Explico mi voto por Petro y Francia

Con convicción y coherencia he decidido votar en segunda vuelta por Gustavo Petro y Francia Márquez. No es una adhesión incondicional que constituya un “cheque en blanco” a quienes están ad portas de dirigir los destinos de Colombia. Las consideraciones programáticas de la Alianza Verde y las que construimos en la Coalición Centro Esperanza en esta campaña, serán un lugar desde el cual quisiéramos acompañar comprometida y críticamente el ejercicio de este gobierno del cambio. Y el tono que propusimos nos convoca a aportar una dosis de moderación necesaria en estos tiempos de sectarismos y fanatismos.

La experiencia de la Constituyente del 91 y las transiciones democráticas en otros contextos, me fueron convenciendo de que un proyecto de cambio para la Colombia de hoy, requiere una convergencia de fuerzas el centro progresista, la centroizquierda y las distintas expresiones de la izquierda más doctrinaria. Ese núcleo de alianzas permite una amplia base política y social que hacen viable el triunfo electoral y la gobernabilidad posterior. También hacen posible unos mínimos programáticos que combinen adecuadamente profundidad de las reformas, moderación política y respeto al Estado de Derecho. Convergencia que nos conduzca a una ola reformista,  pero cuidándonos de no caer en tentaciones autoritarias.

Con esas convicciones participé activamente en la creación de la difícil experiencia de la Coalición Centro Esperanza, primero como precandidato presidencial de los Verdes, luego acompañando la candidatura de Carlos Amaya y finalmente promoviendo la candidatura de Sergio Fajardo quien resultó ganador de la consulta presidencial del 13 de marzo de esta alianza política.  Sentí que mi contribución a esa gran convergencia alternativa sería más eficaz y más coherente con el ADN del Verde participando en un agrupamiento del centro y la centroizquierda.

El sistema de doble vuelta presidencial o “ballotage” inventado por los franceses e incorporado en la Constitución de 1.991 permite que en una primera vuelta compitan las distintas opciones políticas y propuestas de gobierno, para que los ciudadanos escojan si alguna de ellas merece la mayoría absoluta en la primera instancia o si se requiere una alianza más amplia y una propuesta más moderada que reciba el respaldo popular mayoritario en la segunda vuelta.

La propuesta de cambio de la Coalición Centro Esperanza compitió con un programa, quizás el más realista y más profundo, y un tono tranquilo que pretendió convertirse en una tercería entre el Pacto Histórico y el Uribismo. No lo logramos y más bien esa tercería la ocupó otro proyecto rabioso y elemental  que, al estilo de una versión criolla del trumpismo, en tiempo récord recibe los apoyos de todo el espectro de la derecha, incluyendo su expresión más extrema, derrotada con Federico Gutiérrez.

Quienes nos mantuvimos hasta el final al lado de Fajardo nos resistimos a quienes nos atacaban o presionaban a sumarnos en primera vuelta a Petro y Francia, bajo el argumento de que no hacerlo nos haría cómplices de una victoria del uribismo en la segunda. Teníamos la convicción de la justeza y pertinencia de nuestra propuesta y la decisión de someternos al escrutinio popular en las urnas. Y de que los números y el ambiente del país no daban para un triunfador en primera vuelta. No nos dejamos apabullar y jugamos lealmente hasta el final.

Las ciudadanías han hablado, han querido barajar de nuevo y han seleccionado para la batalla final la propuesta de cambio de Petro y Francia más situada a la izquierda y más cercana programáticamente al centroprogresista la Coalición de la Esperanza, enfrentada a un indescifrable y populista Rodolfo Hernández, convertido ahora en tabla de salvación del uribismo apabullado.

Luego del portazo de Rodolfo Hernández a Fajardo, Robledo, Cristo y Amaya, aún estamos a tiempo en los días de faltan,  para que ellos y el Nuevo Liberalismo, como ya lo hicimos los Verdes de la Coalición, Luis Gilberto Murillo y Colombia Renaciente, la ASI, Alejando Gaviria, Guillermo Rivera y Mabel Lara, concreten un acuerdo que aporte realismo y moderación a una alianza de todo el progresismo colombiano para un gobierno de paz, buen vivir, transparencia pública y responsabilidad ambiental. Un acuerdo que los ciudadanos que hemos luchado decidió que lo lideraran Gustavo Petro y Francia Márquez.

 

 

 

Antonio Sanguino

Senador de la República Doctor en Gobierno y Administración Pública de la Universidad Complutense de Madrid, (España), Magíster en Administración y Planificación de Desarrollo Regional de la Universidad de los Andes y Sociólogo de la Universidad Cooperativa de Bucaramanga. Presidente y Vocero Nacional del Partido Alianza Verde; Director Ejecutivo y Presidente de la Corporación Nuevo Arco Iris; Concejal de Bogotá desde el 2008 en tres periodos consecutivos.

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