Recuperación a la vista

La encuesta pulso económico fue iniciada por el DANE para medir las percepciones de las personas en cuanto a su situación económica y social durante la pandemia. Recoge una serie de preguntas sobre la situación de los hogares de las 23 principales ciudades del país. Estas ciudades en Colombia concentran el 56% de la población y el 70% del producto interno bruto[1]. En la encuesta se pregunta a los hogares por la situación económica propia y del país comparada con la de hace 12 meses y también sobre las perspectivas que tendrían con respecto a los próximos 12 meses, adicionalmente se pregunta sobre la posibilidad de ahorro y de comprar bienes como muebles y electrodomésticos.

Esta encuesta, relativamente nueva para Colombia, pero permanente para otros países, es un insumo adicional tanto para las decisiones que tomarán las autoridades políticas y económicas como para las empresas, que pueden usarlas para ajustar sus líneas de producción y así satisfacer potenciales aumentos de demanda.

Algunos estudios han permitido establecer una relación estadística fuerte entre la confianza de los consumidores y diferentes variables como el crecimiento económico[2], el gasto de los hogares[3] e incluso tiene una relación con el mercado de valores[4]. Es interesante que una encuesta de percepciones tenga una relación tan cercana con tantas variables importantes de la economía.

Es por esto, que vale la pena entrar a analizar los resultados de la última encuesta pulso social del 25 de agosto[5], que muestra que los consumidores están comenzando a ganar confianza en la economía y que sus perspectivas sobre el futuro son mejores.

Uno de los indicadores principales de esta encuesta es el indicador de confianza del consumidor, el cual mostró una tendencia creciente desde enero de este año, pero tuvo una fuerte caída entre marzo y mayo debido a factores como el paro nacional, los bloqueos y la tercera ola del COVID-19. Sin embargo, desde mayo ha venido creciendo sostenidamente, tanto en hombres como en mujeres.

En la encuesta se comparan las respuestas dadas en 2020 y 2021 a preguntas como: ¿Cómo considera usted la situación económica de su hogar comparada con la de hace 12 meses? En esta, la gran mayoría de personas contestó que la situación actual era “peor” o “mucho peor” que en el 2020. Ciudades como, Riohacha, Barranquilla, Valledupar y Montería lideran dicha percepción negativa mientras que las que mayor optimismo tienen son Quibdó, Bucaramanga, Manizales y Medellín.

Sin embargo, cuando se pregunta por el futuro, al parecer las personas están comenzando a ver la “luz al final del túnel”. Por ejemplo, a la pregunta: ¿Cómo cree usted que será la situación económica de su hogar dentro de 12 meses comparada con la actual? A pesar de que se denota una perspectiva negativa, entre 2020 y 2021, aumentó el número de personas que consideran que la situación va a ser igual o mejor y disminuyó el número de personas que considera que la economía de su hogar va a estar peor y mucho peor dentro de 12 meses. Esto muestra que en promedio el optimismo aumentó en este periodo de tiempo.

Otros datos interesantes de la encuesta es que hay más personas que en 12 meses piensan en salir de vacaciones o piensan en comprar ropa. Tanto en hombres como en mujeres, esta cayendo la proporción de quienes reportan no tener ingresos y se ha incrementado el porcentaje de los que dicen que pueden ahorrar. También muestra la encuesta que mas del 53% de los encuestados cree que el empleo en 12 meses va a seguir igual o aumentará, mientras que los que creen que disminuirá cayeron en mas de 20% desde abril.

Todos estos datos muestran que, aunque las personas tienen una percepción negativa frente a lo que está pasando en sus hogares y en el país en materia económica, esta percepción está mejorando en diferentes grupos poblacionales. Las causas son evidentes, la mayor apertura de la economía, que permitió recuperar empleos, el avance en vacunación que se ha tenido en el país, el fin del tercer pico de la pandemia que fue el mas fuerte de todos y también la implementación de ayudas adicionales por parte del gobierno nacional y los gobiernos locales para iniciar el proceso de reactivación económica.

En este momento tenemos que acelerar ese proceso de reactivación, permitiendo que la economía siga fluyendo, implementando estrategias adicionales para impulsar el empleo y por lo tanto el gasto de los consumidores. En este sentido se debe apoyar a la pequeña y mediana empresa que quedaron tan golpeadas en la pandemia y que aún no tiene fuentes de crédito reales en el sector privado. Finalmente se debe consolidar el proceso de vacunación.

[1] https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Las-ciudades-intermedias-con-mayor-potencial-en-Colombia-Un-sistema-de-identificaci%C3%B3n.pdf

[2] Islam, Tamweer & Mumtaz Muhammad. Consumer Confidence Index and Economic Growth: An Empirical Analysis of EU Countries. E u r o E c o n o m i c a. Issue 2(35)/2016.

[3] Kwan, Andy C.C. & Cotsomitis, John A. (2006). The Usefulness of Consumer Confidence In Forecasting Household Spending In Canada: A National and Regional Analysis. Economic Inquiry 44, no. 1, pp. 185–197.

Sadullah, Çelik & Özerkek, Yasemin (2009). Panel Cointegration Analysis of Consumer Confidence and Personal Consumption in the European Union. Journal of Business Economics and Management 10, no. 2, pp. 161-168.

[4] Jansen, W Jos & Niek, J Nahuis (2003). The stock market and consumer confidence: European evidence. Economics Letters 79, no. 1, pp. 89–98.

[5] https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/encuesta-pulso-social

Guillermo Sinisterra

Economista de la Pontificia Universidad Javeriana. Es Doctor en Filosofía de la Unversity at Buffalo, PHD en Economía. Es profesor de la Pontificia Universidad Javeriana; gerente de CARS NET y profesor asociado del Colegio de Estudios Superiores de Administración.

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