¿Y por qué no Eduardo Verano de la Rosa?

Por:Lucho Paternina Amaya

En publicación reciente por las redes sociales y algunos diarios de la costa, el abogado sincelejano Aroldo Pizarro hace un llamado a la dirigencia y al pueblo costeño en general, para que el próximo presidente de Colombia sea originario del Caribe.- Cuánta razón le asiste al audaz analista con su propuesta que hasta sugiere el nombre de Alex Char como uno de los candidatos a tener en cuenta.

En tratándose de una inaplazable oportunidad como la que se presenta, dado el amplio abanico de aspirantes que se insinúan a lo largo y ancho del país con las más disimiles tendencias ideológicas, ¿Y por qué no Verano De La Rosa para acabar con la orfandad de poder que desde hace más de ciento veinte años se sembró en la Región Caribe? Sería un acto de justicia con éste importante pedazo de Colombia, más allá de que nos sigan asociando solo con el vallenato, con un escritor que hasta Nobel mereció, algunas pinturas y esculturas, muchos libros y poesía y un voluminoso catálogo de obras que el espíritu individual de talentosos costeños han contribuido a exaltar positivamente a Colombia ante los ojos del mundo.

Estamos orgullosos de estas buenas y brillantes individualidades costeñas, pero ya es oportuno que el poder para tomar las decisiones trascendentales y que se traduzcan en desarrollo, esté en cabeza de un Caribe y no continúe aprisionado en el centro del país, desde donde nos endulzan con el cuento de que por aquí por nuestra región entró la civilización y todos los inventos de siglos pasados haciéndonos conmover con nostálgicos recuerdos que sacan a flote nuestras vanidades que se hinchan cuando nos machacan que los más sobresalientes  colombianos de nuestra historia en el campo de las artes son costeños.-

Pues, que se sigan cantando vallenatos, escribiendo libros, y estimulando la creación de todo cuanto es capaz de producir el intelecto, pero también que nos empeñemos en utilizar la inteligencia direccionando los recursos que al Caribe se le han negado porque nos quedamos disfrutando de festivales, carnavales, parrandas y rememorando las más grandiosas obras del espectro artístico nacional.-

Para pasar de las nostalgias a la realidad que nos conecte con las grandes conquistas de la ciencia y la tecnología que nos hagan protagonistas de sus beneficios, es apenas pertinente fijarnos en un costeño incluyente como Verano De La Rosa que desde la Presidencia no solo hará de la Región Caribe el polo de desarrollo que no ha alcanzado, sino que la articulará con las demás regiones del país devolviéndonos el sentido de nacionalidad, de colombianidad que, como una unidad, debe preservarse, antes que estimular su disolución, ignorando la importancia que todos tenemos como una sola Colombia con su ingente potencial humano y no menos abundantes Recursos Naturales.

En Verano se aprecia la íntima relación que hay entre la política y la inteligencia. Coherente con su identidad ideológica, sin dejar de renovarse según las tendencias que privilegian la justicia social y demás valores que como la paz y la moral hablan de una sociedad en crecimiento cualitativo a la cual pretende llegar, no solo por medio de la palabra, sino por la acción precedida por sus ideas que concreta, interpretando las aspiraciones de la comunidad.

En el ejercicio de ese accionar hacia la materialización de lo que piensa, lo convierte en un político práctico y muy dado a la sensibilidad colectiva, sin abandonar las ganas acompañadas de un esfuerzo gigantesco para hacer de la política una realidad tangible en favor de los gobernados. Ya lo había dicho Ramiro De La Espriella: “La política no son solo votos y las elecciones, sino aquellos valores más altos que comprometen directamente a la sociedad en su permanente discurrir”.- Por todo esto y por sus probadas condiciones de gobernante sin manchas, con un claro sentido de servicio, y por la coyuntura histórica que vive nuestro país y, en especial la Región Caribe, nunca ésta ha estado tan cerca de tener un presidente, como para que quienes habitamos este pequeño, pero vivencial territorio, sigamos mirando hacia el interior del país desatendiendo esta oportunidad en cabeza de uno de los nuestros que, como Verano, con un probado ejercicio de gobernabilidad, ha hecho de cuanta gestión se le ha encomendado, un fácil tránsito del testimonio a la acción reivindicadora y siempre esperanzadora que no de frustración, como él mismo lo vaticina, para no naufragar  hacia la búsqueda del estatus a que nos obliga el avance científico y tecnológico del cual aún Colombia y el Caribe están muy distantes.