De las guerras y sus efectos

En general los conflictos bélicos tienen dos fuentes de incertidumbre, la duración y la intensidad. Si el tiempo en que dos países estén en guerra es desconocido, también se desconocen los resultados de esta sobre el aparato productivo, sobre la estabilidad política, sobre los flujos de comercio y sobre el capital humano de cada uno de ellos. Esta incertidumbre hace que los inversionistas eviten a toda costa tomar posiciones en los países involucrados hasta que se alcance una estabilidad relativa, que permita proyectar flujos de caja, mirar tendencias en el mediano plazo y tener unas reglas de juego claras.

En cuanto a la intensidad del conflicto, lo que se incluye es la destrucción del capital físico y de la infraestructura estratégica, el número de países involucrados y los recursos invertidos por los mismos. Esto por supuesto impacta la capacidad de un país para producir y comerciar con otros países, la capacidad para atraer inversión extranjera y para pagar sus obligaciones internacionales.

En general los economistas han mostrado que los conflictos favorecen económicamente a los países que participan en ellos siempre y cuando sea fuera de su suelo, pero perjudican grandemente a los que lo viven internamente[1]. También se han desarrollado en la literatura algunas hipótesis como que el inicio de los conflictos causa una caída en los mercados, pero si el conflicto es intenso pero corto, la caída inicial se recupera rápidamente.

La invasión rusa que se esperaba fuera sobre las áreas pro-separatistas ucranianas en la región de Donbás, en realidad se extendió a más de 80 objetivos por todo el país incluyendo algunos muy cerca de la capital ucraniana Kiev, como la planta Chernóbil y algunas bases aéreas. Prácticamente Rusia se ha tomado la totalidad de Ucrania en un par de días.

Aquí hay un claro ganador, que ha estado envuelto en muchos otros conflictos en los últimos 20 años[2].

Esto, aunque parezca contra intuitivo, es bueno para los mercados financieros internacionales que ya vienen recuperando lo que perdieron cuando comenzó la invasión. No hay incertidumbre sobre la duración del conflicto y tampoco sobre el ganador, ni sobre si se va a expandir a otras regiones. Por otro lado, no hay incertidumbre sobre si otros países van a apoyar militarmente a Ucrania la respuesta es, que no.

Una vez descartado un enfrentamiento militar que podría parecerse a otra guerra mundial, viene la preocupación sobre la interrupción de los flujos de comercio internacional y la producción. Cuando se ve el abanico de sanciones que ha desplegado occidente, se observa que están enfocadas a asfixiar a Putin y a sus copartidarios desde el punto de vista financiero. Además de Putin el más perjudicado si hay un embargo a los combustibles rusos (que aún no ha pasado) es Europa occidental, ya que el 40% del consumo de gas europeo proviene de ese país. Alemania y Holanda son los socios comerciales más fuertes de Rusia en esa parte del continente[3]. Las medidas están directamente enfocadas a que Putin sea un paria del sistema financiero internacional, pero Putin ha aprendido de los errores del pasado y ha desarrollado estrategias para minimizar ese impacto.

Por ejemplo, ha buscado nuevos socios comerciales, como China y Bielorrusia, países con los que el flujo de comercio muestra un crecimiento de más del 100% desde 2015, siendo la principal exportación los productos energéticos. También desarrolló su propio sistema de intercambio de flujos financieros entre entidades financieras que evita la dependencia del SWIFT al menos internamente, este sistema no tiene muchos usuarios, pero maneja más de un quinto de las transacciones totales del país.

Finalmente, desarrolló la producción nacional de bienes agrícolas y de otros sectores que antes eran importados, volviéndose, en muy poco tiempo, exportador neto en algunos de ellos.

Esto hace que haya aún menos incertidumbre acerca de los efectos de la invasión sobre la economía mundial, no va a haber un conflicto largo, ya se conoce el ganador, no se incluyeron los combustibles en el veto hacia Rusia, por lo tanto, aunque la volatilidad pueda aumentar durante la próxima semana, no se espera que los efectos sean durables.

En Colombia podemos esperar efectos directos de baja intensidad guiados básicamente por los elementos puntuales, como el incremento transitorio en el precio de los combustibles, el aumento de precio en los bienes importados de Rusia que, si el conflicto se extiende lo suficiente, tendrán problemas para llegar, entre estos están los fertilizantes, fundamentales para producir bienes agrícolas. También podemos esperar efectos sobre los flujos de capitales que, en tiempos de incertidumbre, van a tender a salir hacia lugares más seguros, lo que fortalecería el dólar y también ayudaría a continuar la caída continuada en el precio de los bonos colombianos.

[1] Schneider, Gerald, and Vera E. Troeger. “War and the World Economy: Stock Market Reactions to International Conflicts.” The Journal of Conflict Resolution 50, no. 5 (2006): 623–45.

[2] Chechenia, Georgia, Osetia del Sur y Abjasia, Siria, Republica Central Africana y Ucrania (Crimea) en 2014.

[3] https://wits.worldbank.org/countrysnapshot/en/RUSSIA, Alemania renunció a la producción de energía nuclear, por razones ambientales y de seguridad y se pasó a gas que es principalmente provisto por Rusia.

Guillermo Sinisterra

Economista de la Pontificia Universidad Javeriana. Es Doctor en Filosofía de la Unversity at Buffalo, PHD en Economía. Es profesor de la Pontificia Universidad Javeriana; gerente de CARS NET y profesor asociado del Colegio de Estudios Superiores de Administración.

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