Retos colectivos Vs. visiones individuales

Por: Juan Camilo Clavijo Martín


Juan-Clavijo
@Myloclamar

Viendo como el mundo adopta cada vez más soluciones simplistas a problemas complejos, despojando de cualquier humanidad al otro, viviendo los primeros pasos de la 4ta revolución industrial y tenemos el desafío más grande como humanidad, como lo es el cambio climático; hoy más que nunca se hace necesario un conocimiento “universal” que no sólo pueda desarrollar mejoras en campos determinados, sino que puedan contribuir a enfrentar estos retos en nuestra vida diaria.


Actualmente, debido a los retos de 4ta revolución industrial donde Inteligencia Artificial, Internet de las cosas o Robótica reemplazarán millones de empleos en el mundo, se hace necesario que las universidades recobren el sentido “amplio” del conocimiento.  Según el CEO de Google, Sundar Pichai, existen 4 aspectos vitales en los cuales el mercado laboral va a cambiar: 1) flexibilidad y movilidad entre profesiones, 2) conocimientos en distintos campos, 3) rápidas transiciones de profesionales entre campos y sectores económicos, y 4) inteligencia emocional para sobrellevar las constante adaptaciones.

Así mismo, las acciones que combaten el cambio climático no sólo son los científicos que tienen la responsabilidad de crear sistemas para combatirlo. Escucho muchas personas afirmando “el hombre siempre encuentra una solución, nos adaptamos”, pero esta adaptación viene desde distintas perspectivas: medios de producción, consumo, legislación, tratamientos de agua, transporte, modelos de desarrollo, etc. Se necesita que cada individuo comprenda que una acción no excluye a las demás, y tampoco es suficiente.

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Por otro lado, estamos en un momento donde las democracias están eligiendo líderes cada vez más alejados de sus valores. Al parecer, los resultados son más importantes que la preservación de los derechos, las libertades y la vida. Por ende, se requieren ciudadanos formados en diversos campos del conocimiento, que puedan ver los problemas y posibles consecuencias de distintos escenarios, que tengan poder de decisión real y “filtrando” los mensajes de Twitter.

Durante toda la historia la humanidad se ha encargado de fomentar el conocimiento como un todo. Al-Razi (854-925, Teherán, Irán) fue el primero que habló de las propiedades y ventajas del uso del alcohol para desinfectar las heridas. También fue filósofo y formó parte de la escuela de pensadores Mutakallimun, quienes tenían una visión del mundo racionalista (estos filósofos trataban de conciliar la razón con la fe). Demostrando que el entendimiento del mundo es uno solo, y nuestros oficios son sólo servicios para ese todo.

Igualmente, Albert Einstein durante su juventud, con un grupo de amigos fundo El Club de Olimpia donde no sólo se reunían a hablar temas de física sino a debatir teorías de Nietzche, escuchar música de Bach o a discutir eventos históricos como la figura de Nicolas II, Zar de Rusia y su impacto en la realidad diaria, como fueron los años previos a la I Guerra Mundial. Esto demuestra que incluso una ciencia tan exacta como la física, se construye desde distintas orillas del conocimiento.

La “universalidad” del conocimiento no es novedosa. Simplemente debido a la hiper-especilización de la economía, el conocimiento tomó el mismo rumbo. Las universidades decidieron formar profesionales sin diálogo con otras ciencias, sin espacio para complementar y aprender nuevos elementos. Como resultado, hemos creado filas de ingenieros, abogados y médicos, que se hablan, pero no dialogan.

Como consecuencia, estamos buscando soluciones individuales a retos colectivos. Creemos que con reciclar en nuestra casa ya estamos aportándole al planeta, pero seguimos votando basados en redes sociales, noticias falsas e insultos de Twitter, reafirmando nuestras creencias, demostrando que cada vez tenemos menos argumentos para entender la realidad, lo que nos lleva a la selección de la opción simplista y reduccionista.

Hoy más que nunca se hace necesario rescatar la “universalidad” de la universidad. Que las ciencias se hablen, debatan y ayuden a construirse. Einstein no hubiera alcanzado E=mc2 sin entender el Dios de Spinoza: “Einstein: Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”. En este caso, la física y la filosofía aportan al debate eterno de la divinidad y/o la ciencia.