Placeres

“Tenemos un país en jaque.” Federico Ríos, el fotorreportero de la posguerra

Tres años han pasado desde que Federico Ríos Escobar, acompañó con sus fotografías los artículos de los medios más importantes del mundo, que con cierta emoción publicaban en sus principales páginas, el fin de la guerra en Colombia. Las imágenes registradas con la lente del manizaleño cautivaron la retina de millones de lectores de The New York Times, National Geographic y El País; es que Ríos reveló con su mirada el anhelo de los colombianos, que creyeron en la posibilidad de dejar en las consignas de la historia: masacres, aniquilación de partidos políticos, asesinatos selectivos, bombas ysecuestros. Sus fotografías han sido reconocidas con el Premio Hansel-Mieth Preiss en Alemania (2019); Primer premio Serie de Noticias POY Latam (2017); Premio del Jurado en Days Japan, International PhotojournalismAward (2017); Portfolio Review New York Times 2017; y Eddie Adams Workshop XXVII en Nueva York (2014).

Fiel a la realidad…

Quienes conocen el trabajo de Federico, saben que el éxito de sus imágenes, radica en el ser humano que se esconde detrás de la cámara, abandono su casa en su natal Manizales, para quedarse en las viviendas de los campesinos de las Sabanas del Yarí, del Pacífico y de las veredas que comprende la extensa ruralidad colombiana.La periodista Elizabeth Yarce, conoció a Federico cuando él hacía parte de la planta del periódico El Tiempo, juntos cubrieron muchas misiones, estuvieron en la época de la revista Cambio en el 2007 y hasta el cierre de la revista en el año 2010. Ella solicitó que le asignaran un fotógrafo, recuerda Yarce, que siempre quiso que fuera Federico porque conocía su sentido humano y su sensibilidad frente al cubrimiento de temas de conflicto. “Nosotros fuimos los primeros en ir a la frontera, conocimos los hornos crematorios que construyeron los paramilitares, fuimos a Villa de Rosario, de allí salió el primer artículo sobre los hornos en los que los paramilitares desaparecían gente en la frontera con Venezuela, creo que las fotografías de Federico son las únicas imágenes que existen de los hornos, como tal, con base en el testimonio de un ex jefe paramilitar nos fuimos a buscar los hornos, siguiendo coordenadas y construyendo la historia desde las voces de las víctimas, que tenían familiares desparecidos posiblemente en estos hornos”.

Misiones de reportería que fueron confirmando en Ríos, lo que su mente dedujo con solo salir de Manizales, uno era el país que relataban los medios de comunicación y otro el que se debatía entre la pobreza, el conflicto y la indolencia, después de retratar uno de los episodios más crueles de la violencia paramilitar en Colombia, de los hornos crematorios de los paramilitares en 2009, Federico pronto pasaría a ser testigo directo de los horrores de la guerra. En el año 2010 llegó a Bojayá, logrando reconstruir la masacre del Salado, inmortalizando con sus fotografías las historias de los sobrevivientes, convencido de que había que mostrar los contrastes de todos, incluidos los actores armados. “El trabajo de Federico refleja la esencia de lo que es, se mete más allá de la historia, hace ruido y se va a donde muchos no se meten, se arriesga y busca sus historias, cosas que muchas veces no se están contando.” Comenta Yarce.

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Hacer un recorrido por el trabajo de Federico, implica prepararse para reconocer la cara de la otra Colombia, una nación abandonada, sumida en la corrupción de sus dirigentes y condenada al atraso. “Transputamierda”, es uno de los proyecto creados por el fotorreportero, quien logra exponer en cada muestra fotográfica, la realidad del campesino que tarda días al galope de una yegua tratando de llegar al pueblo para vender lo que ha cultivado, del guerrillero en la intimidad de un campamento, de mujeres indígenas atravesando en canoa el río, buscando un lugar donde esconderse porque la violencia impera en sus territorios y de lugares remotos de Colombia y Sudamérica, el continente que sobrevive en medio de las condiciones impensables a las que la han sometido los gobiernos, que nos han hecho pensar que “nosotros” y los “otros” somos distintos.

El desastre de la posguerra…

El trabajo de Ríos Escobar, en los últimos años ha estado marcado por el posconflicto, estuvo presente en los campamentos de las FARC, antes de que la guerrilla hiciera su transición a la vida civil, fue el primero en mostrarle al mundo que los guerrilleros eran campesinos que en su mayoría llegaron a las filas de las FARC buscando las oportunidades que el Estado les había negado, ha visibilizado los proyectos de economías solidarias y productivas de pueblo chocoano, se ha metido en la Sierra dándole voz a la población más vulnerable y se ha convertido en un referente para los fotógrafos y periodistas que han encontrado en su trabajo un llamado a seguir retratando la realidad social de Colombia. El incumplimiento del Acuerdo de Paz por parte del Gobierno que ha sido detonante para el recrudecimiento de la violencia en los territorios, ha llevado a Ríos a replicar talleres para sus colegas, “Federico es un loco apasionado por la fotografía, siempre está pendiente de uno, si uno tiene algo que preguntarle, para comprar lentes o cualquier memoria, él siempre esta presto a ayudar, siempre nos dice que nosotros somos los que tenemos que contar la región, porque somos los que la conocemos y la vivimos a diario, con ese chip muchos fotógrafos nos hemos empoderamos a la hora de hacer nuestros trabajo.” El Murcy, fotógrafo y fundador de la plataforma TalentoChocoano.com.

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                                                                                                                                                                    Créditos: El Murcy.

En la correría que ha llevado a Ríos a los lugares más recónditos de la geografía nacional, su mirada crítica,sigue el estado de las regiones que fueron bastión de las FARC en el pasado, primero acompañó la expedición organizada por la agencia estatal Colciencias y el PNUD, en la que 50 científicos recorrieron zonas, con el ánimo de encontrar nuevas especies animales y botánicas. El biólogo Diego Calderón, recuerda que en sus conversaciones con el fotorreportero, el encargado de registrar con su cámara los resultados de la expedición BIO ANORÍ, mencionó su preocupación por las comunidades en las que se profundizó seriamente la violencia, cuestionó la nula implantación del Acuerdo de Paz y la desidia en la que viven comunidades completas, “Yo uso muchos las fotos de Federico en mis talleres porque son súper potentes, no todo es Bogotá y Medellín, el trabajo de Federico nos hace recordar que hay otros colombianos, por ejemplo; 10 mil excombatientes de FARC rebuscándosela, Federico tiene una cadencia deliciosa es como esas personas que va lento, escucha a todo el mundo, mira a la gente a los ojos, como fotógrafo no cae a un sitio a sacar su foto y a irse, él parcha con la gente, duerme, come con ellos y está en la inmunda cuando la gente está en la inmunda. Eso le permite sentir, mirar su alrededor y hacer sentir cómodo al que está con él, por su forma de ser.”

Créditos: Diego Calderón.

Habla Federico…

El fotorreportero colombiano admite sentir nostalgia porque tras la salida de las FARC, tenía la esperanza deque el gobierno hiciera presencia con oferta social, en las regiones que había ocupado por mucho tiempo la guerrilla. Sin embargo es consciente de que la realidad es otra, “hoylas regiones quedaron en abandono, ese vacío de Estadosigue siendo un caldo de cultivo perfecto para la entrada de los paramilitares en una nueva ola, con diferentes nombres Gaitanistas, Águilas Negras, se hicieron a un país abandonado, las dimensiones de ese abandono son dramáticas, la paz nunca llegó a donde la gente esperaba el silencio de los fusiles.”


Una extraña mezcla de sólido sentido común e integridad y un conmovedor sentimiento de impotencia lo siguen moviendo, Federico centra sus debates y anima a su círculo, a reclamar las garantías de protección para los líderes sociales y ex guerrilleros, en su opinión, el grueso de la sociedad colombiana, no ha entiendo que no cumplir el Acuerdo de Paz, es no cumplirnos a nosotros mismos. “Los guerrilleros siguieron con su intenciones de paz,entregaron las armas y las comunidades indígenas quedaron absolutamente desprotegidas, en este momento Bojayá, sufre constantes amenazas de agresiones paramilitares, no conozco una región del país que fuera dominada por las FARC hace cinco años y que hoy sea dominada por el Estado, la guerra es un desastre por donde se le mire, hoy tenemos 190 exguerrilleros asesinados y aumenta la desconfianza en el Estado”.

Para comprender lo incomprensible, cómo pudo el gobierno adherirse a la idea de la perpetuación de la guerra, Federico Ríos prepara la exposición “Los Días Póstumos De Una Guerra Sin Final”, una muestra fotográfica, que recorre el conflicto interno que aún no se resuelve en Colombia, que presenta nuevos rostros pero que aniquila a las mismas víctimas: indígenas, campesinos, líderes sociales, ambientales, afrocolombianos y mujeres, una invitación para que asumamos la verdad y la responsabilidad que tenemos ante el camino que aún nos queda para lograr paz.

 

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