Los caminos de la vereda campesina, de la paz y la prosperidad, a pico y pala (1/2)

Foto: RCN Radio/ Cortesía

El trino del presidente electo sobre la contratación de las vías terciarias con las Juntas de Acción Comunal campesinas es una buena noticia en muchos sentidos importantes. No obstante, al mismo tiempo suscita el temor de que el clientelismo y demás formas de corrupción no vayan a echar al traste ésta, que quizás podría ser una de las iniciativas de mayor trascendencia para la nación, por sus efectos.

No es nuevo el tema ya que hay una extensa experiencia exitosa, pero también extensamente desaprovechada por todos los gobiernos antecedentes. Lo nuevo es que a través de esta frase el presidente electo se matricularía en un programa que compite por ser el más multipropósito que pueda manejar un gobierno: el de los caminos de la vereda campesina. Por supuesto, hay que ayudar a que sea una realidad y a cuidarlo celosamente para el bien de todos los colombianos.

Aquí analizaremos cómo llevar a cabo con éxito esta iniciativa.

Hace casi dos años publiqué el artículo “A pico y pala las vías terciarias para la paz, la prosperidad y ahora para la post pandemia” con exactamente el mismo objetivo: promover el trabajo de las comunidades campesinas locales en sus vías terciarias, dados todos sus impactos muy positivos además de generar una gran cantidad de empleos productivos, estables y de calidad. Aunque es bueno leer sus particularidades, aquí resumo sus principales ideas.

  • En el país había alrededor de 142,000 kilómetros de vías terciarias conocidas, de las cuales el 96% se encontraba en mal estado a 2014. Sumadas a los 44,000 kilómetros de vías departamentales, estamos hablando de poco más o menos 186,000 kilómetros de vías del campo colombiano.
  • El campo sin vías no puede ser competitivo, por obvias razones: no entran insumos, no salen cosechas. Salvo para el narcotráfico. El equivalente de dinero generado para un campesino por un kilo de pasta de coca (que puede llevar en su morral caminando varios días) requiere el transporte de 3 toneladas de yuca, que obligatoriamente necesita una vía.
  • Hacer competitivo el campo tiene fuertes implicaciones sociales y económicas para los campesinos: reducción de la pobreza (los indicadores de pobreza son inversamente proporcionales a la densidad de las vías regionales en el territorio), mayores motivos de arraigo y no urgencia por desplazarse, aumento de la seguridad alimentaria local y del país, posibilidades de negocios de exportación, ofrece una talanquera real al narcotráfico al hacer rentable la sustitución del cultivo de coca (la densidad de las vías regionales también es inversamente proporcional a los indicadores de intensidad del conflicto armado), y a través de esto, el anhelado alejamiento de la violencia. ¡La paz, ni más ni menos!
  • Si además, son los mismos campesinos los que se encargan de sus vías veredales, se cuenta con una estrategia para generación masiva de puestos de trabajo estables para mano de obra no calificada, allá mismo en el campo, en donde se requieren con urgencia.
  • No menos importante, que el Estado haga presencia en el territorio es fundamental ya que, como se sabe, su ausencia propicia la violencia. Directamente con la gente, con los campesinos.

Una verdadera redención para el campo. Y una para el país, si se tienen en cuenta sus impactos alrededor de la paz.

Ahora hay nuevas cifras y experiencias para alimentar esta exposición.

  • Con el análisis de imágenes satelitales del territorio los expertos han encontrado que al menos existe el doble de vías terciarias (en el artículo se explica la absurda poca ayuda de algunos municipios para su inventario). Es decir, tendríamos del orden de 325,000 kilómetros de vías del campo colombiano. De las terciarias, unos 15,000 kilómetros estarían en buen estado.
  • Los impactos positivos no paran en lo agropecuario, generación de empleo, la erradicación del narcotráfico, la consolidación de la paz y las esperanzas de prosperidad: tienen también que ver con la facilitación de la educación y con el acercamiento del sistema de salud.
  • Para el mantenimiento de las vías terciarias con Juntas de Acción Comunal campesinas se cuenta con mucha experiencia exitosa en al país, con los Comités de Cafeteros, el mismo Invías, la industria petrolera y deberían mencionarse los buenos recuerdos de Caminos Vecinales (acabados con la descentralización de la Constitución de 1991).

Se supone que el nuevo gobierno quiera ir más seguro y rápido en un programa así. Aunque conceptualmente resulte fácil de esbozar, su ejecución está llena de detalles, esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Muy recomendable que se apoye en los expertos. Que consulte todos los casos, tanto los exitosos y los que no, para asegurar el éxito requerido.

Los organismos multilaterales le viven haciendo ese tipo de consultas al reconocido ingeniero Otoniel Fernández de la Universidad del Cauca, que ha sido un adalid de esta causa (1).

En el 2012, su departamento tenía abandonados 1,800 kilómetros de vías (solo el 3% estaba en buen estado). Las causas de esta mala situación no son desconocidas: poca organización para la gestión vial, programas deficientes e inadecuados (políticas), insuficiente asignación presupuestaria para financiar las intervenciones (económicos), escasas e insuficientes actividades de mantenimiento vial (técnicas) y períodos con intensas lluvias que provoca graves daños estructurales en la red vial (meteorológicas).

Tras tres años de haber presentado su programa “Caminos de Oportunidades” al gobernador de entonces, ya tenían un caso exitoso: emplearon 12,494 campesinos e indígenas en 33 de los 42 municipios a través de trabajo de reparación con mingas y trabajo de mantenimiento con 812 Juntas de Acción Comunal (JAC), invirtieron 13,336 millones de pesos (este dato es muy importante: ¡7.4 millones por kilómetro!, hoy en día estima que no pasaría de 10 millones por kilómetro lo cual es una cifra clave) y lo mejor, el programa aún sigue vigente.

Lo han llamado a repetir esta interesante experiencia a Costa Rica, Honduras, Paraguay, Bolivia, Perú, 11 países en total, como consultor internacional del BID, CAF, la Agencia Cooperación Alemana y la Organización Internacional para las Migraciones – OIM. Todo el conocimiento necesario listo.

Por increíble que parezca en donde menos importancia ha tenido esta experiencia beneficiosa es en nuestro país. Aunque en la literalidad de la frase del presidente electo no pasa de ser un cambio de sujeto de contratación, la expectativa que surge es que se cambie también su alcance: dada la importancia de estos pequeños proyectos como tractores de paz y prosperidad, el programa debería apuntar al mantenimiento de todas (todas) las vías terciarias del país, su mejoramiento paulatino para llevarlas a mejores especificaciones y la construcción de algunas adicionales que resulten indispensables.

Un gran impulso a estos pequeños proyectos multipropósito sí significaría un cambio verdadero en el país.

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En la segunda parte exploraremos “cómo sí” lograr este gran programa y cómo conservarlo.

(1) Algunos enlaces para ver estas experiencias:

Vídeos Caminos de Oportunidades – Gobernación del Cauca, Colombia

https://www.youtube.com/watch?v=Ft5eayWGk68

Vídeos Caminos Rurales – Perú

https://www.youtube.com/watch?v=fwEIP9mLxTU&list=PL9rDbq60f2Z7sq-2ebxO2J-pGVsVearDK&t=30s

(Caminos Rurales: Facilitando el acceso a salud y educación)

 

* @refonsecaz

 

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