Un contralor sin control

Jaime Acosta Puertas

Cuando se analizan las decisiones de la Contraloría y los recursos interpuestos por Fajardo, material que está en su página a disposición de la ciudadanía, son claras varias cosas:

Primero, las decisiones penales y fiscales adoptadas contra el precandidato, son acciones improcedentes de parte de las IAS (Contraloría y Fiscalía, con respaldo de la Procuraduría). Son tantas las irregularidades que se parece a la actuación del fiscal Jaimes a favor de Uribe y en contra de las víctimas por el caso de falsos testigos y fraude procesal.

Así como Duque va a los foros internacionales a mentir, el Contralor también intentó engañar a Intosai, siglas en inglés de la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores, e intentará lo mismo con la CIDH, una vez la defensa de Fajardo ya pidió a esta instancia medidas cautelares.

A las IAS no les ha importado pasar por encima de las leyes con tal de neutralizar al principal rival electoral de las fuerzas políticas del clientelismo y la corrupción.

Además, por fuera de la investigación del contralor quedaron Lupe (Luis Pérez) y Fico Gutiérrez, que entre el 2016 y el 2019 fueron gobernador de Antioquia y alcalde de Medellín, respectivamente. Llevaban dos años y medio como mandatarios regionales, tiempo en el cual se construyó el túnel que colapsó en 2018. Asimismo, quedó por fuera Jorge Londoño, presidente de EPM en esos años y ahora refugiado como embajador. Es decir, los que estaban al frente de Hidroituango cuando uno de los túneles se desbarató, están blindados por el Contralor y la Canciller. Por eso extraña aún más que esté contralor hubiera ido también por Alonso Salazar, que fue alcalde de Medellín muchos años atrás de la hecatombe de los ingenieros.

Es evidente que Fajardo no es el gallo tapado de Uribe, como la izquierda juraba y rejuraba. Torpeza grande, igual que la ultraderecha que ve terroristas, fantasmas, vándalos y comunistas en la protesta social que reivindica derechos amparados por la Constitución Nacional. Los veré pataleando si el Equipo Colombia con el pucho de uribismo que queda, gana las elecciones.

Segundo, el Estado está secuestrado por fuerzas políticas que abanderan el clientelismo y la corrupción según hemos visto con la captura de las IAS, sobre todo en este gobierno, con el respaldo del Partido Liberal de Gaviria, de Cambio Radical de Vargas Lleras, de los Conservadores de Barguill, de Uribe a través del Centro Democrático y del Equipo Colombia que es la nueva derecha de Alex, Dilian, Peñalosa y Fico. De esa manera, el estado de derecho, en consecuencia la democracia real, no son posibles en Colombia porque simplemente sus espacios de libertad están negados, reprimidos, cercenados y capturados.

El Contralor cree que por su amistad con algunos Consejeros de Estado, tiene garantizado un fallo a su favor. Si Uribe no pudo rendir a las Cortes ¿por qué este personaje menor puede arrodillar al Consejo de Estado?

También se constatan movimientos de la Procuraduría en la línea del Contralor. No olvidemos que fue la Procuradora quien visitó a la Corte Constitucional con el ardid de revisar la condición de imputado de Uribe. No lo logró pero si dilató varios meses las audiencias contra ÉL victimario. En otras palabras, en este proceso no hay imparcialidad como de manera impecable lo muestra la defensa de Fajardo en sus recursos ante organismos internacionales.

Los corruptos son mentes criminales de un egoísmo patológico porque se roban los recursos públicos y las instituciones del Estado. Son enemigos de la equidad, del desarrollo sostenible, de la justicia justa, oportuna y recta, atenta contra la confianza en las instituciones, por el contrario, alimenta la desconfianza y tuerce el sistema político y con ello los poderes del Estado.

En este contexto, el neoliberalismo amigo del Contralor (César Gaviria, Vargas Lleras y Uribe), concede privilegios e intereses que desfalcan el erario público. El Contralor sin control le pidió 1.300 nuevos puestos a Duque, y éste se los dio para repartirlos en el espectro político que lo apoyó para ganar la presidencia y aquel la Contraloría. Pero, las últimas fuentes hablan de más de 3.000 puestos porque el Congreso le aprobó una super Contraloría. Sería bueno que la Auditoría General de bolsillo de la Contraloría, investigara. La Procuradora Cabello hizo una reforma similar para aumentar la burocracia.

Si se hace una investigación de que hacen esos miles de brazos cruzados que todos pagamos, la mayoría son expertos en hacer informes chimbos para pasar la cuenta de cobro antes del 30 de cada mes. Entonces, estaríamos al frente de la mayor corrupción clientelista de la historia de Colombia.

Dice un amigo: “el centro no es una indefinición, es un conjunto de actitudes, prácticas y posturas reformistas sin salto al vacío. El centro también pisa a los que quieren que nada cambie y los que quieren saltar al vacío pateando el tablero”. Por eso el ataque de las IAS es político antes que técnico y jurídico. La sanción fiscal y penal en curso contra Fajardo, es también un ataque a la Coalición Centro Esperanza. Las IAS actuando para afectar las elecciones, dañar la democracia y perjudicar al Estado.

Tercero, la Coalición del Centro debe ir más allá de declaraciones de apoyo a Fajardo. Porque este es un ataque a una fuerza política de oposición que honra el legado de extraordinarios líderes que dieron la vida por las instituciones, la transparencia y la democracia. Me refiero a Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla y otros que las balas de la corrupción se llevaron antes de tiempo.

Por eso, el ataque a Fajardo es un ataque a la Coalición Centro Esperanza, y a una idea de desarrollo basada en la equidad, la sostenibilidad agregada, la reinserción de Colombia en el mundo, y la paz. Entonces es un tiro a la fuerza que será el comienzo del cambio que necesita Colombia. Por eso deben ser una estructura política con una sola lista al Congreso y un solo candidato a la presidencia.

Quién está detrás del Contralor en la decisión contra Fajardo

Cuando un nuevo funcionario llega a un alto cargo lleva su equipo. Cuando el equipo es bueno, se dirige y gobierna bien. Cuando el equipo desembarca con malas intenciones, fungen como asesores externos o arman equipos mixtos entre estos y funcionarios de libre nombramiento y remoción. Su tarea es agazapada porque sus acciones son turbias.

Los ataques del Contralor contra Fajardo empezaron cuando aquel fue Auditor General de la República. Entonces, hay que investigar qué equipo llevó, quién lo dirigía, a que gran jefe o partido político pertenecen, quiénes lo conformaban, funciones, razón de sus contratos, resultados y en dónde están ahora. Investiguen y seguramente encontrarán quien (es) está(n) detrás de este desafuero político y fiscal contra el precandidato y contra el centro. Es el modo como actúa el clientelismo y la corrupción. No estoy diciendo nada nuevo. No estoy denunciando a nadie. Pero si digo, investiguen que de pronto se topan con un gran barón electoral y mucho más.

Esta defensa de Fajardo y de otros, no exime de investigar el componente de ingeniería que cometió errores en la construcción del túnel que colapsó en 2018. Pero el Contralor metió a todos en el mismo costal, porque va por los 4 billones y por la cabeza política de Fajardo, con el fin de sacar pecho para asaltar luego las tribunas políticas e ir por la Fiscalía General cuando su amigo Barbosa se vaya. Para ello necesita quitarse de encima a la oposición porque de lo contrario nunca llegará. Igual piensan y actúan las cabezas de las otras IAS.