Política

Los indignados piden la palabra

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Como una “respuesta responsable a la crisis del país”, varias personalidades de la vida nacional se reunirán este miércoles en Medellín. La idea de ellos es intentar frenar la polarización e impedir “el regreso a la política de la confrontación grosera y violenta”. Detalles del encuentro.

“Pedimos la palabra”, así se llama la auto-convocatoria de las más de 20 personas de la vida nacional, entre las que se encuentran ex candidatos presidenciales, empresarios, políticos, analistas y columnistas, que se reunirán el  8 de agosto en la capital antioqueña para analizar la situación del país.

 

Estos intelectuales decidieron sentarse a pensar las mejores salidas a la crisis por la que atraviesa el mundo político nacional. La convocatoria dicen ellos, “responde a lo que piensan y quieren muchos colombianos”; reúne personalidades que quizás no habían estado juntas antes ; es el resultado de la convicción y la voluntad de todos”,  según se afirma en alguno de los documentos a los que tuvo acceso Confidencial Colombia.

 

En el encuentro estarán, entre otros, Antanas Mockus y Antonio Navarro, el economista José Antonio Ocampo, Ramiro Bejarano, León Valencia, Carlos Vicente de Roux, Salomon Kalmanovitz, Gustavo Gallón y Juan Manuel Ospina.

 

También los columnistas Pascual Gaviria, Alfredo Molano, Natalia Springer y Alejandro Gaviria; y la lista la completan Alejandro De Lima, Alejo Vargas, Ángela María Robledo, Angélica Lozano, Lorenzo Muelas, John Sudarsky, Juan Felipe Gaviria, José Fernando Isaza,y Francisco Leal.

 

Confidencial Colombia conoció el borrador de la declaración que ese día discutirá este grupo que bien podría llamarse de los “indignados”.

 

Se llama Encuentro ciudadanos por la democracia “Pedimos la palabra” y recoge el inconformismo tanto del convocante como de los participantes.

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“Nos reunimos por nuestra propia iniciativa en la condición de ciudadanos y ciudadanas demócratas para pedir la palabra en medio de la confusión y la polarización que avanzan en el país y manifestar con firmeza que varias generaciones de colombianos construyeron otra visión y otra expresión de la política ajenas a la diatriba, al engaño y a la arbitrariedad que quieren copar ahora el espacio público”, comienza el documento.

 

El texto también señala que es Consideramos “inaplazable hacer frente al saqueo del erario, suprimir los privilegios de la clase política y aplicar en su integridad las energías del servicio público al bien común”, y sentencia que “es urgente impedir el regreso a la política de la confrontación grosera y violenta, así como resulta indispensable crear espacios para escucharnos unos a otros y auspiciar el debate civilizado para no regresar a épocas de violencia partidista”.

 

Por el nivel de los invitados y pese a que algunos aclaran que la reunión no tiene intensiones partidistas ni electorales, es evidente que de allí se espera concretar el arranque de una opción política que surja como alternativa para un centro político que avizora un enfrentamiento entre los extremos de la izquierda y de la derecha y una incierta reelección de Juan Manuel Santos.  Por esto, el texto que firmarán los asistentes a Rionegro pasado mañana, apunta a crear un movimiento que lidere,  en medio de la polarización, un camino de centro izquierda.

 

“Nos congregamos para levantar la voz y decir a los compatriotas que no somos indiferentes cuando abusan quienes tienen el poder, ni cuando quieren convertir otra vez a Colombia en campo de batalla de pasiones sectarias e intolerancia mientras ignoran la pobreza y la desigualdad”, señala el texto en un llamado a la necesidad de retomar la altura del debate político.

 

El texto concluye que “Sabemos que la controversia sobre los temas públicos es de la esencia de la democracia, por lo mismo somos tolerantes y auspiciamos el debate de las ideas sin fanatismos ni dogmas. No obstante, en lo que es sustantivo para la sociedad, compartimos las convicciones que enunciamos en esta Declaración”.

 

Hasta el momento los participantes han hecho un pacto de silencio sobre el encuentro, y solo será al final de la reunión, cuando se conozca el camino que han emprendido y el destino al que pretenden llegar. 

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