Opinión, Sociedad Superficial

Noticias Uno y la libertad de informar

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Jaime Acosta

Hace cuatro décadas aproximadamente cuando muchos o la mayoría de los que leen esta columna aún no habían nacido o tenían edad temprana, un banquero poderoso, Jaime Michelsen Uribe (otro Uribe), dueño del Banco de Colombia y del Grupo Grancolombiano, le quitó la pauta publicitaria al periódico El Espectador porque estaba investigando e informando de los malos negocios de ese conglomerado empresarial.

Hoy, la historia se repite, ataque frontal del Grupo Aval de Luis Carlos Sarmiento y del poder político del uribismo, contra el mejor noticiero de televisión de Colombia, debido a sus investigaciones sobre Odebrecht , seriedad e independencia en sus denuncias contra la corrupción, la muerte inexplicable de tantos y el suicidio de algunos, por su defensa a la paz y ejemplo de democracia informativa. Les falló el ataque a Daniel Coronell por la caída de suscriptores y seguidores en la Revista Semana, y entonces enfilaron contra Noticias Uno, acción aún más vil porque se trata de un medio de comunicación y no de un columnista.

Esta es otra de las apabullantes noticias en Colombia en estos días, que se suma a: los brazos de corrupción de Odebrecht que vinculan a Sarmiento, periodistas, agencias del estado y campañas políticas; los ataques de la ultraderecha a la paz y el retorno a la guerra de cientos de desmovilizados; las numerosas investigaciones contra Uribe comenzando con el llamado de la Corte Suprema a rendir declaraciones; las investigaciones contra tanta corrupción en los poderes del estado y de los partidos políticos; y el artículo del The Economist sobre la espantosa situación del Pacifico colombiano con el tráfico de drogas ilícitas y los grupos armados que ahí están. En este contexto, se dio la arremetida de unos gringos millonarios socios del canal 1 contra el Noticiero más respetado y patrimonio de la escasa democracia e independencia informativa de Colombia.

La  agresión a Noticias Uno es también de los canales de RCN y Caracol por las condicionalidades que ponen a sus clientes de no pautar con el Canal 1, razón por la cual hay una denuncia interpuesta ante la Superintendencia de Industria y Comercio por competencia desleal.

A lo anterior se suma la crisis de los medios escritos, radio y televisión en este país y en el mundo, que obliga a una transformación de los modelos de negocios porque todo se está reinventando con la nueva revolución tecnológica, que derivará en la reinvención de la democracia y por ende de los partidos políticos; de la salvaje economía de mercado que destruye la Amazonía y la vida porque ha convertido a los ciudadanos en unos zombis compulsivos del consumo; y por supuesto la reinvención de la cultura, de las artes, de la salud y la educación, y en consecuencia la reinvención de los medios.

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Sin embargo, Colombia siempre a la saga de los cambios globales, no es la razón principal del fin de Noticias Uno en el Canal 1. Son más las condiciones de una Colombia acorralada por todas las descomposiciones de los pilares fundamentales del estado, de la economía y de la sociedad, los que explican la decisión contra el Noticiero. Se quedan los noticieros que poco fastidian a la corrupción, a los violentos y a los fanáticos políticos de la ultraderecha, a pesar de que El Tiempo, el periódico más leído hasta hace pocos años, ahora ya nadie lo quiere ver y menos leer, porque está en manos del trillonario más repudiado por su inmensa e inmoral capacidad de gestión para torcer el Estado a su favor.

Entonces, el fin de Noticias Uno en el Canal 1 no es el fin para seguir informando, como dijo el gerente de NTC en Semana en Vivo.

Termino esta columna transcribiendo el twitter de María Teresa Herrán, una de las más serias y respetadas periodistas de esta esquina de la vergüenza en el mundo: “accionistas mayoritarios no pueden tomar la decisión unilateral de sacar del aire un noticiero que forma parte de la adjudicación. Sería una violación flagrante al derecho constitucional a la información. O sale todo el canal o no sale un noticiero por voluntad de alguno de los accionistas”.   Así las cosas, habrá una batalla jurídica y una batalla de la Colombia libre contra el poder de la corrupción, de la ultraderecha, y de unos gringos arrogantes y mercachifles ajenos a nuestro país, su realidad y su futuro.

Acabar con Noticias Uno es una estupidez de la mezquindad que gobierna a Colombia, porque toda sociedad silenciada y acorralada es el germen de la indignación, de la protesta y de la revolución de la nueva sociedad tecnológica y del conocimiento. Hay un espacio enorme para reinventar los medios independientes y buscar alianzas entre ellos. Esta nueva batalla de Noticias Uno recién comienza porque no dejarán de informar y en su talante no está rendirse, y la sociedad atropellada debe acompañarlos y no dejarlo solo.

Twitter: @acostajaime

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