Fajardo y Petro el cambio que Colombia necesita

No al continuismo y a la incertidumbre

De un momento a otro las encuestas pusieron patas arriba las elecciones del 29 de mayo. Hasta hace pocos días parecía que Petro y Gutiérrez irían a segunda vuelta, y que en esta ganaría Petro porque el de Medellín no inspira cuando el uribismo y los partidos del clientelismo, de la violencia y de la corrupción están a punto de perder la hegemonía de los últimos treinta años, extensión de la hegemonía de liberales y conservadores en más de dos siglos.

Colombia, un país del viejo y del nuevo tercer mundo, nunca ha permitido que nuevas, democráticas y progresistas propuestas políticas surjan y gobiernen, como ha ocurrido en otros países de América Latina y en Europa. El pueblo, como se llama a la gente pobre y vulnerable, nunca ha ganado, lo máximo que han logrado es elegir unos contados buenos gobiernos liberales – ninguno conservador – que algún bienestar les han traído para tenerlos embolatados, neutralizados, empobrecidos e informales, y si se   atreven a levantar la voz, los asesinan.

La facción de la dirigencia de Colombia que vive de la economía premoderna sobre la cual descansa su despiadado poder, es reacia a cualquier cambio importante y necesario, no pudo inflar a Gutiérrez, entonces fabricó el auge de Hernández. Gutiérrez se gastó 300 millones para desprestigiar con mentiras a Fajardo y a Petro, como Uribe al senador Cepeda. Gutiérrez es de la misma calaña del imputado, y tan mal candidato es que ninguna de las “estrellas” del Equipo por Colombia lo acompañan a la plaza pública, aunque le dan plata sin arriesgar la imagen.

En caída libre, a la derecha no le queda nada más que “Fico” y el Ingeniero, dos patéticos personajes. Los piensa siameses para ver si juntos ganan con la ayuda del corrupto Registrador y de la temible Procuradora.

Hernández debió sumarse a Fajardo porque no tiene las condiciones intelectuales para ser presidente. Pero, las encuestas le inflaron el ego, entonces dice que es Fajardo el que debe sumarse a él. Fajardo cuenta con la experiencia, con la imagen, con el programa y con el equipo para ser presidente, Hernández no.  Voy con Fajardo a la primera vuelta, porque conmigo no va el voto útil que solo le cabe a ignorantes y maleables in-útiles, como los seguidores del ingeniero que en su mayoría votarían por Gutiérrez si no pasa a la segunda vuelta, según dicen las malditas encuestas.

La unidad que garantiza el cambio en Colombia

Difícil que Fajardo pase a segunda vuelta, de ocurrir, las encuestadoras deben cerrar y sus directores dar explicaciones en los tribunales.

Sin embargo, cuenta con dos factores que pueden ayudar a salvar a Colombia: su programa y su equipo de gobierno. Es el mayor valor intelectual y de visión que hoy tiene Colombia, que se podría integrar perfectamente con el programa de Petro, donde también hay gente valiosa, aunque públicamente el candidato no los ha mostrado, porque él es ¡Gustavo Petro! A propósito, me ha sorprendido positivamente su esposa Verónica Alcocer, porque se ha convertido en un personaje que pasea por Colombia la imagen del candidato, disfruta de la gente, la escucha con atención, se duele de su abandono, y exalta la cultura, mientras el equipo de gobierno de su marido se mantiene en la sombra, porque él es ¡Gustavo Petro!

Si éste y Francia no ganan en la primera vuelta, en la segunda lo tienen difícil sin el apoyo de la Centro Esperanza. Fajardo, desde el cuarto lugar en las encuestas, es el personaje de mayor peso e importancia estratégica para que triunfe la sensatez a través de un “acuerdo de gobernabilidad” con Petro con el fin de salvar a Colombia del uribismo, de la corrupción y del modelo extractivista que produce pobreza, destrucción del medio ambiente por el agotamiento del agua y la contaminación del aíre, baja productividad, escasas oportunidades de empleo de calidad, rezago productivo, malas exportaciones, poca innovación porque no demanda ciencia, tecnología y educación de alto nivel, puesto que prefiere hacer trizas la paz para alimentar la guerra.

No veo a la Centro Esperanza llegando donde Hernández o donde Gutiérrez para ganarle a Petro, aunque algunos desorbitados sí lo harán, como Carlos Amaya e Ingrid Betancourt, pero no la mayoría. No me imagino a J. A. Ocampo, Rosa Inés Ospina, Cristo, De la Calle, Robledo, Galán, Sanguino, Iván Marulanda, Mabel Lara, Julia Miranda, Sandra Borda, Juvinao, Angélica Lozano, Alejandro Gaviria, y muchos más golpeando a la puerta de los que van de segundos en las encuestas detrás de Petro.

Votaré en la primera vuelta por Fajardo, pero jamás lo haría por el uribismo ni tampoco votaría en blanco porque es darle un voto a los que ya no deben gobernar a Colombia un día más. Están dadas las condiciones para un cambio democrático y progresista, pero son el Pacto Histórico y la Centro Esperanza los responsables de que ocurra. En lo personal, Fajardo y Petro lo deciden.

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