Bogotá, Opinión, Sociedad Superficial

En Bogotá, un Distrito para la ciencia la tecnología y la innovación (II)


Jaime-Acosta-Puertas
@AcostaJaime

Hace 30 años esta capital empezó a diseñar iniciativas de ciudad para la ciencia, la tecnología y las industrias de alta tecnología, según el momento histórico y el estado del arte del paradigma tecnológico en curso. A finales de los años 1980 la economía de los proyectos de ciudad del futuro, eran las industrias 3.0, ahora son las industrias 4.0, y en el 2040 serán las 5.0. En los 80s se conocían como tecnópolis, hoy tienen sinnúmero de  identidades: ciudades, distritos y regiones de la innovación, de la inteligencia, de la tecnología, Silicon Valleys, y todo lo que se le ocurra al ser humano con los conceptos de conocimiento, ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento.

Así como el metro es para Bogotá ciencia ficción, igual ha ocurrido con los ambientes de las sociedades del futuro, por eso conviene recordar algunas de esas aterrizadas utopías antes del pasar a la iniciativa en curso del Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación (DCTI), porque siempre hay un antes para que haya un después.[1]

Innobo: distrito de la innovación

Se diseñó como un distrito del turismo de negocios y de la innovación en la zona que comprende la Universidad Nacional, Corferias y Puente Aranda. De ese ejercicio resultó Agora, el nuevo centro de convenciones de Corferias.

Este distrito tenía a lo largo del borde sur de la carrilera del tren, en las abandonadas instalaciones de las petroleras, el proyecto de un parque científico y tecnológico, que se denominó Innobo-tech, para asentar industrias y servicios de alta tecnología sostenibles para generar una dinámica de negocios y de turismo internacional ligado a Corferias. A partir de ahí y con una dimensión más amplia, incluía infraestructuras para vivienda, arte y cultura, educación y recreación. Al final, sería un espacio de encuentro de la Bogotá del norte y la Bogotá del sur. Es decir, una nueva ciudad en la gran ciudad. Innobo sigue vigente, porque no hay ningún otro proyecto que lo pueda superar por su localización y potencialidades.

Si Innobo se desarrolla, ojalá pronto, la renovación urbana con calidad de vida, en el corredor de la 26 desde la avenida 68, Centro Internacional y universidades, sería un hecho contundente. Se trata de tejer la ciudad para conectar e integrarla con grandes proyectos de desarrollo urbano. Innobo y el Centro Internacional, ahora son pedazos, pero deberían ser un solo concepto, porque los que trabajan en el Centro Internacional no pueden ser ciudadanos del norte o del sur, y así, en unos años recuperar las devastadas carreras séptima, décima y Caracas.    

Innobo -Tec
Parque Tecnológico Urbano “Innobo -Tec” – Imagen ilustrativa

Es un espacio para una nueva generación de industrias y servicios sostenibles. Su ubicación, super estratégica, en el centro del corredor que va del aeropuerto El Dorado, pasando por el CAN, la Universidad Nacional, el Centro Internacional (extendido al Parque Nacional), hasta el centro de la ciudad, donde están otras universidades, el estado y la administración de la ciudad. Un lugar de vida y para atraer y desarrollar industrias inteligentes, como: aeronáutica, salud, nuevos materiales, energías alternativas, electrónica, software, robótica, y de todos los negocios internacionales en torno a Corferias. En últimas, erala integración entre software y hardware, para suscitar una dinámica de negocios inteligentes, como ocurre en los países de la vanguardia, no en Colombia, donde el software va por un lado y el hardware y la electrónica por otro, por culpa de la desindustrialización.

Bogotá se ha dedicado a los servicios e hizo a un lado la industria, un error de fundamentación, de política y de cerrar los ojos a la realidad, puesto que la Sabana de Bogotá está llena de industrias, algunas las más avanzadas de Colombia y del entorno internacional más cercano, por eso el proyecto de la Sabana Centro como una región de innovación, RINN, otra utopía en hibernación, se centra en las industrias inteligentes, que otros llaman manufacturas avanzadas.

Colombia prácticamente entregó la industria con la apertura, y no hay país avanzado y emergente inteligente que haya renunciado a ella. Otra cosa es su perdida de peso relativo en el PIB ante los servicios, pero sigue y seguirá siendo el centro del desarrollo de las economías. Piense lector en unas antiutopías ¿qué sucedería si las industrias de hardware se paran por algún hecho tecnológico apocalíptico? El mundo frena en seco, se va de narices, se abre la tierra, y se pierde más de un siglo de desarrollo. ¿Y cuál sería la economía de hoy si las industrias de superconductores (electrónica) hubieran congelado hace 10 años sus procesos de investigación, desarrollo innovación I+D+i ? Hoy no habría industrias 4.0 ni mañana un mundo 5.0 [2]   

Ciudad Salud Región: un cluster de salud y vida

Otro gran proyecto para desarrollar un cluster de salud en el espacio que la ciudad alguna vez conoció como La Hortúa (calle 1 entre carreras 10 y Avenida Caracas), donde está ubicado el emblemático hospital San Juan de Dios, y otros más:  Samaritana, Materno Infantil, Instituto Cancerológico, Misericordia y Santa Clara. Se pensó un cluster que integrara servicios de los hospitales, compartieran otros, se crearan centros de investigación integrados con pymes de alta tecnología, y un centro de emprendimiento y de innovación para spin off y start ups de salud. Se recuperarían las instalaciones ubicadas en el entorno del San Juan de Dios, para el arte, la cultura y la recreación alrededor del concepto de salud y vida; se haría también un proceso de renovación urbana del barrio San Bernardo, para nueva vivienda de los que trabajan en Ciudad Salud. De esa manera, se recuperaría parte del eje de la carrera 10 para el proyecto de los ministerios. Incidiría en la renovación de todo el entorno del Hospital San José (el Bronx), de San Victorino, y todo a escasas tres cuadras del Palacio de Nariño. ¿Qué se ha logrado hasta ahora? Que la ciudad recuperó el espacio del San Juan de Dios cuyos predios estaban en manos de la Beneficencia de Cundinamarca. Aún es posible y necesario retomar este proyecto de renovación urbana y de patrimonio histórico, para la investigación, la educación, los servicios, el emprendimiento, la recreación y la vida. Los del sur tendrían servicios de la misma calidad que los del norte.

Parque-Ciencia-Tecnologia
Parque de Ciencia y Tecnología de Ciudad Salud Región

El Distrito de Ciencia Tecnología Innovación (DCTI): el futuro que viene

Un proyecto de nuevas tecnologías que articula y dinamiza el ecosistema de innovación para el fortalecimiento de la economía naranja y las industrias 4.0 de Bogotá.

Su origen se remonta varios años atrás, con la iniciativa de crear en el campus de la Universidad Nacional el parque científico y tecnológico para Bogotá y la Región. Por razones distintas, este parque no ha sido posible, sin embargo, sirvió, a partir de la persistencia de jóvenes profesores e investigadores vinculados a los programas de electrónica y de sistemas, que el proyecto se sostuviera, y fue la semilla para que la Cámara de Comercio de Bogotá, Colciencias, el Cluster TIC, la Universidad Nacional, Connect Bogotá, Invest in Bogotá, la ANDI, y la Alcaldía de Bogotá, apoyaran desde el 2015 esta iniciativa, que es el principal proyecto de ciencia, tecnología e innovación (CTI) priorizados en el proceso de Especialización Estratégica Inteligente (EEI) de Bogotá – Cundinamarca.

Este DCTI conectará el Parque El Virrey y el Parque Simón Bolívar, y se identifica como la Alameda Entreparques, con una extensión de 3.5 kilómetros, que será un nuevo polo de desarrollo económico y social en un punto estratégico de la ciudad. Se evaluaron 17 alternativas de localización, y al final se optó por esta. Será lugar de encuentro de la demanda empresarial y la oferta del talento humano, para desarrollar nuevas iniciativas de alta tecnología (spin off, start ups, pymes y grandes empresas), y así potenciar la productividad de Bogotá desde la economía digital.

Bogotá representa el 78% de las medianas y grandes compañías en Colombia de la industria de software; en los últimos 6 años esta industria ha crecido 13.4% que representa 1.2% del PIB de Colombia; en Bogotá se concentra el 33% de los grupos de investigación reconocidos por Colciencias; el 65% de patentes y el 56% de los modelos de utilidad en TIC. En este distrito se impulsarán tecnologías para la Economía Naranja y la Industria 4.0, así:

Economía Naranja: Videojuegos, plataformas digitales, creación de software, creación de apps, animación digital, contenidos interactivos.

Industrias 4.0: Inteligencia artificial, realidad virtual y aumentada, robótica, blockchain, Internet de las cosas, big data y analítica.

El Parque de CTI, primer proyecto del DCTI

Se empezó a estructurar en 2015, el estudio de factibilidad terminó en 2018, y su construcción y primer edificio debe estar listo en 2021, donde habrá una oferta de servicios, como: espacios de networking; showroom TIC; laboratorios de prototipado; Living Labs; coworking; incubación y aceleración de empresas; laboratorios de ideación; un Lab Big Data Center; un programa de Extensionismo Tecnológico y otro de Servicios compartidos para disposición de desechos tecnológicos, banda ancha y energías limpias.

Publicidad

Este parque estará ubicado entre las calles 72 y 74A y las carrera 27 y 30.

Bogota-Ciencia-Tecnologia

Lo bueno

El consenso entre entidades de la triple hélice del territorio: universidad – empresa – estado; la especialización, más que en TIC, en industrias 4.0, porque estas no aluden únicamente a desarrollos a partir del software, sino también en torno a industrias y servicios avanzados de otros sectores, entre ellos, la electrónica; es uno de los parques de CTI que impulsará el actual gobierno nacional desde el Ministerio de CTI; en lo urbanístico, se plantea como un proyecto de necesidad urgente antes de que continúe el proceso espantoso de urbanización espontánea de la zona; si el proyecto llega al parque Simón Bolívar, también quedará conectado con la Universidad Nacional, la Renovación del CAN, y el espacio de Innobo, conformando un territorio mayor: la City 5.0 2050, en la cual desarrollar industrias inteligentes y sostenibles de alta tecnología en múltiples sectores, con sus respectivos servicios asociados, incluyendo vivienda sostenible para ciudadanos de una nueva era. La revolución 5.0 será aún más integradora de tecnologías que la 4.0 y mucho más disruptiva porque la sociedad superficial del consumo  le dará paso a la sociedad del aprendizaje, del conocimiento y de la cultura por la vida. Otra sociedad.  

Así, cuando se haga la primera línea del metro (que en la utopía de la City 5.0 2050 debe ser subterráneo), se adelante el transmilenio de la séptima y de la avenida 68 y todas sus conexiones, más Tren de Cercanías, se podrá ampliar la visión de la City 2050 y más allá (carrera séptima, calle 100 – avenida 68 – calle 26 – calle 13 – calle 1 – centro), para el conocimiento, la producción avanzada, las artes, la cultura, la salud, el diseño en todas sus expresiones para un proceso de reinvención urbana de una ciudad democrática y pensante, con las agencias del estado y de las organizaciones privadas, y un sistema de movilidad sostenible. La torre diseñada por Rogers para la Organización Neme (calle 26 con avenida Caracas) abre el espacio a la arquitectura de una nueva ciudad.

Bogotá no ha sido hasta ahora pensada como una ciudad de la economía, de la sociedad y del estado del futuro. La utopía de Bogotá está por escribirse.

Los desafíos

Como un DCTI, no se puede quedar solo en TIC. Estas son el comienzo. Las 4.0 elevarán su estandar, porque bastante CTI se necesita para desarrollar estas industrias y su aplicación en otras y en servicios avanzados. El éxito del proyecto en materia de conocimiento, emprendimiento y urbanismo, depende de que los primeros proyectos sean los más robustos y complejos, antes que otros que son complemento o decoración de los anteriores. Colombia es dada a comenzar por lo fácil, y es lenta para entender y llegar a lo complejo y sofisticado.

Entonces, a mi juicio, los proyectos iniciales más importantes a impulsar, son: Laboratorios de Prototipado; Living Labs; Incubación y aceleración de empresas; Laboratorios de Ideación; el Lab Big Data Center, y uno o dos del decorado, entre: co-working, showroom, extensionismo tecnológico, servicios compartidos.

Así mismo, pensar en centros 4.0 para desarrollos que impulsen las industrias de hardware (sobre todo la electrónica) y los servicios avanzados. De esa manera el proyecto se desdobla y conecta con las industrias y servicios del futuro.

Para todo esto, según Marcela Corredor, de la Cámara de Comercio de Bogotá: Las universidades y en general los centros de conocimiento, de ciencia, tecnología e innovación, son el corazón del DCTI.  Allá se trasladarán centros de investigación, centros de desarrollo tecnológico, grupos de investigación, laboratorios especializados etc… tanto de las universidades o independientes, públicos y privados, para prestar sus servicios de conocimiento, y desarrollo de proyectos de investigación conjuntos con otros agentes del ecosistema de ciencia tecnología e innovación.

De otra parte, las universidades tienen la responsabilidad de ofrecer al DCTI talento humano especializado en cuanto a cantidad, calidad y  pertinencia para que las empresas que se instalen cuenten con recurso humano para sus procesos de I+D+i. Junto con la Universidad Nacional y Colciencias como aliados de este proyecto tenemos una mesa técnica con otros actores regionales para orientarlo de manera que no sea una iniciativa inmobiliaria sino un proyecto que tiene elementos de renovación urbana, de negocio inmobiliario por supuesto, pero ante todo de encuentro de los agentes del ecosistema para la circulación del conocimiento, la tecnología y la innovación”.

Es un proyecto viable, aterrizado, con enormes pero posibles desafíos urbanísticos por su localización, de proyección y enorme responsabilidad porque se echó al hombro todo el concepto de Ciencia Tecnología Innovación (CTI), y esas son palabras mayores, la ciudad lo necesita hace años, en el cual se la invertido tiempo, plata, capacidades y concertación, y por ello no puede ser otro kit de renders, que invitan a soñar para luego decepcionar. Debe tener un modelo de gobernanza, incluyente, inteligente, independiente, visionario, sostenido, financiado y comprometido. Algo así como la Corporación Distrito 4.0 para no cargar con todo el peso de la CTI, porque la especialización del proyecto, a pesar de las 4.0, no da para tanto, porque la formación y la investigación en TIC, tendría que dar un salto monumental, y sumar la electrónica. Por falta de una buena gobernanza han fracasado muchos proyectos de estas características, aquí y en el mundo, y en lo que lleva de desarrollo desde el 2015, lo vienen haciendo muy bien.  

El diseño y arquitectura deben ser correspondientes a la idea de un territorio para una economía y unos ciudadanos de una nueva era, por eso se ha considerado un concurso internacional para diseñar los primeros edificios y ojalá todo el distrito, porque podría ayudar desarrollar a plenitud la menguada calle 72 y la incierta calle 80 desde la avenida 68 hasta la carrera séptima.

P.D.: Innobo, Ciudad Salud Región, el Parque de CyT de la UNAL, tuvieron la conducción urbanística del arquitecto y ex vicerrector de la sede de Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, profesor Fernando Viviescas. A él un reconocimiento, porque estos y otros proyectos de una nueva metrópoli han pasado por sus manos.           


[1] El autor fue asesor de Innobo, Ciudad Salud Región, del parque de CyT de la Universidad Nacional, y de la Sabana Centro de Bogotá como una región de innovación: la RINN.

[2] Ver en esta página del mismo autor: La industria, el futuro del mundo y de Colombia, y La electrónica, la industria más importante del mundo, la cenicienta en Colombia.


Previous ArticleNext Article