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Bogotá y la agencia de educación, ciencia y tecnología

Por: Jaime Acosta Puertas


Jaime-Acosta-Puertas
@Acosta_Jaime

La Cámara de Comercio y otras instituciones han construido en los últimos años una estrategia de especialización inteligente (EEI en adelante), a través de la cual se han definido cinco grandes áreas de desarrollo tecnológico para Bogotá Región, principalmente en servicios aunque poco en industria,  error, porque en la Sabana de Bogotá está la mayor aglomeración industrial del país, y las industrias 4.0 y las industrias ecológicas tienen en el sector industrial el mayor campo de desarrollo.

Esas áreas son: Biopolo, Región Sostenible, Ciudad Creativa, Región del Conocimiento, y Servicios Empresariales. En torno a ellas se están impulsando 17 iniciativas de clusters, varios proyectos de ciencia y tecnología, y algunos desarrollos en industrias 4.0

Esta estrategia para elevar la productividad y mejorar la competitividad de Bogotá Región, tuvo poco apoyo en las alcaldías de Petro y Peñalosa. Hoy el territorio no tiene una política de desarrollo productivo (PDP) que impulse la transformación de su estructura productiva, aunque tiene una política de Ciencia Tecnología e Innovación (CTeI) que dejó lista Peñalosa, y que la nueva administración seguramente revisará antes de su implementación.

La Agencia

En este contexto la Agencia de Educación y de CTeI que Claudia va a crear, es necesaria y urgente, sin embargo, su enfoque debe completarse porque el binomio educación e investigación fue para un mundo académico y científico alejado de la sociedad y de la economía, el cual desapareció hace un siglo, desde las construcciones preliminares de Schumpeter, superado también por la economía de la innovación en las últimas décadas, siendo Mariana Mazzucato su representante más expresiva en esta segunda década del siglo XXI.

Ahora que estamos transitando una nueva revolución tecnológica, digital y ecológica, el desarrollo productivo será cada vez más para un sistema mundial sustentable, que modificará la matriz productiva del planeta y el comercio internacional. Además, la innovación social también hace parte del mundo del conocimiento y de la investigación, porque está en camino una sociedad de la colaboración y de una mejor calidad de vida para mitigar el cambio climático, la inequidad, y el consumismo irracional, entre otras razones.

Si se quiere un horizonte más amplio, inédito y pertinente para la Agencia, la ecuación la conforman: educación, CTeI, producción limpia e innovación social por la equidad y la colaboración. En estas condiciones se articularían conocimiento, investigación, desarrollo productivo, y transformación ciudadana.

Si la especialización de Bogotá Región se sustenta en la inteligencia, es decir, en la educación y en la investigación, la Agencia debe ser un paradigma desde su concepción, operación, líneas de actuación, hasta un hito urbano y de arquitectura según el lugar donde se construya.

Propuestas para el Plan de Desarrollo 2020 – 2024

  • Implementar una PDP para impulsar una economía inteligente, creativa, innovadora y emprendedora de un desarrollo sustentable, enfatizando en las industrias 4.0, en industrias avanzadas de nueva generación y en una agricultura sostenible, sin olvidar las industrias creativas que en el futuro jugarán un papel determinante en el cambio estructural porque no contaminan pero si desarrollan el factor humano, que es a su vez un factor cultural inimitable y cosmopolita.
  • Implementar la política de CTeI cuyo objetivo debe ser alcanzar en 2030 el 1% del PIB del territorio en I+D+i, entre empresas, universidades, alcaldía de Bogotá – gobernación de Cundinamarca, y el 1.5% sumando la nación.[1] Entonces, políticas para elevar la productividad y desarrollar la investigación, son el corazón del cambio de la economía de Bogotá Cundinamarca para que sea una verdadera Región de Innovación (RINN).

Grafico-Region-Innovacion

 

  • Para que el modelo esquematizado en la figura se haga realidad, se requiere un plan estratégico de industrias 4.0, de industrias avanzadas y de agricultura sostenible, que permita desarrollar sectores, como: aeronáutica, industrias del sistema de movilidad – ¿Bogotá y Colombia van a importan el 100% de todos los componentes del sistema de transporte? -, energías alternativas, bienes de capital de nueva generación, electrónica, robótica, materiales, software, nuevas agroindustrias, integrando la PDP con la de CTeI, binomio de cualquier desarrollo por venir.
  • Estas dos políticas requieren identificar proyectos estratégicos para convertir en el medio siglo a Bogotá y Cundinamarca en una Región de Innovación (RINN) Sustentable. De esta manera, el foco de Invest in Bogotá será atraer plantas de producción avanzadas y centros de investigación, y no solo franquicias y oficinas de comercialización de las multinacionales, porque ese modelo está superado puesto que ahora ni la productividad sube, ni las exportaciones se diversifican, ni la informalidad cede, ni las zonas francas aportan al cambio estructural y a las exportaciones.
  • Bogotá tiene una cantidad de aceleradoras de empresas innovadoras (start ups), y un número mayor de ambientes de coworking, por lo cual se ha sobredimensionado la imagen de que es una de las capitales internacionales del emprendimiento. Esto no es tan cierto porque carece de ambientes de incubación de proyectos innovadores derivados de la investigación (spin offs y start ups), que es la etapa crítica de todo emprendimiento. Entonces, la responsabilidad descansa en los emprendedores que tienen plata, es decir, de los estratos cinco y seis, los demás quedan por fuera. El binomio aquí es incubación y aceleración.
  • Como no hay una potente red de incubación de empresas, los proyectos innovadores que resultan de la investigación universitaria (spin offs), son escasos, cuando de ellos derivan en el mundo la mayor cantidad y calidad de emprendimientos disruptivos o de alto impacto, porque son producto de inversiones y resultados de investigación. Estos emprendimientos se conocen como ECT (emprendimientos de ciencia y tecnología).
  • Los Spin offs y las start ups son las ECI, serán las pymes de mañana, y algunas se convertirán en grandes empresas. Entonces, un programa de fortalecimiento de las pymes pasa por las políticas de desarrollo productivo, de CTeI y de emprendimiento respaldadas en una educación de calidad, cobertura y pertinencia. De esta manera, una política de emprendimiento es otro componente de la economía que vendrá.

Con un enfoque de estado territorial emprendedor, la nueva administración podrá cumplir con sus objetivos plasmados en distintos programas para impactar pymes, apoyar empresas exportadoras, impulsar emprendimientos innovadores de alto impacto y la innovación social, desarrollar la agricultura urbana, fortalecer la cadena de valor de industrias creativas, respaldar la política pública de Bogotá Inteligente – que aún no sé qué es -, el ecosistema inteligente con alcance regional – que tampoco sé que es pero me imagino porque esa idea ronda hace años -, abrirle espacio a los estudiantes de educación superior, y a tantas iniciativas buenas que se ven en el articulado del Plan de Desarrollo. Sin embargo, potentes políticas territoriales son las que harán el cambio, porque estrategias, programas y proyectos no son suficientes, necesitan de un marco de políticas inteligentes y duraderas.

En este sentido, el mercado solo no hace la transformación productiva ni el desarrollo científico y tecnológico, ni los grandes proyectos de I+D+i, ni una nueva generación de empresas innovadoras, por lo tanto, se necesita un estado emprendedor del nivel regional articulado con el nacional, donde se pueda con este.

El rezago de Bogotá y de Colombia va contra toda la evidencia de la teoría y de la experiencia de las economías avanzadas y de las emergentes, de países y territorios. La Agencia debe equilibrar los terrenos para la concertación, la articulación, la colaboración y el gran cambio.

Bogotá Región no es ni la sexta parte del Estado de Sao Paulo  en los temas que he tratado en esta columna, pero tiene todo para ser también grande en el medio siglo.

[1] El indicador de ACTI es engañoso y no debe usarse.


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