Colombia colgada de un árbol ve nacer una esperanza

“Es irracional no atender la protesta de los jóvenes porque tienen razón”

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Mientras la comunidad internacional arremete contra el gobierno por el asesinato y desaparición de jóvenes que participan en la protesta social, la clase política desde sus palacios de gobierno arremete contra ellos. De Duque no se puede esperar otra cosa dado su fanatismo que linda con el neofascismo, pero, que Claudia se vaya en contra de la protesta, contra su gente, gritando y calumniando, refleja el descontrol de gobernantes que no escuchan a los jóvenes que se quitaron el miedo de hablarle en la cara a la infamia uribista.

Duque, por orden de Uribe, ha hecho todo para controlar y destruir el movimiento social: se asesina, tortura, encarcela, viola, calumnia, desaparece, manipula, distorsiona y engaña. Tampoco dialoga pero si expide decretos para reprimir, crea estúpidos autoatentados para radicalizar la tiranía, y miente a la comunidad internacional con cinismo y cobardía.

Abusan de la democracia representativa y eso les impide ver la realidad porque solo se asoman a ella para ganar elecciones.

Están bloqueados y desconcertados con un estallido social que se desató en los últimos dos años, al cual menospreciaron, y al enfrentar al covid con más equivocaciones que aciertos, el hambre, el desempleo, la violencia, la corrupción y el no futuro, crecieron más. En un año y medio colapsó una frágil economía. El “país de moda”, el “país milagro”, el “mejor” de América Latina, está averiado porque en el amanecer de cada día, la economía, la situación social, la inseguridad y la corrupción, anuncian un problema adicional.

Los amantes

La desesperación de una precaria gobernanza en el ejecutivo y en la capital, ha unido a dos rivales políticos. Claudia e Iván están juntos y parecen enamorados.  Para tomarse una foto sobre un Metro de Mentiras, la jefa de Bogotá se fue contra los jóvenes de la resistencia y culpa a la Colombia Humana de financiar a los vándalos infiltrados por la policía, institución que ellos abrazan pero que la ciudadanía quiere lejos de ella.

Hay desesperación y descontrol en la conducción de la nación. La Constitución del 91 en materia política, modelo económico y autonomías regionales, no sirve luego de las cincuenta reformas que le han introducido desde su expedición, lo cual motiva la necesidad de un nuevo contrato social. Además, el narcotráfico ha destruido las instituciones, alimenta la política, pero mantiene a flote la economía. Un dilema ético entre destrucción del estado o sobrevivir con una economía ilegal.

Tan grande es el descontrol de la clase política que estúpidamente han convertido a Petro en el “peligro” para Colombia. Eso ocurre en quienes creen que seguimos en el 2002 o en días anteriores a la caída del Muro de Berlín. Entonces, ven el enemigo donde no existe, cuando el peligro está en lo que ellos defienden, en su mirada corta, en sus ideas detenidas en el tiempo y atrapadas en una rancia ultraderecha feudalista y de mercachifes. Por eso no ven ni entienden el genuino estallido social que desconcierta a unos y reprime otros.

A los partidos políticos no les interesa que la protesta se consolide como una expresión de cambio, por eso cometen errores, caso de Petro queriendo neutralizar el paro luego de la caída de la reforma tributaria, o la Coalición de la Esperanza y los Verdes, diciendo que protesta sí, pero cuidado con el covid, cuando las marchas son la menor fuente de contagio porque son al aire libre. Y Uribe y Vargas Lleras pidiendo “autoridad” para “defender las instituciones”, a través del asesinato, violación y desaparición de jóvenes. Por eso la estrategia para neutralizar el grito de la juventud ha vuelto a concentrarse en los vándalos que sabemos son infiltrados que la gente ignorante piensa que son los mismos que hacen las grandes marchas.

Primer Línea

Vi la entrevista de María Jimena Duzán a cuatro integrantes de ese movimiento en Bogotá. Son valientes, inteligentes, con conocimiento e ideas propias y claras, entusiastas y soñadores como todo joven, lo cual no es un problema, es una virtud. Me dejaron tranquilo porque no son la deformación que nos han querido vender. Es un movimiento naciente, distinto, inédito y su narrativa está en construcción así como su organización. El texto deben crearlo poco a poco decidiendo por ahora que aportarán a la movilización del 20 de julio convocada por el Comité del Paro cuando este entregará nueve proyectos de ley al Congreso derivados del pliego de emergencia que el gobierno no quiso negociar; y la segunda, que conserven una estructura horizontal porque si no los matan, como ocurre en Colombia desde la Masacre de las Bananeras, hace 89 años, pero también al representar a tantos grupos en cada ciudad y a nivel nacional, no es tarea fácil, pero es el desafío que tienen como innovación política horizontal, digital y en la calle, democrática, participativa y pacífica. Por ahora no tienen que ser visibles, ya llegará el día que veremos la cara de Simona, de Amok y de todos.

Los partidos

La Coalición de la Esperanza puede sintonizar con el movimiento de los jóvenes, porque también es horizontal, porque intenta desmarcarse de discusiones extremas, piensa con ideas liberales, cuestiona el neoliberalismo, y piden una democracia más extendida. Tienen elementos comunes, como: la apuesta por la paz, el espíritu pacifista, un desarrollo incluyente, avanzado y sostenible, y porque tienen las mejores cabezas. Sin embargo, creo que la Primera Línea le apuntará a un nuevo contrato social, y la Coalición no, porque cree en la Constitución del 91, pues ahí están algunos de los que la hicieron, y ellos piensan que basta con aplicarla bien. Se equivocan, Colombia está patas arriba porque dañaron la nueva Carta que nació con algunos problemas que se hubieran podido solucionar si la decadencia de los partidos y las ambiciones de los milmillonarios, no se hubieran atravesado.

El Pacto Histórico tiene un problema para sintonizar con un movimiento que se mueve en oleadas. El caudillismo de Petro. Eso no quieren los jóvenes del estallido social, porque son una marea ciudadana del siglo de las redes y no los seguidores de un personaje en el siglo veinte.

Arrepentidos estarán la Coalición y el Pacto por dedicarse a pelear para no mortificar a los milmillonarios. Mientras peleaban en el twitter, el estallido social pasó a su lado y no lo vieron, los privilegiados tampoco, porque siempre usan la violencia para no ceder un milímetro de poder. Son torpes porque les conviene más una sociedad moderna, equitativa, sostenible, pacífica, productiva, emprendedora, creativa e innovadora.

Sobre los demás partidos, ni una palabra porque arrastran ataúdes, miles de falsos positivos y desparecidos, millones de víctimas, y billones que le han robado al Estado.

Los privilegiados ya tienen lo que necesitan, los demás poco o nada. Está por ver que tanta democracia y que tanta idea de sociedad moderna, justa y avanzada quieren aquellos, y que tantos sueños tienen de vivir y construir una sociedad para todos. Los monumentos, símbolos de opresión y explotación, están cayendo. Una nueva historia se empezará a contar para una nación que parece despertar.

@acostajaime

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