El malestar ciudadano contra la Policía Nacional

Óscar Sevillano

No es de sorprender que ni el presidente Iván Duque, ni su ministro de Defensa  no hayan entendido  que lo que se estaba manifestando en algunas ciudades y municipios del país, era un malestar contra una institución del Estado que se ha dedicado a proteger a sus miembros que actúan por fuera de la ley, mientras mal trata al colombiano de a pie.

El mensaje de la ciudadanía fue muy claro: no existe confianza en la Policía Nacional, porque es una confianza que la misma Policía Nacional se dedicó a minar a través de los abusos de autoridad, malos tratos al ciudadano y asesinatos como los de Dilan Cruz, Javier Ordóñez y los 11 jóvenes que murieron en Bogotá en medio de las protestas donde uniformados se dedicaron a disparar sus armas, sin medir las consecuencias.

¿Es acaso la Policía Nacional una institución del Estado que no le obedece ni al presidente de la república? Sería lamentable que fuera así, porque entonces quedaría claro que los ciudadanos estamos en manos de un órgano sin Dios, ni ley, que hace lo que se le viene en gana con las personas que deambulan por las calles.

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Los constantes abusos policiales demuestran que algo está fallando al interior de esta institución del Estado, que hace que el mismo error se repita y se repita, sin que dé muestras de desaparecer. Ya no se trata de “manzanas podridas”, porque es claro que la solidaridad de cuerpo a la que acuden  directivos de la policía cuando alguno de sus miembros se ve incurso en un hecho oscuro, es una situación que le ha hecho daño a la misma Policía y que hace que la confianza que debe existir de parte de la ciudadanía, se encuentre totalmente minada.

Si el respeto de la ciudadanía a la Policía se acabó, es culpa de la misma policía, que abusa del poder que le brinda un uniforme. Esta situación debe acabarse, lástima que al presidente de la república le quedó grande entenderlo.

El deber que tiene Iván Duque como presidente de la república, es el de proteger a los colombianos de quienes cometen todo tipo de actos que se encuentre por fuera de la ley, incluso si portan un uniforme, pero por lo visto entenderlo, es algo que está lejos del alcance de primer mandatario, a quien lo único que parece importarle es lo que sucede con Álvaro Uribe Vélez. Por cierto, si Javier Ordóñez hubiese tenido algún vínculo de sangre con el expresidente Uribe, ¿Duque habría actuado con la misma pasividad?

Estoy de acuerdo con quienes piensan que la Policía Nacional requiere una reforma, pero esta no se debe quedar en cambiarla del Ministerio de Defensa al del Interior. El tema no es ese, porque si sus miembros se sienten respaldados a la hora de actuar por fuera del margen de la ley, lo harán así ésta se encuentre en el Ministerio de Cultura.

Dicha reforma comienza por la formación y que las investigaciones a quienes se vean inmersos en cualquier hecho que esté por fuera de lo que ordena la Constitución, se la ejerza desde un órgano independiente, para que garantice total transparencia en el proceso.

Mis sentimientos de condolencia y solidaridad con los familiares que fueron asesinados en medio de las protestas, lo mismo para el círculo íntimo de Javier Ordóñez. Pido además que estos hechos no se repitan.

@sevillanoscar