Y por fin la montaña dio a luz

Jota Domínguez Giraldo

Con personas muy familiarizadas en este tema, viajamos en el tiempo para hablar de él.

El nombre de “La Línea” referenciado en las montañas de Los Andes del Quindío o cordillera Central de Colombia y cuyas entrañas permitieron parir el túnel de La Línea, la obra más grande de la ingeniería colombiana, tuvo origen según Jaime Lopera Gutiérrez, miembro de la Academia de Historia del Quindío, así:

“En 1920 el departamento de Caldas decidió frenar el contrabando de tabaco y de licores desde el Tolima y construyó un retén para un guarda de rentas en ese límite de la naciente carretera. Aunque la casa del retén era propiedad de Caldas, el sueldo del centinela lo pagaba el municipio de Calarcá, según figura ese empleo en los presupuestos municipales de la época, relacionados en el antiguo libro monográfico de Eduardo Isaza y Arango, página 19. El vigilante de rentas muy ufano solía decir a la gente que “por aquí va a pasar la línea del ferrocarril” (que estaba planeada desde 1902) y los lugareños y vecinos en las fincas cercanas fueron adoptando ese nombre que se convirtió en una muletilla hasta nuestros días. De ello da fe Ovidio Hurtado Leal, quien fue guardia de rentas en ese mismo retén caldense y después se graduó con honores como abogado en Popayán y destacado gestor cívico en Calarcá”.

Como es tradicional en este país, el nombre de bautizo de la obra ya generó la polémica. El gobierno del presidente Duque dijo que será el de Darío Echandía Olaya, respetando decreto del expresidente Santos. Echandía es vecino del túnel, nacido en Chaparral Tolima, liberal, tres veces presidente de Colombia encargado y quien ofició como juez en Armenia, la capital quindiana.
Los quindianos, pese a Juanpa Santos seguramente lo seguirán llamando como toda la vida, túnel de “La Línea”.

En el Jardín Botánico del Quindío en Calarcá, al lado del mariposario, el presidente del Jardín Alberto Gómez Mejía, junto a una réplica a escala del túnel que Invías hizo allí para un museo, nos leyó lo siguiente: “La carretera hacia Ibagué y el Túnel de La Línea fueron concebidos y estudiados desde 1913, pero el diseño de la vía férrea solo fue contratado hasta 1929, con la compañía francesa Regie Generale de Chemins de Fer et Travaux Publics”.

Rebrujando la historia nos dice María Camila Suárez Peña en el diario La República (01 de diciembre de 2016, “Lo que se ha tragado el túnel”), que desde 1913 y hasta ahora, “han pasado 28 presidentes y una junta militar, empezando en 1913 por Carlos Eugenio Restrepo, que presidió de 1910 a 1914, hasta hoy Iván Duque Márquez (2018-2022).

En esta larga historia se cuentan muchos ministros de Transporte y Obras Públicas, entre ellos Jorge Bendeck Olivella, Andrés Uriel Gallego, Jorge Eduardo Rojas” y Ángela María Orozco, ministra actual.

Entregado el túnel de La Línea el viernes 4 de septiembre de 2020, los calarqueños ya podrán pedir al gobierno nacional recursos para invertir dentro de su municipio, pues la disculpa para no darle siempre fue, “ya bastante dinero se les ha entregado con la construcción del túnel”.

El túnel no se hizo para Calarcá, es una obra nacional para beneficiar el transporte entre Buenaventura y Bogotá y viceversa. Busca disminuir el tiempo de viaje, más rápida, mejorar la movilidad y menores costos. Al túnel se ingresa subiendo desde Calarcá, tierra que huele a versos, a poetas, a café, donde le sirven amabilidad por montañas.

El viaje entre Calarcá y Cajamarca se espera disminuir de 45 minutos a una hora y posiblemente ahorrarse hasta dos días de camino, pues la dificultad de la vía origina trancones y obstáculos por desperfectos en tractomulas y camiones, que es el tiempo que muchas veces han soportado los usuarios de esta carretera.

Uriel Orjuela, quindiano, (premio nacional de ingeniería, Orden al mérito “Julio Garavito” año 2011), actualmente presidente de la Veeduría técnica especializada del túnel de La Línea, (contacto celular autorizado 3137651044), comparte la siguiente información:

1.- El proyecto cruce de la cordillera central inició en 2004 con la construcción del túnel piloto.
2.- Posteriormente en el 2009 empezó la construcción del túnel principal y el resto de infraestructura de túneles cortos y viaductos.
3.- La Inversión total de los contratos ejecutados y en ejecución está alrededor de 2.9 billones de pesos.
4.- El proyecto está conformado por el túnel principal de 8.651.55 metros (el tráfico vehicular más largo de América Latina); por el túnel piloto de 8.500 metros de longitud, por 23 túneles cortos, por 31 viaductos, por 3 intercambiadores viales (Bermellón, Las Américas y Versalles) y por 21 kilómetros de dobles calzadas.
5.- Viajando de Calarcá hacia Ibagué, a los 12 kilómetros, se encuentra la entrada principal, occidental llamada Portal Galicia, a 2.420 metros sobre el nivel del mar, buscando a Cajamarca. La entrada al túnel dista de Armenia 18 kilómetros.
6.- La boca oriental del túnel (salida) se ubicó en el Portal Bermellón, a 39 kilómetros de Ibagué y a 16 kilómetros de Cajamarca.
7.- Las tractomulas podrán circular por el túnel.
8.- El túnel es de una sola dirección, (Calarcá hacia Cajamarca), lo cual permite adelantar sin peligro.
9.- En caso de accidente grave o que merezca interrupción vehicular, hay 17 galerías que comunican el túnel principal con el túnel piloto, permitiendo una pronta evacuación en caso de emergencia.
10.- Será entregado en dos etapas:
i) El 4 de septiembre entregan el túnel principal, el túnel piloto, 3 túneles cortos, (obras anexas), 2 intercambiadores viales y 12 kilómetros de doble calzada.
ii) Para el año 2021 se entregará el resto de infraestructura.

Vista interior del Túnel de la Línea | Cortesía 

Teniendo en cuenta que Calarcá no despega su cordón umbilical de La Línea y del túnel, el alcalde Balsero programó una semana de historias relacionadas con esta montaña y obra denominada “de la mula a la tractomula”, coordinada por Jorge Humberto Guevara a quien el país interesado puede consultar en el teléfono 3155018124 para intervenir y para las memorias. Participan escritores, ciclistas, ingenieros, exministros, con conferencias alusivas a La Línea y al túnel.

La historia ha dicho que muy pocos han podido conquistar La Línea.

Antes fue Karlaká, Cacique pijao, quien recorrió y vigiló con ánimo de señor y dueño estas cumbres, y montado en los cóndores de Los Andes, se regodeaba viendo el maravilloso espectáculo de los nevados colombianos.

Otro día fueron Carmelo Reyes, Bonifacio Arango, Luis Olarte quindianos y Jairo Hernández (campeón RCN), quienes en bicicletas la vencieron.

El 16 de mayo de 1968, “el león del Tolima” Pedro J. Sánchez, nacido en Chaparral, en un trayecto de 89 kilómetros distancia entre Armenia e Ibagué, por dos horas, 52 minutos y 38 segundos, (menos de 2 kms por minuto), paralizó el alma de los tolimenses al ganar la etapa más dura del ciclismo colombiano y en esas escarpadas vías, pedalazo a pedalazo y su sudor bañando los colores de su bandera vino tinto y oro, le dijo al país que era el campeón de la vuelta a Colombia. Destronó al líder Gustavo “el ferreterito” Rincón y se dio palo con Carlos “la bruja” Montoya. No pidió nada y no les regaló nada. Llegó sin piernas, sin aliento, vestido de coraje, empujado solamente por los aires del bunde. No tenía técnica, era puro corazón. Hasta La Línea dejó su frialdad para aplaudirle su valentía porque le ganó a “Cochise” Rodríguez, “Javier “el ñato” Suárez, Álvaro Pachón, Severo Hernández, Miguel Samacá, Rubén Darío Gómez, Pablo Hernández y el español Fulgencio Sánchez. Qué cosa tan emocionante. Qué verraquera. Eso era heroísmo.

Y los camioneros y muleros saben atravesar La Línea y por eso la respetan. Por allí han pasado estos con millares de toneladas de alimentos para Colombia y en ella depositaron el cemento y los materiales para que el túnel naciera, y para que el túnel naciera, muchos murieron allí. Seguramente sus cornetas trepidarán a la entrada y salida. Hoy “como por entre en tubo”, acercan más al Quindío y al Tolima. Estos humildes tienen un pedazo en la conquista.

Y finalmente, La Línea también fue conquistada por un grupo de ingenieros y trabajadores colombianos que mostraron al mundo su capacidad para realizar monumentales obras. Solo faltaba la oportunidad. Y esta muestra mundial debe provocar orgullo a los habitantes de este país, donde quiere que estén.

El elefante es un símbolo de corrupción en Colombia. Este dejó de ser blanco para vestirse de amarillo, azul y rojo.

El himno nacional lo hemos cantado con James y Falcao, con la Urrutia, Pajón y Pambelé, con la Ibargüen y Figueroa.

Hoy con mucha tranquilidad y fe, hay una razón positiva para cantar el himno nacional porque gracias a esos trabajadores, buenos y honrados, al fin la montaña de Los Andes del Quindío, dio a luz.

Punto y aparte: ¿Cuánto tiempo demora un vehículo atravesando los 8.6 kilómetros del túnel de La Línea, viajando a una velocidad de 60 kilómetros por hora?.