hemos querido decir adiós a las armas, pero los gobiernos, las políticas de estatales de seguridad nacional no lo han permitido. Las FARC-EP sin armas ha sido un sueño frustrado para varias generaciones de revolucionarios colombianos que han chocado con la torpe política de sangre y fuego, de la violencia. Estos 15 minutos de historia que vivimos pueden convertirse en la oportunidad para que millones de colombianos  aspiren a cambios   a la vez  que luchan por la paz.


“La reforma agraria es una necesidad”

CC: Hay una regla del juego que han aceptado las partes y es la simultaneidad entre la guerra y los diálogos. Ustedes comenzaron la segunda fase ordenando una tregua unilateral. Esta semana hubo bombardeos en campamentos guerrilleros en el Cauca. ¿Qué puede esperar el país en términos de la confrontación?

AP: Que continuara hasta que el gobierno acepte la formula de un cese bilateral de fuego.

CC: ¿Cuál es el ambiente en la mesa de conversaciones. La llegada de nuevos protagonistas de las partes ha cambiado la dinámica de la fase exploratoria? Importa la personalidad de los negociadores en un proceso de paz?

AP: Seguramente para quienes gustan de acuñar dinero escribiendo documentados libros de técnica de negociación los aspectos sicológicos de quienes son voceros y representantes en la mesa, pesan a la hora de las decisiones. Pero la experiencia muestra que lo determinante para avanzar o retroceder en el camino de la paz está determinado por las concepciones estratégicas político-militares que se confrontan en la mesa de diálogo.

CC: En el Caguán las Farc sintieron que los negociadores del Estado en la Mesa no siempre representaron los verdaderos poderes que toman las decisiones. Cómo perciben la representación del Estado en la mesa de conversaciones, qué les dice el equipo de negociadores. Hay dos generales retirados, un dirigente del empresariado, dos delegados del gobierno…

AP: En el equipo que representa al gobierno están todos los que son. Hace presencia una verdadera síntesis del poder estatal colombiano.

CC: La participación de la ciudadanía en el proceso de paz ha sido un punto esencial en esta primera ronda. ¿Qué tanto escucha en verdad las Farc lo que los ciudadanos de las ciudades, los sectores sociales, los trabajadores, etc, tienen por aportar a este proceso? O mejor, podría la ciudadanía hace cambiar de opinión a las Farc frente a alguna postura previa? ¿Están abiertos a ESCUCHAR al país?

AP: Es determinante escuchar a la ciudadanía convertida en pueblo movilizado y este exige la paz y para que esto se materialice, las dos partes  DEBEMOS ESCUCHAR Y ATENDER EL CLAMOR NACIONAL.

CC: El análisis del tema del desarrollo rural incluye para Ustedes, la revisión de la exploración y explotación de los recursos naturales. Eso ha levantado ampolla en el gobierno que insiste en que no “negocia el modelo económico”. ¿Qué margen hay para la construcción de un acuerdo? En concreto, ¿cómo se imaginan ustedes el campo colombiano?

AP: Es tan espantosa la injusticia social en el campo que la reforma agraria dejo de ser una exigencia de la izquierda para ser una necesidad de cualquier modelo de capitalismo que quiera instaurarse desde el poder. Si no se hacen los cambios en el campo, el actual modelo económico se derrumbara, no producto de una revolución, sino resultado de una crisis sistémica que involucre todas las áreas de la actividad económica. O cambian o se hunde el barco. Por eso la mesa de diálogo puede ser una gran oportunidad para producir y pactar esas trasformaciones con sentido de patria y espíritu incluyente y constituyente.

CC: Cuál es la lectura sobre los anuncios del Presidente sobre los plazos del proceso.

AP: Para que lleguemos  al escorpiano mes de noviembre debemos atornillar la mesa de diálogo a los asientos del acuerdo especial que vuelva una obligación de alta política internacional no retirarse.

CC: ¿Para Ustedes el proceso debería conducir a un momento de transición política en el país? Cómo podría ser esto, y qué tienen ustedes por aportar a esa transición?

AP: Las transiciones han estado antecedidas por guerras civiles. Construyamos la primera transición política del país desde la PAZ.

CC: Hacer listados en asuntos tan complejos como la guerra y la paz, es difícil, pero ayuda a veces a la opinión a entender de forma más simple algunas cosas. Pero si es un proceso que podría ser de transición… hacia unas nuevas realidades. Dígame diez 10 escenarios que según las Farc se lograrían en una Colombia sin confrontación armada. Diez cosas que podrían pasar, que podrían cambiar…

AP: Ponemos a disposición del país los diez puntos de la plataforma de lucha por un gobierno de reconstrucción y reconciliación  nacional.

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