A Uribe no le gustan las mujeres

Álvaro-Uribe-Vélez

Óscar Sevillano

Ante la incertidumbre que vive el partido Centro Democrático por el nombre de la persona que encabezará su lista a Senado, de si la congresista María Fernanda Cabal o el exsecretario de Gobierno de Bogotá, Miguel Uribe Turbay, me ha llegado a la cabeza una pregunta: si el expresidente Álvaro Uribe, jefe de este grupo político, realmente confía en el trabajo y en la capacidad de la mujer en nuestro país.

No es posible que la senadora María Fernanda Cabal que ha hecho carrera en el Centro Democrático y ha defendido a capa y espada las tesis de Uribe, ganándose incluso el desamor de muchos colombianos, se tenga que ver desplazada por alguien que acaba de llegar a este partido y a quien lo único parecido que tiene con esta fuerza política, es el apellido Uribe, y solo por coincidencias de la vida, más no porque sea familiar del exmandatario

No tengo nada en contra de Miguel Uribe, por quien además siento un gran aprecio, pero el tema aquí no es de simpatías, sino de méritos y trabajo por una causa, y puede que uno tenga muchas diferencias con la senadora Cabal, pero algo hay que reconocer, y es que milita en el uribismo desde mucho tiempo atrás y segundo que siempre ha trabajado en torno a sus ideas.

Pero, algo hay que decir, y es que no sería la primera vez que Uribe procede de esta manera. Ya la hizo cuando Liliana Rendón quiso aspirar a la Gobernación de Antioquia y con Ángela Garzón cuando esta ganó la consulta del Centro Democrático para aspirar a la Alcaldía de Bogotá. A ambas las hizo a un lado para dar su respaldo al candidato de su preferencia que no fue precisamente una mujer.

Es por esto que hoy por hoy me pregunto, sí Uribe realmente confía en la capacidad de que tiene una mujer para liderar procesos políticos, porque revisando el pasado me da la impresión de que no es así.

Si tenemos en cuenta lo que pasó con Liliana Rendón y Ángela Garzón, sumado a lo que puede suceder con la senadora María Fernanda Cabal, bien podría anticiparme a concluir que la confianza de Uribe para las mujeres no es mucha.

Podrá decir el expresidente que no es cierto, que no es así y que la prueba es el gran cariño y afecto que le tiene a mujeres como las senadoras Paloma Valencia y María del Rosario Guerra, pero dice el dicho que “Obras son amores y no buenas razones”. Ni siquiera podría creerle si acude al papel que la directora del Centro Democrático ejerce en el partido, hablo de Nubia Stella Martínez, porque todos en Colombia saben que es una simple ‘notaria’ porque quien manda se llama Álvaro Uribe Vélez.

Que en tres ocasiones haya quitado del medio a tres mujeres diferentes ignorando su trabajo, trayectoria y dedicación a la causa uribista, deja claro la poca fe que el exmandatario tiene en la capacidad y liderazgo que estas puedan ejercer.

@sevillanoscar