La Otra Bonanza

No estamos hablando de la decisión de retomar el comercio con Venezuela, la medida más acertada en lo que va del nuevo gobierno. La ruptura poco sirvió para fortalecer las costumbres democráticas de Venezuela, pero si hizo mucho daño al empleo colombiano. Más aún, el debilitamiento de la economía vecina, probablemente incrementó el volumen de migrantes venezolanos en el país. Superado ese episodio, hay que ponerle atención a una bonanza más grande en Guyana.

La generación de riqueza que está ocurriendo, no tiene precedentes en Sur América. Guyana es hoy la economía de mayor crecimiento del mundo, con una tasa del 47% en 2022, aun durante la pandemia, creció 43% en 2020 y 20% en 2021. Lo importante de este éxito es que no tiene suficiente producción ni de alimentos ni de manufactura donde Colombia puede ayudar. Guyana debe volverse una prioridad comercial, por lo menos, un comienzo sería un vuelo directo Bogotá – Georgetown. Hay mucho para hacer, la relación es casi inexistente.

El único país de habla inglesa de Sur América, los Caribes y Arahuacos de Guyana sufrieron la colonización española. Tras la invasión holandesa en el siglo XVII, se impulsó la explotación agrícola y con ella la importación de esclavos africanos. En el Congreso de Viena de 1815, Guyana fue transferida al imperio británico que, al finalizar la esclavitud, incentivó la migración de indonesios, chinos y, principalmente, hindúes. La mezcolanza racial condujo a un sistema político de división híper-racial. Los dos principales partidos el Afro e hindú, deben liderar un país que para 2025 sobrepase a Kuwait como principal productor de petróleo per cápita del mundo.

Con tan solo 800 mil habitantes, desde 2015, los descubrimientos de petróleo costa afuera liderados por Exxon, llevaron a una monumental transformación. Solo el campo de Exxon producirá 1.2 millones de barriles diarios en el año 2027, con reservas de 11 billones de barriles; otras empresas encontraron 6 billones más. Guyana recibirá por lo menos US$160 mil millones en los próximos veinte años; el reto es invertir con sabiduría. El año pasado, aprobaron leyes para crear un fondo soberano y fortalecer inversiones en salud, educación e infraestructura. Que aprovechen su bonanza está por verse, de todas maneras, es clave construir la relación comercial.

A pesar de que Georgetown está igual de lejos que Lima, solo existen relaciones bilaterales desde 1970. Es la embajada colombiana en Trinidad y Tobago la que se encarga de la relación, se debería empezar por abrir embajada en Guyana, definir un esquema para facilitarlas visas, trabajar un TLC, y Acuerdos de doble tributación y Protección a las inversiones. Se debe igualmente ejecutar una activa diplomacia cultural, deportiva, y militar. Como mínimo Pro Colombia debiera iniciar misiones de negocios para exportar y hacer inversiones. No es fácil entrar a un mercado nuevo en otro idioma, pero está logísticamente cerca y abundante en recursos.

Aunque Colombia va de camino a abandonar la explotación de sus recursos de hidrocarburos, debiéramos aprovechar comercialmente la que un buen vecino está conociendo. Si logramos entrar a tiempo, forjaremos las preferencias del consumidor guyanés. La integración económica de Colombia con Guyana es necesaria y urgente.

 

 

 

Simón Gaviria

Exdirector del Departamento Nacional de Planeación Economista de la Universidad de Pennsylvania, especializado en Matemáticas y Econometría. Trabajó como asesor de banca de inversión en J.P. Morgan. Representante a la Cámara durante dos períodos y director del Departamento Nacional de Planeación en el gobierno de Juan Manuel Santos.

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