¿Quién me quita lo bailado?

Si hay un mensaje consistente sobre el cambio climático –que ha quedado bastante claro en la reciente oleada de grandes evaluaciones sobre el tema– es que la temperatura de nuestro planeta ya está cambiando y este es el momento para actuar si queremos evitar consecuencias devastadoras.

Ahora, según un informe de las Naciones Unidas publicado este martes, la proyección de las emisiones de dióxido de carbono –el principal gas de efecto invernadero– para todos los países del mundo está desafortunadamente muy cerca del límite de los 2 grados Celsius establecido en el acuerdo climático de París de 2015 (CNN, 7 de noviembre/2022)

A pesar de que gozamos los inviernos menos fríos y las temporadas de calor extendidas, aun no somos conscientes de los efectos del cambio climático en el día a día; aunque ya sufrimos sus consecuencias. El aumento de los gases de efecto invernadero está haciendo que muchos trabajos al aire libre se hagan casi insoportables debido a las olas de calor, que asimismo generan sequías e incendios cada vez más temibles.

Son realidades que muchas veces vemos en la televisión mientras disfrutamos de un cómodo ambiente generado por nuestro aire acondicionado, cuyo uso indiscriminado y generalizado no deja de ser uno de los factores que genera el propio problema del que se intenta concientizar.

Sin darnos cuenta, todos sufrimos en el día a día por culpa directa o indirecta del cambio climático, unos efectos que nos hacen la vida más difícil e incluso restringen nuestra capacidad para desarrollar actividades con la libertad que teníamos hace unos años.

Un artículo de Global Citizen, un movimiento ciudadano global nacido en 2012 para acabar con la pobreza extrema en 2030 y actuar en defensa del planeta, nos proporciona algunos ejemplos:

  • Dormimos peor. Cerca del 62% de las personas en el planeta dormimos peor. Son datos de 2019 previos a la pandemia, por lo que no se puede achacar este deterioro al estrés provocado por el coronavirus. ¿La causa? Principalmente por el aumento de las temperaturas: en los meses más calurosos se han multiplicado las noches en las que el calor hace imposible conciliar el sueño. Esta es una causa directa, pero las hay indirectas, como la ansiedad entre los afectados por incendios, huracanes y otros desastres naturales. Si aumenta el número de estos fenómenos devastadores, también crece el de las personas que sufren este tipo de estrés y tienen problemas para dormir.
  • Alergias más intensas en momentos del año en los que antes no se producían. El aumento de los días calurosos durante el año y el adelanto de las estaciones cálidas, unido a la polución del aire y las partículas contaminantes en suspensión, son un coctel que complica las patologías de los que ya tienen alergia, y crea alergias en gente que nunca las ha sufrido.
  • Alquileres y compras de casas cada vez más caros. El cambio climático también toca nuestro bolsillo, tanto si alquilamos como si compramos una casa. Ya se construye pensando en el aumento de efectos climatológicos adversos y desastres, los costos de la construcción son e incluso de los seguros de las casas están subiendo.
  • Alimentos cada vez más escasos y caros. En el último siglo, los supermercados de muchas partes del mundo se han convertido en lugares de superabundancia, donde se pueden comprar alimentos de todo el mundo, independientemente de la temporada de cultivo. Pero esta era de comodidad está llegando a su fin a medida que el cambio climático perturba la producción mundial de alimentos. Pronto será difícil encontrar o permitirse cultivos básicos como el arroz y los productos derivados del trigo, algunas frutas como los melocotones y las cerezas, y determinados pescados y mariscos.
  • Nos quedamos sin espacios naturales. Altas temperaturas, falta de precipitaciones y suelos desérticos están dejando sin lluvia a zonas en las que sus ríos bajan con menos caudal, lo que hace disminuir los lagos, charcas y pozos, incluso haciéndolos desaparecer en algunos sitios. El impacto en el medio ambiente es evidente también para los humanos, que tienen menos sitios a los que acudir en verano para refrescarse, combatir el calor y disfrutar de la naturaleza.
  • Más atascos. El cambio climático nos afecta cuando cogemos el coche y tenemos que soportar cada vez más atascos. ¿Por qué? Con un patrón metereológico tan errático como el actual, los materiales e infraestructuras soportan un mayor estrés y son cada vez más habituales los fallos y roturas. ¿Y qué ocurre cuando una carretera, puente o túnel tiene problemas? Que el tráfico empeora hasta que se repara.
  • El cambio climático tiene una influencia clara en la movilidad humana en la región, en particular dentro de las fronteras de los países. Solo en 2021, el Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno registró más de 1,6 millones de nuevos desplazamientos por desastres en las Américas, una cifra que ascendió a 4,5 millones en 2020. Para el año 2050, el Banco Mundial cifra en 17 millones el número potencial de migrantes climáticos en América Latina si se cumplen los escenarios más pesimistas.

El cambio climático esta acá, y solo nos queda asumir una actitud frente a lo que será nuestro futuro. Pues como vamos, hemos escogido continuar viviendo como el último siglo, con el Antropoceno presente, que cambiar nuestros modos de vida y hábitos de consumo para tener un futuro en este planeta.

El homo sapiens está demostrando que no es para nada racional. Preferimos la comodidad de pedir todo a domicilio y seguir en el sofá viendo Netflix, que evitar consumos innecesarios de energía. La apuesta actual es tratar de acumular lo máximo posible en la actualidad, para que, con esa riqueza, podamos “protegernos” de las nefastas consecuencias que nos esperan. ¿será eso suficiente? ¿en un mundo sin agua, el dinero importa?

Este no es un artículo para hacer un llamado al cambio de actitud, y sumarnos a la lucha contra el cambio climático. De hecho, lo que busco es que sepamos que las cosas no van a ser mejores. Serán mucho peor.  Inflación, crisis climática, inmigración, guerras, e inestabilidad política serán las condiciones “normales” para el futuro. Algo parecido al presente, pero elevado a la N.

Hemos escogido nuestro futuro. Después no hay que lamentarnos porque… ¿Quién me quita lo bailado? Entonces, bienvenidos al futuro desolador mis conciudadanos, que la opulencia de hoy es el insumo para el sufrimiento del mañana.

 

PD I: Esto va dirigido sobre todo a las empresas, quienes tienen mas responsabilidades que los ciudadanos corrientes

 

PD II: Repito. ¿Qué pasa con la estrategia anticorrupción? ¿Se esta aprobando una reforma tributaria para que ahora se roben más recursos? ¿Como se van a cuidar los 20 billones de pesos que se planea recaudar?

Juan Camilo Clavijo

Tengo una amplia educación internacional y experiencia en una amplia gama de países, incluidos Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Colombia, Guatemala, Haití, Suecia, Congo y Bolivia.

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