La política de la contradicción: No a las clases, si a las marchas

Con la publicación de la directiva 5 del Ministerio de Educación, que establece el regreso a clases de los niños en el país bajo la modalidad de presencialidad, en el marco de la reapertura de diversos sectores en la pandemia, la polémica vuelve a estar con la negativa de Fecode a retornar a las aulas, la reposición de clases y de tiempos no laborados por sus maestros.

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En Colombia son 9.7 millones de niños y jóvenes los que esperan retomar la normalidad relativa con una presencialidad que les devuelva la calidad en su proceso educativo. Es así, como a partir de la orden impartida por el Ministerio, la mayoría de Secretarías ya activó sus planes y protocolos para recibir a los estudiantes.

No obstante, Fecode responde con un rotundo no argumentando que no hay condiciones para volver a las aulas y que se les pone en riesgo con la obligatoriedad en el proceso; además condicionan el regreso a las aulas con el aumento de salarios, mejoras en la infraestructura de los colegios y otras que no son posibles en el corto plazo, perjudicando con más demoras a aquellos estudiantes que bajo graves condiciones de vulnerabilidad no han tenido acceso a conectividad o acompañamiento de parte de sus profesores.

Recordemos que el 25 de mayo pasado, inició la vacunación para los docentes en Bogotá y el próximo 15 de julio se tiene previsto que finalice el esquema de profesores y personal administrativo. Hasta el momento, de acuerdo con el Observatorio de Gestión Educativa, van 291.555 personas del sector vacunadas.

La Secretaría de Educación Distrital, ha informado que un 95% los colegios oficiales cuenta con aprobación de protocolos. Algunas de las medidas contempladas por los centros educativos son: El uso obligatorio de tapabocas, utilización de espacios abiertos, distanciamiento físico y delimitaciones, habilitación de lavamanos y dispensadores de gel antibacterial y alcohol para la desinfección; limitar funcionamiento de tiendas escolares, horarios escalonados, jornadas más cortas para permitir la desinfección entre un espacio y otro. Y de acuerdo con la directiva del Ministerio, la excepción de la presencialidad total para aquellos establecimientos que demuestren que no pueden cumplir con el distanciamiento, para lo cual mantendrá el modelo de alternancia

Sin embargo, la contradicción del gremio de los educadores es tal, que citan a nuevas convocatorias de manifestaciones que como lo hemos registrado en ocasiones anteriores, no son más que aglomeraciones sin el cumplimiento de los protocolos. Para Bogotá la convocatoria de la Asociación distrital de Educadores (ADE) perteneciente a Fecode, es para este jueves 8 de julio.

Las consecuencias de demorar la presencialidad educativa

Han sido 15 meses de virtualidad estricta por la pandemia del Covid-19 y los efectos negativos han salido a relucir en las poblaciones más vulnerables, con menos recursos y en general en la salud mental de los niños, niñas y jóvenes. Un informe de la Universidad de Los Andes reveló por ejemplo que el 2.5% de los estudiantes encuestados en 753 hogares que cubrió la encuesta, desertó de su formación académica en el último año; y lo cierto es, que de continuar con la virtualidad, aumentaría esta cifra.

De acuerdo con el concepto de los especialistas de la Clínica Country, “el retorno a los salones permite que los niños recuperen su socialización en un ambiente seguro para desarrollar otras habilidades fundamentales en su crecimiento, paralelamente al desarrollo cognitivo e intelectual; igualmente contribuye en la salud mental del niño, gracias a la interacción lejos de las pantallas, el juego, la actividad física y el compartir con personas de su edad”. Por otra parte, a pesar de los temores que pueda generar para los padres y cuidadores el regreso, es necesario tener en cuenta que el aislamiento ha tenido más efectos negativos en la salud y desarrollo de los niños, como la alteración en los hábitos de sueño y alimenticios, irritabilidad, depresión y ansiedad en los mayores de 5 años.

Si hay condiciones para el retorno, con la priorización de los maestros en la vacunación, con el tiempo que se ha dado en la preparación de protocolos. Los niños y jóvenes lo necesitan y los sindicatos no le pueden negar esa oportunidad; hay que apelar a la coherencia en su discurso y si de cuidado se trata, en los colegios encuentran más garantías que en las calles generando aglomeraciones.

Lucía Bastidas Ubaté – Concejal de Bogotá

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