Estados Unidos: cuando los principios llevan a la crisis

Por: Juan Camilo Clavijo


Juan-Clavijo

Lo que hemos visto recientemente en Estados Unidos ha sido una muestra de por qué este país ha pasado de ser el “Faro del Norte”, a interpretar el rol de la inconsciencia y la muestra de cómo la individualidad liberal es absolutamente tergiversada y malentendida. Un presidente afanado por su reelección empuja el país a una mayor crisis con el Coronavirus abriendo la economía, mientras se dividen los Estados entre aquellos que se resisten planteando cuarentenas, y aquellos en línea con el presidente, así como ciudadanos que apoyan a unos y a otros. ¿Está prevaleciendo en EE.UU. el self-made man, el emprendedor?

A lo largo de nuestra historia hemos tomado a Estados Unidos como el modelo a seguir. Su carácter emprendedor, la tierra de las oportunidades, el individualismo, la libertad, los guardianes de la democracia, son todas características que se le han atribuido a este país. De hecho, ese imaginario que siempre ha sido repetido hasta en películas de Hollywood, es el argumento perfecto para quienes defienden la apertura inmediata de la economía.

Desde varios rincones del mundo vemos atónitos esta actitud. Sin embargo, una vez más nos hemos perdido momentos clave de la historia que nos pueden explicar no solo el presente, sino incluso el futuro. Alexander Tocqueville, pensador y diplomático francés, en su libro La democracia en América (1835) dice que el individualismo es un estado natural, pero cuando está en un contexto de igualdad de condiciones genera necesidad de comodidades materiales (yo puedo tener lo mismo que mi vecino o el millonario).  De esta manera, en EE.UU. se abren todos los caminos hacia la satisfacción del deseo de bienestar en una competencia abrumadora —el self-made man, el emprendedor—, que es por lo cual todos distinguimos al “Faro del Norte”.

Sin embargo, su tesis principal consiste en definir la igualdad de condiciones como base de la estructura de deseos del humano democrático. Pero cuidado, porque esa igualdad no es un estado real de las cosas, es una percepción. Lo nuevo no es tanto la movilidad social como que las personas que viven en condiciones desigualitarias se sientan iguales. Ello genera la tensión; la inquietud derivada de las expectativas sociales creadas por la democracia y las posibilidades reales de cumplirlas. Una de las conclusiones de Tocqueville es que en América (EE.UU.) hay muchas personas ambiciosas y ninguna gran ambición.

Por ende, lo que ha sido una de las grandes banderas de ese país como es la libertad, el individualismo y el emprendimiento, puede ser también una de sus grandes catástrofes, al hacer prevalecer estas ideas sobre la salud o la prevención, a sabiendas que todos los modelos estadísticos muestran que el pico de contagio todavía no ha llegado, y la crisis puede ser peor si se abre la economía con el panorama actual.

Según Barry Eichengreen, experto en historia de la Economía de la Universidad de Berkeley en California, recuerda lo ocurrido en la crisis de 1918 (Gripa Española): Las ciudades de EE.UU. que impusieron medidas más restrictivas por motivos de salud pública experimentaron una desaceleración inmediata, pero tuvieron un mejor desempeño económico a mediano plazo, en comparación con las ciudades que levantaron sus bloqueos. Igualmente, afirma que levantar un encierro prematuro o aligerar un encierro solo da como resultado más mortalidad y morbilidad que perturban la actividad económica.

Trump, gobernadores como el de Georgia o alcaldes(as) como la de Las Vegas (Nevada) tienen presiones de diversos sectores no solamente porque se vive en un salario diario, sino que se amparan bajo la libertad extrema del individuo donde nadie puede decirle que hacer o no hacer (I need…I want…I am). Esto explica manifestaciones en Michigan u Ohio donde sectores que apoyan al presidente salen a protestar en contra de las cuarentenas o las medidas de distanciamiento social. Entonces el debate es: ¿vida vs economía? ¿vida vs ingresos? ¿coronavirus vs hambre? Pero ¿realmente es esa la pregunta?

La coronacrisis nos ha mostrado los vacíos, desigualdades, necesidades y tendencias que ya se venían presentando en el mundo antes, no ha creado la crisis actual. Por ejemplo, ese individualismo extremo que existe en el país más poderoso de la tierra. En consecuencia, una de las preguntas es: ¿Es el individualismo extremo de Estados Unidos el modelo a seguir? ¿Un país de personas ambiciosas y ninguna gran ambición según Tocqueville, es lo que queremos?

No desconozco que EE.UU. ha tenido un rol vital en las 2 guerras mundiales, el Plan Marshall (1945) para recuperar a Europa después de la II guerra mundial, en la resolución de la crisis de los misiles (1962), en los millones de dólares de ayuda humanitaria alrededor del mundo (que también tiene intereses), todo sustentado bajo el ideal del individualismo.

Pero lo que hoy vemos no es un país que guíe al planeta a tomar las mejores decisiones, sino una nación que, en el afán de preservar sus valores, está dispuesta a dejar morir su población más débil, dejando de lado el sentido de “humanidad” que tanto ha defendido a lo largo de sus intervenciones internacionales, o tal vez su lógica Darwinista de mercado, donde sobrevive el más fuerte, se está imponiendo en la coronacrisis.

@Myloclamar