Los retos de Bogotá en cuanto a pobreza

Columna de Guillermo Sinisterra -Profesor de la Universidad Javeriana

Guillermo Sinisterra

Bogotá es una ciudad que logró en un término de 15 años sacar a más de un millón de personas de la pobreza y ubicarlos en la clase media[1], mostrando hasta 2018 una tendencia descendiente en los indicadores de pobreza. A partir de 2019 sin embargo, se vio un incremento en la pobreza multidimensional de 4.1% al 7.1%, es decir un incremento de mas de 200.000 nuevos pobres en un año, principalmente explicados por la falta de acceso a servicios de salud, por el rezago escolar y por el bajo logro educativo, que son componentes de la pobreza multidimensional. Esta estadística aún no tiene en cuenta los efectos de la pandemia que van a ser devastadores. A continuación, trataré de explicar el porqué.

La pobreza multidimensional busca documentar diferentes dimensiones según las cuales una persona es considerada como pobre y complementa a la ya conocida pobreza monetaria que solo traza un umbral monetario para saber quien es pobre y quien no. Dentro de las dimensiones de la pobreza multidimensional están: 1. las condiciones educativas del hogar, 2. condiciones de la niñez y la juventud, 3. trabajo, 4. salud y 5. condiciones de la vivienda y acceso a servicios públicos. Todas tienen el mismo peso dentro de este cálculo de pobreza, pero mientras que las condiciones educativas, trabajo y salud tienen dos subcategorías, las condiciones de la vivienda tienen cinco, es decir que lo que pase en una de las subcategorías de las tres primeras, tiene un mayor peso de lo que pase en una subcategoría de las condiciones de la vivienda.

La pandemia ha causado estragos en varias de las categorías de la pobreza multidimensional. Por ejemplo, el hecho de que los niños no vayan al colegio afecta más a la participación laboral de las mujeres, pues son estas las que por lo general deciden quedarse cuidándolos en casa sin remuneración. Pero también tiene efectos sobre los logros educativos, insistencia y rezago escolares sin contar con un incremento potencial en el trabajo infantil. Los colegios públicos además de formar personas, también son fuente de estabilidad laboral para los hogares y proveen parte de los requerimientos alimentarios de los niños niñas y adolescentes, más de 750.000 recibieron refrigerios o almuerzos el año pasado.

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En otras palabras, el no tener a los niños y niñas en los colegios, además de aumentar la pobreza monetaria directamente en contra de las mujeres, también afecta al menos cuatro de las dimensiones de la pobreza multidimensional.

Pero los efectos negativos de la pandemia sobre la pobreza no paran ahí, en cuanto a pobreza monetaria recientemente Adrian Garlati, investigador de la Universidad Javeriana, mostró en un estudio exploratorio que, a nivel nacional, el porcentaje de trabajadores con ingresos laborales superiores a un salario mínimo disminuyó de 52.8% en julio de 2019 a 41.4% en julio de 2020. Los independientes que ganaban mas de un salario mínimo también cayeron en más de 10% hasta 14.7%. Y como ya ha sido comentado por los medios, el desempleo sigue ubicándose en el 20% cifra que esconde un dramático 26% para mujeres contra 16% para hombres, la brecha de desempleo entre hombres y mujeres aumentó de 6 puntos porcentuales en marzo a 10 puntos en julio. Estos datos afectarán el desempleo de largo plazo y el trabajo formal y el acceso a los servicios de salud.

Como si esto no fuera poco, recientemente el DANE ha mostrado como se han venido deteriorando el consumo de las familias hasta el punto de que 1.6 millones de hogares está consumiendo menos de 3 comidas al día.

Los servicios asistenciales del distrito no estaban preparados para este choque exógeno, en realidad nadie lo estaba. Este además de afectar al menos 7 de las 15 subdimensiones de la pobreza multidimensional y golpear directamente la pobreza monetaria, afecta las condiciones de vida de los menos favorecidos y de la clase media.

Pero la pobreza multidimensional nos muestra solo una parte de la realidad. Existen elementos que este índice no captura y que se vuelven fundamentales para tomar las decisiones que permitan hacerle frente a esta catástrofe. Dentro de estos se encuentran el papel de los jóvenes cuyas condiciones son las que mas rápido se deterioran en el mercado laboral, la dependencia económica y economía del cuidado que afecta principalmente a las mujeres, la inseguridad alimentaria o el déficit habitacional, todas estas dimensiones se vuelven aun mas relevantes cuando hay franjas de la población que van a necesitar servicios del estado pero que no están en las bases actuales.

Es necesario ser muy estratégicos para luchar contra la pobreza, los servicios de salud del distrito deben garantizar el acceso a salud a personas que hayan perdido su trabajo, se debe hacer una campaña para retornar a los colegios y así ayudar a esas madres que en este momento no pueden participar en el mercado laboral,  se deben tener estrategias específicas para jóvenes, se deben comenzar a desarrollar obras de infraestructura que están pendientes y finalmente y tal vez lo mas importante, deben hacer concertaciones con el sector empresarial para generar empleo sostenido y de calidad.

@memosinist

[1] Según el banco mundial son las personas que perciben ingresos de mas de 10 y menos de 50 dólares al día