¡Tiene es huevo! …perdón güevo…

A Mí encanta el huevo, especialmente duro, pero cuando lo frito lo prefiero con la yema cremosa y disfruto cuando baja por mi garganta caliente y lento, es casi orgásmico.

¿Dónde carajos se conseguirá esa docena a 150 pesos? Yo compro dos cartones de huevos que me cuestan veintidós mil pesos, es decir que cada huevo me sale en 366.66 pesos cada uno, más del doble de lo que dice el güevón del Ministro y ahí sí que muchas mujeres transgeneristas nos joderemos porque muchas por esas inequidades de la vida solo tienen para comer arroz con huevo o en el caso de algunas transgeneristas migrantes que se alimentan en las frijoladas con arroz, frijol y huevo…y eso que viven del güevo…

Muchas veces no ponemos atención a lo que pasa porque naturalizamos las violencias y un tiestazo más como que no saca chichón. Gracias a que históricamente no se han considerado nuestras necesidades como mujeres transgeneristas desarraigadas, no por voluntad propia solo hemos construidos pequeñas familias, pero tan poderosas como una sociedad…Hemos sido convertidas en una suerte paria pese a que tenemos mucho que proponer para la construcción de una mejor sociedad, impidiéndonos ser parias alimentando las posibilidades de vivir construyéndonos libremente y desde esa libertad haciendo del mundo un lugar mejor.

Ha causado mucha burla y mucha sorna el costo de mil ochocientos pesos en los que compra el Ministro su docena de huevos… ¿serán de contrabando? No creo, ni así saldrían tan baratos los huevos…pero lejos de causar hilaridad a mi como mujer transgénero me causa preocupación y espero que mis compañeras empiecen a concienciarse y manifiesten su indignidad, pero ¿cómo hacerle entender e invitarlas a participar si no son consideradas parte vital de la sociedad?

La ya famosa ley de solidaridad sostenible dejará hasta a las putas virtuales, en el lenguaje “decente” actual llamadas modelos web cam comiendo gúevo…perdón, huevo, las van a grabar y no con celulares ni cámaras, les va a tocar pagar impuestos con la plata que se ganan con el sudor de su c*%=…Ustedes me entienden y no son pocas las mujeres transgeneristas que se dedican a vender servicios sexuales virtualmente y pa’ rematar propician la salida de uno de los pocos espacios que nos han dejado para lograr lo que no necesitamos para sobrevivir.

Ya me puse transcendental y el haber pasado por un espacio de formación por toda una semana, que me acercó a la realidad de muchas mujeres transgeneristas de la zona andina y que no es diferente a la realidad colombiana de mis pares encarceladas, que habitan las calles, que putean como lo hice Yo en alguna época, que son indígenas, que son negras y que son tratadas como maricas en una acepción de la palabra que no significa más que pendejas y nos creen pendejas porque el agotamiento y la falta de resultados nos aleja de espacios en los que espero con la fuerzas renovadas y nuevas oportunidades laborales abordar con la pasión y la vehemencia que no me abandona y segura de no estar sola y ahora contar con una red andina que apenas gatea pero que muy pronto correrá.

Ah…y paria es diferente a parias, la primera somos las empobrecidas, desarraigadas, las que hasta se desconocen en sus logros y, las segundas aquellas membranas que nutren, pero también como serpientes egipcias, crecemos poco a poco hasta alcanzar aquella estatura que nos permita vivir más allá del güevo y del huevo.