Ignorancia (in)feliz: carta abierta a la juventud

mundo infeliz adolescentes

Marcial Muñoz*

Confidencial Colombia. Opinión. Desde mi Rincón.

Da pavor el mundo que estamos dejando a nuestros jóvenes, o mejor dicho, el mundo que les estamos dejando con su propia connivencia, porque éstos cada vez se integran antes al mercado productivo e intelectual, y también tienen su parte de responsabilidad.

Desgraciadamente, la mayoría de los jóvenes de hoy en día (entre 14 y 30 años) cada vez saben menos; peor aún, ni siquiera se interesan por saber. La mayoría considera que no es necesario acumular conocimiento o tener una idea de cómo se desenvuelve la sociedad en materia socioeconómica y política. Afrontan las tareas del colegio o en el trabajo acudiendo a ‘San Google’ y listo. Solucionado el trámite momentáneo. Se limitan a mover el dedo por la pantalla de su celular buscando información superficial, sin contrastar, sin investigar, y no retienen nada en su memoria. Y peor aún, están perdiendo la capacidad de pensamiento y el mínimo cuestionamiento de las cosas. Hay excepciones, quede claro también, pero es una inmensa minoría.

La disminución de las Humanidades (Filosofía, Historia, Literatura…) en los sistemas educativos de todo el mundo es un desastre para la sociedad. Estas materias son fundamentales para una mejor estructura mental de los jóvenes. Y no, no es una decisión inocente de los distintos Gobiernos. Es premeditado para construir una sociedad aborregada, mansita, que crea que con ir a votar cada cuatro años ya es un ciudadano ejemplar. Las Humanidades son esenciales para construir ciudadanos críticos, si les quitamos esas herramientas tendremos jóvenes moldeables, autómatas incapaces de interpelar a los demás, ni siquiera a sí mismos, ni por supuesto a nuestra casta política adoctrinadora.

Conocimiento de las humanidades

Y no lo llevemos al extremo: es evidente que no hay que saber filosofía ni latín clásico para desenvolverse en el mundo digital actual… no es eso, no caigamos en la demagogia. Estoy seguro que si un adolescente conociera en profundidad los pensamientos de Sócrates, Platón o Aristóteles, podría afrontar la vida con mayor seguridad y sus inevitables problemas de una manera más exitosa. Si esos mismos adolescentes dominaran el canon clásico de la belleza a través del arte, la literatura o la música, seguro tendrían una sensibilidad especial y nos evitaríamos parte del caos reinante hoy en día.

Con la historia pasa, incluso, algo más grave. Al descenso de la intensidad del estudio de Historia en colegios y universidades se une el uso sectario y parcializado en la utilización de la misma. El conocimiento de nuestro pasado es la guía en la toma de decisiones correctas para construir nuestro presente, y sin duda, clave para proyectar nuestra visión de futuro como Estado y como sociedad. Es el rastro de nuestro ADN y no sólo conocer la historia, sino interpretarla correctamente, es esencial en nuestra vida.

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Pues bien, nuestros jóvenes, mayoritariamente, son analfabetos en todas estas facetas. No saben ni les interesa lo que ha pasado en su país en los últimos 10-20 años, mucho menos en siglos anteriores. Sólo importa el hoy, el ahora, la inmediatez, el culto al presentismo. La ignorancia feliz.

Por poner un ejemplo, sorprende que muchos nuevos idiotas del siglo XXI, que sin Waze o Google maps no sabrían llegan ni a su casa, sean los que critican a Cristóbal Colón, que con un barco de madera con tres velas medio rotas, sin GPS, ni radares, ni mapas de navegación claros, desafiaron la furia del Océano Atlántico, al hambre y a las enfermedades, y conquistaron un nuevo mundo. Idem con Alejandro Magno a caballo por miles de kilómetros en Asia. Esto es historia, la épica. Eexaltación del logro, la ejecución de una idea imposible… y así se debería reconocer y admirar para avanzar.

Rupturismo social

A los jóvenes les quiero decir que piensen el por qué de las cosas, que reflexionen sobre el poder, y los hilos que los mueven. Por qué la agenda de pensamiento hoy se envuelve en falsos dogmas de nuevo rupturismo social en forma de colectivismo y minorías llena de resentimiento; de pseudo-ecologismo subvencionado, y de confrontación de unos contra otros. ¿Acaso piensan que eso es casual? ¿Acaso no creen que hay alguien por detrás que azuza este fuego?

Vivimos en un mundo complejo y muy contradictorio. Nunca la violencia estuvo tan expuesta y tan abierta a todos, mientras que hipersensibilidad de esta generación de chicos, emocionalmente frágil, hace muy difícil avanzar en el debate de las ideas. Hoy todo tiene que ser suavizado porque puede resultar ofensivo para algún colectivo. Todo se adorna, incluso la verdad, hasta niveles ridículos.

Jóvenes: la clave está en ‘pensar, reflexionar, cuestionarse’. Tres verbos en desuso. Tres verbos que os llevarán a la miseria del rebaño quien los esquive, o al infinito interior e intelectual a quienes sepan asumirlos con madurez, esfuerzo y trabajo.
Esta supuesta ignorancia feliz, basada en el analfabetismo funcional de la mayoría, es un lobo con piel de cordero. Aparentemente nada violenta, salvo la libertad de la persona. Decía Coco Chanel, la leyenda francesa de la moda, que “el acto más valiente es pensar por uno mismo”. Y yo agrego, valiente y gratificante.

RÁDAR DE IDIOTAS
… Y el premio al ‘idiota contemporáneo de la semana es’… al Papa Francisco. Este pasado domingo, sin ningún descaro acusó al sistema capitalista de ser “genocida” y “un sistema de muerte”. Lo que no sabe el Sumo Pontífice, o quizás sí, es que desde el Siglo XIX, cuando se da un vuelco del sistema económico local, hacia el capitalismo con la industrialización y el inicio de la globalización, es que todos, absolutamente todos los índices económicos y sociales, se han incrementado en estos dos siglos: alfabetismo, esperanza de vida, descenso de la mortalidad infantil, población, nivel adquisitivo per cápita… y así con todos. ¿genocidio o populismo por parte del Papa? O Francisco miente o es idiota.
Pd. Esta semana estuvo reñido el podio de la sección. Donald Trump Jr. publicó en su página web imágenes de una camiseta estampada con las palabras: «Las armas no matan a la gente, Alec Baldwin mata a la gente», en alusión al accidente con resultado de homicidio involuntario en el que el actor se vio involucrado en estos días durante un rodaje de una película. Donald, una cosa es la rivalidad política entre sensibilidades distintas (el actor es un ferviente demócrata) y otra cosa es burlarse de la miseria y el infortunio de una pobre mujer que murió en el accidente. Es inmoral.

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*Marcial Muñoz es periodista, consultor de comunicaciones y director de www.confidencialcolombia.com