Los demócratas a la cárcel, y los criminales a las instituciones

Josías Fiesco

Hoy más que nunca nos duele Colombia. Duele ver al muro de contención de la izquierda en Colombia, perder su libertad. Esa izquierda que ha acabado con el futuro de la juventud latinoamericana, que se disfrazó de progreso y engañó a miles de jóvenes en Venezuela; sacrificó su generación y las de sus hijos. Hoy los vemos transitar en todos los países del continente y del mundo, pidiendo limosna en el transporte y buscando comida en la basura, advirtiéndonos no entregar nuestro país y su democracia, su libertad y futuro, a esa izquierda que acabó con ellos.

Duele Colombia al ver en el congreso de la república, a los responsables de delitos atroces como violaciones a niños, secuestros, asesinatos, tomas de poblaciones enteras y narcotráfico entre muchos otros. Duele verlos en el congreso ocupando una curul sin ningún voto, gracias a las Cortes, llamándose “honorables y anti corruptos” sin pagar un solo día de cárcel, ni responder por los niños reclutados y los familiares secuestrados, de las víctimas de sus actos terroristas.

Nos duele al ver, que esas mismas Cortes, facilitaron la fuga de Jesús Santrich, un criminal narcoterrorista que camina libre y sonriente burlándose de las instituciones democráticas, librándose de cumplir con sus obligaciones con la justicia colombiana y el cual, a la fecha, no tiene tan siquiera una orden de captura en su contra. Duele la burla de las cortes y de la JEP a la voluntad del pueblo colombiano, cuando esta última, solicitó que las investigaciones contra este criminal, se llevarán en libertad, aun cuando había declarado que los delitos fueron cometidos después del Acuerdo, y en cambio, reprime de su libertad a quien le ha servido al país por la vía de la legalidad y de la democracia. Hoy más que nunca, duele ver que los demócratas van a la cárcel, y los criminales a las instituciones.

Anuncios

El país ve con dolor e indignación, que el ex presidente y senador Álvaro Uribe atraviesa una de las tormentas más grandes al perder su libertad; pero los colombianos firmes le hemos demostrado nuestro apoyo, reconocimiento y agradecimiento, por la Colombia que nos dejó en el año 2010. Un país viable, un país en crecimiento económico, con una seguridad cada vez más fortalecida, dónde la legalidad doblegaba a la ilegalidad, y se protegía la libertad y el futuro de los colombianos.

Hoy nos duele Colombia, pero desde el fondo de nuestro corazón, le acompañamos a él y a su familia.

@josiasfiesco