La “lavada de cara” anual

Los líderes mundiales regresan a la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York con un nuevo pulso dirigido a los esfuerzos por combatir tanto la pandemia del Covid-19, como el calentamiento global. (France 24, 20 de septiembre,2021)

Como todos los años, al comienzo del otoño boreal desfilan todos los presidentes, dictadores, reyes y mandatarios del planeta por Nueva York, en la Asamblea de Naciones Unidas (por sus siglas en inglés, United Nations General Assembly – UNGA). Sin embargo, en el presente año se siente la pandemia, pues varios lideres mandaron sus discursos en video o lo hicieron desde sus capitales.

Para el 2021, tal como lo afirma France 24, los discursos se han centrado en la pandemia, el cambio climático y otros temas. Estos son algunos apartes de varios presidentes:

  • Jair Bolsonaro: …Esperamos que los países industrializados cumplan eficazmente con sus compromisos de financiación climática en volúmenes relevantes…Nuestro Código Forestal debe ser un ejemplo para otros países.
  • Joe Biden: …Me opongo a que países más fuertes dominen a los más débiles…
  • XI Jinping: …Manteniéndonos comprometidos con los beneficios para todos, nos preocupamos por las necesidades especiales de los países en desarrollo. Podemos emplear medios como la suspensión de la deuda y la ayuda para el desarrollo para ayudar a los países en desarrollo, en particular a los vulnerables que enfrentan dificultades excepcionales, haciendo hincapié en abordar el desequilibrio y el desarrollo inadecuado entre los países que no lo desean….
  • Iván Duque: … El atender las inversiones urgentes no puede quedar atrapado en debates políticos internos derivados de conflictos sobre la asignación de recursos. La acción ES YA, inmediata, y no la podemos aplazar…

Tomaría mucho tiempo hacer el análisis de todos los discursos de todos los mandatarios que intervinieron en UNGA 2021, pero a través de estos fragmentos podemos ver que mandatarios tan diferentes entre sí como estos 4, tienen como común denominador: la  “lavada de cara”.

“Lavada de cara” entendida como la descripción de un país como lo hizo Bolsonaro, donde se promueve la lucha contra el cambio climático, cuando en realidad este ha desfinanciado todas las instituciones relacionadas con el medio ambiente, y entre sus principales apoyos políticos son los mayores deforestadores de Brasil como lo es la bancada “del buey”.

“Lavada de cara” entendida como congraciarse con sus aliados, en el caso de Joe Biden, cuando afirma que ningún país fuerte debe pasar por encima de uno débil. Pero esto no es aplicable en el caso cubano, donde se mantiene un embargo sin sentido a la isla desde la administración de Ike (Dwight D. Eisenhower), y donde el más fuerte del mundo, pasa por encima de una diminuta isla.

“Lavada de cara” de Xi Jinping, cuando afirma su compromiso con los beneficios para todos, especialmente los países en desarrollo, cuando en realidad el gigante asiático necesita de los recursos naturales para mantener su ritmo de crecimiento. Por eso, su énfasis en ayuda a los vulnerables que están enfrentando dificultades excepcionales, léase: países como Etiopia o la República Democrática del Congo, ricos en recursos naturales y con dificultades excepcionales.  (Personalmente, prefiero que se mantenga el lenguaje de negocios, claro y directo. No hay necesidad de disfrazarlo ayuda al desarrollo).

“Lavada de cara” cuando Iván Duque habla de evitar debates internos para la asignación de recursos para atender asuntos urgentes, creyendo que vive en Suiza donde efectivamente la ejecución del estado llega a las obras y poblaciones que lo necesitan, desconociendo que tenemos agentes/senadores que hacen de filtro para desviar recursos y asignar contratos para pagar sus cuotas de corruptela. Aun peor, “lavada de cara” ante el mundo, cuanto con esta frase defiende el congelamiento de la Ley de Garantías que daría rienda suelta a los manzanillos en plena campaña, para comprar votos a diestra y siniestra.

Para la tristeza de quienes diseñaron la Organización de Naciones Unidas, UNGA se ha convertido en una pasarela donde quienes gobiernan los países, justifican sus acciones o inacciones. Haciendo menciones vagas y vacías, a debates globales como el cambio climático, que se centran en llamados al cambio a la comunidad internacional o a anunciar inversiones que son pírricas, si se compara con lo que se gasta en industrias contaminantes.

La ONU debe dejar de ser el escenario de la “lavada de cara” anual, para convertirse en el eje principal de la solución a problemas globales, especialmente en la actualidad, donde el poder de los estados nacionales se ve cada vez más amenazado por la fortaleza de las grandes multinacionales, y las entidades multilaterales se convierten en un pilar para balancear el escenario mundial.