Colombia vuelve a la calle

Mientras en New York la canciller de Colombia le mentía a la ONU, en el Festival de Cine de Cannes, Tilda Swinton, Oscar de la Academia, le rendía homenaje a Colombia antes del triunfo de Memoria”

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La protesta social en Colombia no se debe a una reacción ciudadana a tal o cual medida del gobierno. La reacción es por un insoportable descontento con las tres ramas del poder público, rechazo a los partidos políticos, furia con el modelo neoliberal, y rabia y dolor por tanta violencia y corrupción derivada de cosechas de delincuentes y bárbaros sin fin.

Duque viola los derechos humanos

El informe de la CIDH muestra que el gobierno apeló a la violencia como mecanismo de control de la protesta sin activar el diálogo y la negociación.

Todos los delitos posibles en contra de los derechos humanos, fueron ordenados por Duque y ejecutados por la policía: asesinatos, mutilaciones, tortura, violencia de género, desaparecidos, violencia contra periodistas, violencia contra civiles que nada tenían que ver con la protesta, violencia contra misiones médicas, ciberataques, traslados por protección de personas retenidas para “protegerlos por situación de alto riesgo” cuando el alto riesgo era la misma policía, creación de estrambóticas figuras jurídicas constitucionalmente dudosas como la asistencia militar que no cabe en una situación de protesta social, amenazas de la Procuraduría General para coaccionar a alcaldes y gobernadores no alineados con la orientación del tirano menor, y uso de la jurisdicción penal militar que tampoco cabe en la protesta social pacífica. Es decir, fascismo  desalmado, puro y duro.

Esta compleja situación generó paralelamente un vandalismo de múltiples rostros, bloqueos maximizados y usados como medio para neutralizar el paro cuando solo nueve duraron un mes, más del ochenta por ciento de uno a tres días, y los demás entre cuatro y ocho. Sin embargo, el gobierno, Uribe, Fenalco, la Andi y los medios, dijeron que todo el país estaba bloqueado. Así neutralizó Duque la protesta, no escuchando y negociando como lo obliga la Constitución. La ciudadanía tiene la razón, no él, ni su gobierno ni su partido ni otros que ejercen la política a punta de corrupción y muerte. De esta manera, los motivos para salir el 20 de julio, son muchos.

Garantía a la protesta social

El gobierno debe responder con verdad, justicia y reparación por la violencia que ejerció y que sigue ejecutando para atacar al justo reclamó. Al mismo tiempo debe garantizar la protesta social, anulando decretos, controlando al Esmad y a los vándalos, y dejando tranquilos a los que marchan pacíficamente. Sin embargo, el susto del gobierno son los miles de ciudadanos en la calle y no los vándalos, que son sus aliados. La represión seguirá siendo el modo de actuación de Duque con el fin de que la gente se quede en casa, a pesar de que él mismo le dijo a la CIDH que más del 90% de las manifestaciones han sido pacíficas.

La paz es inamovible

Mientras estamos con la protesta en las ciudades, en el campo continúan asesinando líderes sociales, de tierras y derechos humanos.    

Muchos problemas pocas soluciones

La protesta social tumbó la reforma tributaria y la de salud, y va logrando la matricula cero en universidades públicas para estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Sin embargo, Duque se equivocó en la estrategia, demorando la nueva reforma que al final no consensuó con el Comité Nacional del Paro, ni con los jóvenes que están en la calle, ni con los partidos de la oposición. Es una reforma con tres grandes problemas:

uno, los subsidios a las micro y pequeñas empresas son un instrumento tardío y no parte de una política de reactivación y de reestructuración productiva de mediano alcance; dos, al no haber esta política no hay rumbo económico ni político ni social;y tres, no hubo progresividad tributaria al no subir el impuesto de renta a los grandes capitales personales, y solo a las grandes empresas.

No obstante, la reforma tiene de bueno la matrícula cero, algunos impuestos permanentes a las grandes empresas, malo aguantar los incentivos a las grandes organizaciones cuando la economía recién estará saliendo de la UCI por allá en el 2023, e incompleta la extensión del Ingreso Solidario porque amplía la cobertura sin subir la limosna de los 165 mil pesos mensuales. Por eso y más, la protesta y el PARO siguen, puesto que las acciones de la reactivación no han generado empleo porque la economía sigue fría y sin fuerza para reinventarse y levantarse. No hay gobierno, ni gremios, ni trimillonarios para pensar y construir una nueva agenda nacional de desarrollo.          

La clase política aprovechó la neutralización del paro para impulsar malas leyes

El gobierno y los partidos de la corrupción sabían que la neutralización de la protesta sería temporal, por eso a mansalva aprobaron en un abrir y cerrar de ojos la reforma a la justicia y facultades de cuarta corte de justicia para la Procuraduría. Fue una trampa a la ciudadanía que pedía congelar las reformas constitucionales en trámite para ser sometidas al debate ciudadano porque la gente quiere participar para decidir ella misma su destino.

¿A dónde va la protesta?

Uno, sin violencia destructiva pero si con inteligencia y contundencia en los reclamos y soluciones. Sin embargo, Duque, al mejor estilo de la ultraderecha, insistirá en inventar vándalos terroristas y no en permitir la movilización y la reflexión contundente y transformadora. La sala de negociaciones continúa vacía.

Dos, el Comité Nacional del Paro ya debió socializar los proyectos de ley que presentará al Congreso el 20J, pues la razón de la movilización es esa, así la convocaron hace un mes. Al momento de entregar esta columna (sábado en la noche), no se conocía ese texto. Parece que los sindicatos fueron neutralizados con el alza salarial a los trabajadores del sector público. Si ese texto no se conoce la movilización del 20J coge otro camino, pues no tendrá brújula ya que los jóvenes se plegaron al Comité. Entonces, el culpable de cualquier desbordamiento el 20J será el Comité porque dejarían sin narrativa a la movilización.

Tres, a más de ser fuerza de expresión y defensa contra el Esmad, la primera línea, demás jóvenes y manifestantes, necesitan incrementar la fuerza de las ideas para mostrar el camino por donde piensan llevar a Colombia.Cuatro, la oposición no debe continuar desunida como si estuviéramos en tiempos políticos y electorales normales. Además, mantiene prudente distancia con la protesta, pensando que esta irá a buscarlos cuando no será así, porque los jóvenes y miles de miles de ciudadanos se están empoderando de su presente y de su futuro con la idea de construir un proyecto social, económico y político distinto. Esta lucha triunfará si políticamente encuentra el rumbo que Colombia necesita, donde la oposición tiene espacio si logra entender a los jóvenes que arriesgan su vida en las calles ante la furia de la irracional represión.

@acostajaime

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