Querer vivir y como obligación sobrevivir…

“En Memoria de Carolina, la Bradfor”

En tiempos antiguos y aún en tiempos modernos muchas “maricas” decidimos partir de nuestros hogares y en algunos casos se decide nuestra partida por la incomprensión de nuestras consanguíneas por querer vivir como deseamos vivir lo que nos obliga muchas veces a echar mano de lo que tenemos para garantizarnos la sobrevivencia a la vista indolente de nuestras pares. Unas lo logramos, otras dejan de intentarlo y otras definitivamente no.

Hoy conversaba con la Niña Bertha sobre conflicto armado y VIH, de como actores armados ilegales ejercían, ejercen y, como van las cosas, ejercerán poder sobre toda aquella persona que se aparte del control social que imponen estos sobre las formas de relacionamiento de las personas que se alejan de lo considerado moral y políticamente correcto. Y que decir de los actores armados legales a partir de los más de seis mil casos identificados como falsos positivos por la Justicia Especial para la Paz… Con razón se la quiere acabar…

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Abandonar nuestros “hogares” o simplemente las casas donde compartimos con nuestros consanguíneos y en los que podríamos tener alguna garantía para desarrollar nuestros anhelos y sueños significa tener que abandonar nuestros anhelos y sueños de querer ser. Por el contrario somos muchas veces obligadas a ser lo que otras personas quieren que seamos porque, entre otras cosas, no contamos con esa sororidad de aquellas que pudieron lograr algo en la vida así sea algo muy diferente a los que soñaron para sí mismas, distanciándose de esa autenticidad que promulga la Sensei Agrado.

Carolina abandonó su pueblo, un terruño de profundas raíces afrodescendientes e indígenas que por esa transculturización obligada e impuesta por el judeo cristianismo no le permitía ser la mujer que deseaba ser o por lo menos la marica que deseaba ser. Partió a Cartagena, luego a Barranquilla y finalmente a Bogotá, siempre ejerciendo prostitución, lo que hoy se ha romantizado en el Distrito Capital y se nombra con el eufemismo de “actividades sexuales pagas” que hasta cuenta con un CONPES Distrital que contiene en sí un plan de acción que quien sabe con quien carajos está siendo llevado a cabo porque la Putas no hemos sentido su impacto así como no hemos sentido el impacto de la Alerta Temprana 046 de 2019.

El sofisma que le fue vendido de poder ser que Carolina alcanzaría en Bogotá muy pronto desapareció, agresiones policiales, la indolencia de pares y los ingentes esfuerzos que hicimos otras no fueron suficientes para que hallara la forma de retomar sus anhelos y sueños. Partió a un país suramericano y de ahí finalmente a Europa a buscar fortuna, argucia que aún se le sigue vendiendo a mujeres transgeneristas, prometiendo recursos que en la actualidad no se logran como antaño pero como en antaño se recuperó esa costumbre de prestar al doble y constreñir a las personas cuando llegan a ese destino, convirtiendo ese “favor” en un vulgar proceso de trata de personas que en Colombia por los intereses propios de nuestros dirigentes y la desidia de quienes operativizan pasa desapercibido.

Las puertas que abrimos a aquellas que reclaman otros espacios y que protestan por haberse visto obligadas a “putear” no ha humanizado al cien por ciento que, o denigran de estas que se encuentran donde Ellas estuvieron, o se hacen las de la vista gorda y, como la mayoría de “las y los LGBT” transitan hacia una “heterosexualización” y “heteronormalización” de sus comportamientos y dinámicas procurándose modelos de vida castradores de la dinámicas propias de las “transgeneridades” y de sus propios cuerpos, anhelos y deseos. Hoy día al parecer la mayoría de las personas diversas quieren parecerse lo más posible al modelo heterosexual, lo que ha hecho cada vez más difícil esa cohesión ambicionada para llegar a ser realmente un movimiento social.

Carolina finalmente falleció en tierras lejanas, en Pescara, Italia, a causa de complicaciones producidas por el virus de inmunodeficiencia humana, según el dictamen médico: “Síndrome de inmudeficiencia adquirida, sarcoma de kapossi cutaneo y visceral en fase avanzada y pneumocystis carinii”.

Carolina como muchas tuvo que abandonar su hogar por la falta de recursos y apoyos que le permitieran alcanzar sus anhelos y sueños, Carolina como muchas nunca deseo ser puta sino que le tocó se puta, Carolina como muchas fue cegada por el sofisma de riqueza que se le vendió primero para salir de su terruño y finalmente de Colombia, Carolina como muchas será solo una cifra epidemiológica más.

Hoy estoy algo catárquica y sentida…hace más de 15 años no rezaba un rosario pero hoy lo hago por Ella, por su devoción católica, a la Virgen María. De Ella me queda como recuerdo una Virgen que compró en el cerro llamado por nuestros ancestros indígenas “Pie de Abuela”, el Cerro de Guadalupe y me hace preguntarme ¿Estamos asumiendo en verdad la responsabilidad social que tenemos con nuestras pares? Por lo menos Yo sí…¿y Ustedes?…

@DianaTrans