La ingenuidad de Duque

Decepciona que para el presidente Iván Duque las masacres de jóvenes en distintos municipios y veredas del país, sea una cuestión de estadísticas y que además crea que la mejor solución para este problema es la fumigación con glifosato.

Es ahí donde uno se pregunta: ¿quién asesora tan mal a Iván Duque?, y, ¿quién es más ingenuo, si el presidente o sus asesores?

El presidente debería tener claro que en la mayor parte de los municipios y veredas del país, la presencia del Estado es mínima y que en otros, ésta no alcanza a ser ni siquiera mínima y que esto le ha permitido a la ilegalidad llegar a estos lugares, en donde quien manda, no es el alcalde, ni el gobernador, sino, el o los patrones.

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Que el problema de la ilegalidad no solo lo alimenta el narcotráfico, también lo alimenta la minería ilegal, el tráfico de madera ilegal, el contrabando, la trata de personas y otros males de más que se tomaron los diferentes territorios del país, que por supuesto, el glifosato no los va a solucionar.

No entiendo quien le hizo creer a Duque que un avión fumigador es sinónimo de presencia del Estado en municipios de Nariño y Putumayo por ejemplo. Estos son territorios que requieren inversión, oportunidades laborales y   de educación para jóvenes y niños, mejores vías y facilidades de transporte entre un territorio y otro.

Es por esto que resulta tan importante que se le dé continuidad a los planes que desde el Gobierno anterior se diseñaron para las zonas consideradas como del “posconflicto”, a los que Iván Duque poca atención les ha prestado, porque su primera preocupación al llegar a la presidencia, fue Nicolás Maduro para después, pensar en la manera de destruir los Acuerdos de Paz y lo importante, dejarlo para cuando la situación se salga de las manos.

Lo que más indigna es que pretenda disfrazar la situación de orden público, cambiándoles el nombre. No entiendo en que ayuda o en que soluciona dejar de llamar masacre a lo que se conoce como masacre, para ahora, denominarle como “asesinatos colectivos”.

Si el cambio de una palabra o frase solucionara el asunto, se acepta, pero que pena presidente, esto no arregla en nada el problema de orden público en Colombia, que se ha tornado bastante complicado porque su Gobierno permitió que las zonas que fueron ocupadas por las FARC, se las tomara las disidencias, el ELN, Clan de Golfo y cuanta forma de ilegalidad hay en nuestro país.

Por supuesto que el narcotráfico es un problema que hay que combatir, pero no es repitiendo fórmulas que en el pasado fracasaron como lo vamos a lograr. Hay que poner la cabecita a pensar, señor presidente.

@sevillanoscar