Guerra al COVID-19: la hora de la ciencia y la tecnología

Por: Jaime Acosta Puertas


Jaime-Acosta-Puertas
@AcostaJaime

Escribí en mi última columna que el modelo de crecimiento de los últimos 30 años destruyó capacidades industriales y no las sustituyó por nuevas cuando sectores de alta tecnología irrumpieron con gran dinamismo en los años 1980 y comienzos de los 1990, como la industria electrónica, que si Colombia la hubiera desarrollado ahora tendría empresas para desarrollar los equipos que se necesitan para enfrentar al Covid19. En ese contexto tampoco desarrolló capacidades científicas y tecnológicas que le hubiera permitido enfrentar con robustas y originales  innovaciones la pandemia. Por ahora, contra el covid19, solo cuarentena como si estuviéramos en un siglo que pasó hace mucho tiempo. Este es el legado de los covidneoliberales, que impusieron el actual modelo de crecimiento tres décadas atrás. Un modelo sin política industrial y de ciencia tecnología. Es decir, sin inteligencia para la producción y la innovación.

Hoy Colombia tiene capacidades muy limitadas, tanto que todo descansa en el Ministerio de Salud, para detectar, atender y evitar una propagación más acelerada, pero el Ministerio de Ciencia y Tecnología no está en el otro frente de las acciones del gobierno, ni tampoco el ministerio de la Industria,  porque la política de desarrollo productivo no tiene como responder. En todo caso, debe haber coordinación con campos definidos pero articulados entre los ministerios, panorama que ahora se podría  complicar con un gerente de la pandemia que es precisamente un exministro que en su momento acabó de desindustrializar a Colombia. Otro error presidente Duque.

Estoy seguro que la ministra de la ciencia sabe del tema y sabe qué hacer, si el presidente le da espacio, asunto de sentido común, en el ataque al Covid19, porque algunas universidades están empezando hacer desarrollos tecnológicos y necesitan ya del apoyo del estado, conformando una tríada de choque entre estado, universidades y empresas, para darle a la sociedad un alivio más real, porque la gente pronto verá que no todo se circunscribe a cuarentenas lo cual desacelera el contagio pero no lo acaba porque la tecnología de la cual dispone Colombia para esta contingencia, es escasa.

La gente se desesperará y mandará al diablo los toques de queda u otro tipo de restricción.  Además, la plata se le acabará a la mayoría, entonces saldrán a trabajar y buscar el diario vivir. La gente no se va a quedar esperando la muerte por la incapacidad de un estado, no solo de este gobierno.

Las cifras de contagiados son relativamente bajas porque la capacidad de respuesta de los laboratorios que tienen capacidad de analizar con rigor las muestras, no es suficiente, y si fuera suficiente, sería peor porque no habría como responderle a tanto contagiado.  Al momento de escribir esta columna, los datos aún son benévolos porque hasta ahora sólo se registran dos muertos, aunque los contagiados identificados ya suman los primeros cientos, sin saber cuántos cientos más habrán por las limitaciones que se tienen para testear y por las características asintomáticas en la fase inicial del contagio.

El éxito de Corea se debe a tres factores que Colombia no tiene: capacidad enorme para tomar muestras, capacidad hospitalaria, y capacidad tecnológica.

El éxito de Alemania también se debe a un potente sistema de salud, y a la enorme eficiencia y capacidad de innovación y de emprendimiento del estado y de los agentes del conocimiento y del mercado.  Rusia está enviando ayuda a Italia a pesar de que tiene mas de 300 contagiados, pero tiene ciencia y tecnología, que hasta ahora los Estados Unidos no le entregan al patio trasero. Y en Brasil una Start Up acaba de diseñar un aparato para identificar en tres minutos el contagio.

La mayor esperanza para la gente vendrá de lo que haga la ciencia y la tecnología más las capacidades de atención del sistema de salud, y la innovación que de ahí resulte se convertirá en productos y servicios ofrecidos por empresas innovadoras, clínicas y hospitales.

En este momento, también el sistema de emprendimiento debe mostrar que soluciones digitales y que emprendimientos de alta tecnología y complejidad en salud, medicina y electrónica aplicada al sector, han impulsado las incubadoras y aceleradoras de empresas e Innpulsa. Y por otro lado vale la pena evaluar si se constata resultados positivos con los subsidios, zonas francas, y distintos apoyos a las empresas en la producción y exportaciones de dispositivos, equipos, instrumental, vestuario especializado, y medicamentos. Como no creo que hay resultados que mostrar, solo excepcionales innovaciones de alto impacto y novedad se puede esperar, como el ventilador diseñado por la Universidad de Antioquia con apoyo de Ruta N.

Entonces, no se trata ahora de salir como atolondrados a hacer convocatorias a emprendedores, porque muchos aparecerán para pescar fondos, pero no muchos resultarán innovadores de alto impacto para enfrentar el reto de manera pronta y segura.

A pesar de lo anterior, se debe hacer lo siguiente:

Primero, decirle la verdad al país de cuál es la real capacidad profesional y tecnológica para enfrentar al virus. A la gente no se le puede mentir con el Covid.

Segundo, el sistema de salud debe tener una monumental transformación en términos de eficiencia a través de plataformas digitales, inteligencia artificial, big datas, para evitarle al usuario colas para tramitar una autorización entre las IPS y las EPS. Eso se debe hacer directamente entre operadores y prestadores, a través de eficientes plataformas digitales. Igual para autorizar y distribuir medicamentos,  así como para evitar tantas consultas innecesarias que los médicos podrían analizar, decidir y autorizar de manera virtual. El sistema es una tortura en los trámites para el usuario que desdice de lo bueno que tiene. Estas correcciones evitarían contagios y atender con más eficacia a los contagiados y a los pacientes con otras patologías.

Tercero, que las universidades le digan al Ministerio de CTeI, qué tienen, qué pueden hacer, y qué necesitan.

Cuarto, reglamentar la ley de spin offs …sin esto no hay verdaderos emprendimientos innovadores, entonces, todo se limita a innovaciones hechas por emprendedores con recursos propios. Esta ley es fácil de reglamentar, pero COLCIENCIAS no fue capaz de hacerlo, y el Ministerio podría definirlo rápido. No estamos en un momento para discusiones menores de propiedad intelectual que más de 50 países han resuelto hace tiempo.

Quinto, qué  puede hacer el sistema productivo. Los gremios que tanto dicen “lo que importa es la economía, estúpidos”, deben mostrar que puede producir Colombia para la guerra al Covid19 . Además, están las industrias de confecciones para producir uniformes o vestidos protectores para el sistema de salud, porque en Italia, España, China, Irán, médicos y enfermeras también han muerto.

Sexto, es la hora para que los bancos y sus unidades de apoyo a start ups, actúen y ofrezcan sus fondos de capital venture a los spin off  (proyectos innovadores de los centros de investigación de las universidades), y las start ups que resulten de los anteriores.

Y séptimo, que otros empresarios están dispuestos a impulsar los spin off para convertirlos en productos o nuevas empresas del sector de salud, a más de donaciones al sistema, como ya lo vienen haciendo.

El problema radica que hay iniciados que se opone a la creación de capacidades endógenas, los covidneoliberales, que rechazan la idea de un estado emprendedor, que en el mundo ha hecho posible los grandes desarrollos de la humanidad.

Lo dicho y más  tiene que ver con una revisión inmediata de la política de desarrollo productivo, que en esta coyuntura ha desnudado que para nada sirve. Se puede hacer una estrategia de choque en materia de política industrial. Lo que no sé es si el Ministerio de Comercio Industria y Turismo está  dispuesto a ceder en su ortodoxia de que todo lo hace el mercado, sin importarle si la vida se le puede ir a muchos colombianos.

Ahora está en juego nuestras vidas, no está en juego la economía, las ideologías y la ortodoxia,  porque si hay vida hay economía, y hoy la vida está en riesgo. Sólo con un estado emprendedor saldremos de esta crisis, presidente Duque. Lea por favor a Mariana Mazzucato porque es la hora de un estado que hace y no sólo regula.

Así que es hora de la ciencia y de la tecnología, los Ministerios de Salud y de Comercio Industria y Turismo solo son la mitad de la naranja, porque la otra mitad es la investigación y la innovación. Creo que la ministra de la ciencia puede asumir los retos que plantea el momento, porque es una científica que gusta de la ciencia aplicada, y eso es lo que ahora se necesita. La ciencia y la tecnología ajena no llegará pronto, y si lo hace, lo hará en cantidades muy limitadas, porque atenderán primero las necesidades de sus países. Y la gente en Colombia no puede quedarse en casa indefinidamente. Si la ciencia y la tecnología, los empresarios, y el sistema de salud no actúan articuladamente, como un estado emprendedor, y el presidente orientando esa articulación,  Colombia saldrá muy mal parada y con demasiadas mentiras porque se le ocultarán muchas cosas, aunque este país es experto en ocultar cosas terribles.