Las tres peores pérdidas que deja el paro nacional

Con el anuncio de suspender las manifestaciones en paralelo al inicio de las vacaciones, el comité del paro le puso fin a más de 45 días de catastróficas movilizaciones en Colombia.

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El paro suscitó un sinnúmero de críticas a raíz del grave riesgo que suponían las aglomeraciones en pleno tercer pico de la pandemia, con el sistema hospitalario del país ya en alerta roja. Así que la suma de un colapso hospitalario, la agitación social y los bloqueos, solo puede dar como resultado una tragedia que aquí podemos poner en cifras. ¿Cuáles son las tres peores pérdidas que deja el paro nacional?

  1. Perdimos aún más el valor de la vida

El paro nacional ha dejado un saldo de 21 víctimas mortales confirmadas que guardan relación con las manifestaciones. Esta es una cifra terrible a la que debe sumarse la de más de 2.000 heridos, hechos que sumaron una presión adicional a un sistema hospitalario ya de por sí copado por el pico de la pandemia. En un país como el nuestro, donde el valor de la vida siempre ha sido relativo, volver a las épocas donde la ideología de alguien era una lápida a cuestas es muy triste. El paro agudizó la polarización hasta puntos nunca antes vistos. La cacería de brujas, la persecución, el linchamiento mediático y el odio político estuvieron a la orden del día. Cuando eso ocurre, muchas personas, incapaces de procesar las diferencias, ven como algo totalmente justificable, por ejemplo, arrojar una bomba molotov contra un ser humano. ¿Qué otra expectativa puede tener quien arroja una bomba incendiaria a un policía, si no es quemarlo hasta la muerte? Perdimos aún más el valor de la vida.

  1. Pérdidas económicas en el peor momento

Sí, no hay nada tan importante como la vida. Pero para que esta se desarrolle, el progreso es necesario. La pandemia, entre otras cosas, nos enseñó el infinito valor de nuestro tejido empresarial, del empleo y de una adecuada infraestructura pública. Todo lo anterior fue blanco de los manifestantes, que se dedicaron a colapsar la economía del país como mecanismo de presión. Según el Ministerio de Hacienda, las pérdidas ascienden a 10,3 billones de pesos. Por otra parte, la ANDI asegura que el 84% de las empresas manifestaron sentirse afectadas por un paro que puso en jaque a más de 800.000 empleos. Pero estos no son costos que asumen solamente acaudalados empresarios, como ingenuamente algunos creen. La afectación es general. Por ejemplo, el costo de los alimentos para los más necesitados creció en general un 1,5%, cifra inaudita que se traduce en comida más costosa para los que no tienen cómo asumir ese incremento. Las pérdidas económicas llegaron en el peor momento.

  1. Más que un estallido, sufrimos una fractura social

Si la pandemia desnudó las desigualdades de nuestras sociedades a nivel global, en el caso de Colombia el paro nacional logró arrojar luz sobre la fractura social que vivimos. Las personas se dividieron en dos bandos que hacían gala de una intolerancia enfermiza en ocasiones, como cuando se pedía el boicot a empresas por opiniones personales de sus CEO o se justificaba el fallecimiento de un bebé dentro de una ambulancia paralizada por los bloqueos. Cada bando estaba dispuesto a justificar las agresiones sufridas en uno u otro lado, y muchas personas, sobre todo influenciadores, aprovecharon para pescar en río revuelto y difundir más de 157 noticias falsas de graves implicaciones en el orden público. Tengo la impresión de que los colombianos están aún más polarizados que a inicios del año y que la concordia social, tan necesaria en momentos donde necesitamos una reactivación económica con el esfuerzo de todos, puede desaparecer sin remedio. Muchos leen esta situación como un claro indicio de estallido social, aunque el escaso aforo en las manifestaciones desmienta esa percepción. Más que un estallido, sufrimos una fractura social.

En conclusión, el paro nacional deja más pérdidas que ganancias para la sociedad en general. Desde luego hubo ganadores, sobre todo aquellos que se alimentan de la polarización o de las víctimas ajenas para validar su discurso. Sin embargo, el balance general es desolador: estamos más pobres, más divididos y más dolidos que antes del 28 de abril del 2021. Salir adelante será más difícil, y de todos dependerá el subsanar estas tres grandes y peores pérdidas que deja un paro ya sin fuelle.

@oramirezvahos

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