Por una sociedad sin racismo

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Yamile Vanegas

Si en verdad queremos surgir como una sociedad donde reine el respeto y la tolerancia, lo primero que debemos superar son las prevenciones que existen hacia el otro, bien sea por su manera de pensar o lo que es peor, por su color de piel.

Ser negro, blanco, indígena o mestizo, no nos hace más ni menos que el otro, por el contrario, como sociedad nos enriquece, porque nos muestra como un territorio con una riqueza cultural, que estoy segura, otros países envidiarían.

Por lo anterior, considero que no es viable que en la actualidad maltratemos al otro porque su piel es de un color diferente, cuando lo que debe prevalecer es su manera de pensar y el aporte que como persona pueda dar para que nuestro país salga adelante.

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Pero tampoco puedo negar que ese tipo de prevenciones aún prevalecen en nuestra sociedad y estoy segura de que es por eso que son pocas las veces que se ha podido contar con un ministro de raza afrodescendiente, que no necesariamente ocupe la última cartera del gabinete, es decir, la de cultura.

No entiendo la razón por la que no se ha nombrado en el ministerio del Interior, de Defensa o de Hacienda a un afrodescendiente, si estos cuentan con todas las capacidades intelectuales para ejercer un cargo de estos.

¿Qué ocurre con los asensos en las fuerzas militares y de policía? ¿porque hasta el momento no se ha visto a un general afro en la primera línea? Ni que decir de los indígenas a quienes no se les ha dado un verdadero reconocimiento, no solo por el aporte que su cultura ancestral hace al país, sino además por la manera en cómo han trabajado para fortalecer sus procesos internos, resistiendo a una globalización que amenaza sus tradiciones.

Desconocer el aporte que las personas afros e indígenas hacen a nuestra sociedad, es desconocernos a nosotros mismos como país, porque somos un territorio multiétnico, lo que debería obligarnos a convivir entre todos, respetando al otro. Sin embargo no es así, porque no perdemos oportunidad para maltratarnos mutuamente, mirando a los demás por encima del hombro, muchas veces por prejuicios de piel.

Aun así, vemos las noticias en otros países que hablan de maltrato al otro por temas de racismo, como si al interior de Colombia no existiera este problema, como si fuese un tema lejano a nosotros, desconociendo que aquí también se comete el mismo error, que de una u otra forma afecta la sana convivencia en ciudades, municipios y veredas.

La mejor manera de convivir entre nosotros es reconociéndonos todos como personas iguales, dejando atrás los prejuicios por temas de raza. No es posible que sigamos pensando así a estas alturas de la vida.

Directora Fundación Acuerdos por la Paz (@FAPAZColombia) – Columnista invitada