“Échele agüita”: construya relaciones

Alfonso Castro Cid

En el 2002 se estrenó la película de Roman Polanski, El Pianista.  La historia, está basada en las memorias del músico polaco Wladyslaw Szpilman, quien, en medio de los ataques del ejército alemán a Polonia en la segunda guerra mundial, logra sobrevivir, recurriendo a conocidos, amigos y algo de suerte.  Esta producción, que conquistó tres premios Óscar, es una historia tremenda de superación y también, la mejor ejemplificación de la importancia de construir, gestionar y mantener relaciones. Precisamente, por este último punto no me canso de recomendarla cuando alguien me pregunta cómo se pueden construir planes de relacionamiento tanto personales como empresariales.

Crear vínculos es fundamental en cualquiera de los ámbitos de la vida de una persona o de una empresa, es algo a lo que debemos dedicarle tiempo y ser consientes en esta práctica que poco se enseña, y que se mantiene como una habilidad que solamente algunos ejecutan de manera natural.

En medio de la pandemia, fueron muchas las personas y empresas que se dieron cuenta de lo poco que habían trabajado en este aspecto.  Aislados en nuestras casas, tuvimos que recurrir a lo que teníamos a la mano para poder seguir empujando nuestros negocios, buscar empleo, generar ingresos, encontrar información sobre lo que sucedía con nuestro sector o simplemente entender lo que podría venir.  Fue aquí en donde evidencié que muchos no tienen una estrategia clara de relacionamiento y que por ende no han construido una red sólida de aliados y amigos que les permita recurrir a ellos o que les permita crecer en medio de la tormenta.

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Empezamos a vivir las primeras señales de un camino de reactivación económica y es el momento perfecto para que empresas, directivos y emprendedores, revisen qué están haciendo para construir relaciones de confianza que les puedan ayudar tanto en el día a día de sus negocios o, nadie lo quiera, en una crisis futura generada por otra pandemia o cualquier circunstancia que ponga, al mundo que conocemos, en jaque.

El primer paso en este camino de crear relaciones y entender la forma como interactuamos con otros, es revisar lo que ofrecemos, bien sea un producto o un servicio, y estudiar a quién “afectamos” con nuestro negocio, tanto de manera positiva como negativa.  Analizar cuáles de estos contactos son prioritarios para nuestro día a día y con cuales puedo iniciar un espacio de diálogo.  Lo siguiente es revisar nuestra historia, ese discurso empresarial que normalmente es tremendamente aburrido y egocéntrico (reflexión de otra columna que ya escribí en este mismo medio), para entonces buscar puntos de contacto que sean relevantes para el otro, idealmente habiéndoles preguntado primero, por sus expectativas frente a nuestro accionar.

Listos los puntos anteriores, es necesario pensar de forma empática, qué de lo que hacemos podría serle útil a la contraparte, muchas veces una simple recomendación, puede ser suficiente para iniciar un proceso de construcción de confianza.  Finalmente, el ejercicio se debe mantener y como a una planta, se requerirá  “echarle agüita” de manera constante y consistente.  Las personas nos recordarán si las buscamos, si les prestamos atención y si les hacemos sentir que son importantes para nosotros.

En el caso de El Pianista, la música unía a muchas de las personas que fueron brindándole ayuda.  En otros, su gran talento les hacía pensar que sería muy desafortunado que eso se perdiera en medio de la guerra.  En general él había creado vínculos y líneas comunes con los demás. Esos que ayudaron tenían fuertes sentimientos propios frente al músico, que los motivaron para ayudarle cuando lo necesitaba.

Aliste ya papel y lápiz, computador y agenda, teléfono y actitud.  Las relaciones se construyen todos los días y la única forma es empezando ya.

@AlfonsoCastrCid – Managing Partner, KREAB Colombia