Mamertismo de izquierda y mamertismo de derecha

Óscar Sevillano

Comúnmente se relaciona el término mamertismo con las personas que ideológicamente se ubican del lado de la izquierda, pero se nos olvida que también las hay en la derecha, ¿Cuál de los de los dos puede fastidiar más a quienes están cansados de los extremos?, eso ya le corresponde a cada quien decidirlo. Por ahora me limitare a diferenciar a cada uno, según lo que mis ojos han visto y mis oídos escuchado.

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Al que se califica como “mamerto de izquierda”, es el de los que prefiere pensar en el más necesitado y asegura que la  sociedad debe ser igualitaria y dice no creer en las estructuras verticales que se configuran en los diferentes espacios, aunque en el fondo la practiquen.

Le gustan los conversatorios, eso sí, con personas que piensen de manera similar, aunque la regla de oro en esto espacios es no estar de acuerdo con lo que opina el otro. Suele desarrollar esta práctica tomándose un café, escuchando música de Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanes etc., al calor de una chimenea.

Asegura que todos tenemos derecho a la palabra, sin embargo busca la manera de que solo se escuche su voz y  que esta se imponga sobre la de los demás. Para este sector, todo lo que no sea de izquierda está mal hecho, especialmente si no es él o ella quien lo hace o lo piensa.

Su manera de vestir no siempre es tan elegante, aunque hay quienes si les encanta vestirse a la moda parisina o con la última tendencia en New York y  por lo general, su distintivo suele ser una mochila indígena, sin que se deje de encontrar a quien diciendo que pertenece a este sector ideológico, prefiera zapatos de cuero fino con camisas y vestidos cosidos en el extranjero.

Por el otro lado están los mamertos de la derecha, aquellos que a todo el que delinque suelen tildarle de “terrorista”. Para ellos el pobre siempre está abajo, muy debajo de ellos, por eso suelen mirarle por encima del hombro. Su discurso lo concentran en la seguridad, porque para ellos, sin ese factor, es imposible vivir.

Muy poco se les ve por los sectores vulnerables, a menos que estén buscando votos para hacerse elegir en algún cargo de elección popular. Sus reuniones suelen hacerlas en clubes de la alta sociedad, restaurantes finos u hoteles cinco estrellas, al fin de cuentas, para ellos, lo que cuenta es la apariencia, por esto jamás se les ve escuchando a Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez o Pablo Milanes. Sus espacios suelen estar acompañados por las notas de Vivaldi, Bach, Mozart o Beethoven, así no sepan nada o no conozcan la pieza musical que suena en ese momento.

En sus conversaciones se les escucha hablar de cómo el país debe abrirle mayor espacio a la empresa privada, de los intereses de la banca, el precio del dólar, inversiones en el extranjero, compra de tierras y de las propiedades en venta en ciudades como París, Miami, Londres  y New York.

En sus reuniones suele estar presente el café, pero no el de marca Sello Rojo, sino el del extranjero y entre más lejos venga, para ellos mejor. También acompañan sus charlas con vino y queso fino que deleiten su exquisito paladar, así en algunos casos, sea la primera vez que les prueban. Al fin de cuenta, insisto, lo que importa es la apariencia.

Para referirse a la izquierda suelen utilizar términos despreciativos.  Confunden el socialismo con el comunismo y a ambos les tildan de aliados de la guerrilla.

Y así entre estos dos extremos se encuentra un grupo de la sociedad que les fastidia escucharles, porque si en algo se parecen ambos, es en no querer encontrar un punto medio que permita un mejor entendimiento para superar los problemas que aquejan a los países como Colombia,  por ejemplo.

@sevillanoscar