Las normas también son para la bicicleta

Ciclovia-Nocturna-Bogotá

Ha llegado la hora de que alguien en Bogotá les diga a los ciudadanos que utilizan a diario sus bicicletas como medio de transporte, que las reglas de tránsito también se hicieron para ellos, porque por la manera en cómo se comportan en las vías por donde transitan, pareciera que estos piensan o creen que no están obligados a cumplirlas.

A diario se les ve pasarse los semáforos en rojos, desplazarse  en la mitad de las avenidas, es decir entre carro y carro, además de invadir la calzada del TransMilenio,  conducir sobre los andenes, ir en contravía, etc.

La ciudad no cuenta con vías amplias para que el transporte urbano en sus diferentes modalidades (carro particular, taxis, buses, busetas, TransMilenio, motos y bicicletas), se desplacen sin mayores inconvenientes. Las avenidas no se planearon con el suficiente rigor, pensando en que a futuro habría más vehículos transitando en ellas.

Esto debería obligar a quienes  conducen en las vías y avenidas principales de Bogotá, incluyendo a los biciusuarios a sentir  siquiera un poquito de respeto por las normas de tránsito porque no puede ser que ahora, los peatones no solo deban cuidarse de algunos conductores de autos y de motos sino que además deban tener los ojos abiertos para que las bicicletas no se los lleven por delante.

Conducir en Bogotá, no importa qué tipo de vehículo se utilice, implica asumir cierto tipo de responsabilidades, una de ellas, el respeto por el otro y por el peatón, lo que quiere decir que de facto se asumen unas reglas  de convivencia que se deben reflejar en cero accidentes de tránsito y para esto es necesario que se abandone la idea de que “las reglas son para los demás y no para mí”.

Aquí se requiere además la acción de las autoridades de tránsito que de alguna manera deben hacerles ver a los biciusuarios, que al transitar por una vía, también están sometidos a las normas que regulan el tránsito en Bogotá, y que por tanto también son responsables en el momento en que se presente algún accidente.

Impulsar el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte en Bogotá, sin antes advertir que estas también se encuentran sometidas a la norma, es otro de los errores que comúnmente se cometen en la función pública y por olvidos como estos, pasa lo que pasa.

Aún estamos a tiempo de hacerles ver a los biciusuarios que deben respetar las señales de tránsito y que además están obligados a asumir en buen comportamiento en las vías.