La importancia de la unidad, sin olvidar la responsabilidad social

Erazmo Zuleta Bechara

El 2020 ha sido un año histórico. Como país hemos vivido una serie de eventos que quedarán registrados en la memoria colectiva. El simple hecho de estar enfrentando a un enemigo pequeño e invisible a los ojos humanos pero que puede ser mortal, ha hecho que alteremos nuestras vidas en todos sus aspectos. En Colombia, pese a que venimos de un 2019 donde la polarización hizo de las suyas y hasta el orden público se vio alterado, hemos sabido mantenernos unidos. Lo anterior muy por encima del oportunismo político de algunos instigadores de la desestabilización.

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No hay que ir muy lejos para ver qué podría pasar cuando la institucionalidad tambalea. El ejemplo de nuestro vecino Perú, donde el presidente fue destituido en medio de cuestionamientos ciudadanos ante su legitimidad, ilustra muy bien lo que podría pasar en Colombia si no se valora la institucionalidad. Sin embargo, si algo hay que destacar de nuestro país es que pese a la adversidad de los tiempos el orden institucional colombiano ha sido respetado. En lo personal siempre estaré en favor de la institucionalidad de la nación.

En medio de esta coyuntura es muy importante que el gobierno nacional escuche y atienda las necesidades de los ciudadanos. Desde el Congreso de la República he apoyado y liderado algunas iniciativas cuyo objetivo es contribuir a mejorar la calidad de vida de los colombianos. Por ejemplo, la extensión del Programa de Apoyo al Empleo Formal y la aprobación de la cifra histórica de $314 billones de pesos en el Presupuesto General de la Nación. También soy coordinador ponente del Presupuesto Bienal de Regalías 2021-2022 cuyo monto es de $17.3 billones y del proyecto de la ley de cupo de endeudamiento y garantías de la nación.

Todos estos esfuerzos están encaminados a atender las necesidades de nuestra sociedad en una crisis nunca antes vista por cuenta de la pandemia. Recientemente apoyé la Ley de Emprendimiento liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, al igual que los programas ‘Colombiano Compra Colombiano’ y ‘El Campo a un Clic’, del Ministerio de Agricultura. Todas estas iniciativas necesitan un músculo financiero importante para llevarse a cabo. El Estado no puede solo. Como lo he dicho reiteradamente en este espacio, una de las principales opciones como fuente de financiación la constituye nuestros propios ahorros que administran los Fondos de Pensiones de ahorro individual y así lo propuse en la Ley de Emprendimiento.

Gran sorpresa me ha causado ver que desde el gobierno nacional no se apoya esta iniciativa. Por el contrario, se ha planteado la posibilidad de desregularizar el régimen de inversión de los fondos de pensiones. Me pregunto: ¿qué buscan con esa “desregularización”? ¿cuál es su expectativa? ¿es acaso que por las libres fuerzas del mercado los fondos de pensiones decidan invertir en nuestro país? Si esas son las expectativas no tenemos futuro.

Hay 1.6 millones de empresas formalmente constituidas en Colombia que están a la espera de soluciones efectivas por medio de mecanismos de financiación eficaces y suficientes. La auténtica política social es la que se dirige a solucionar los problemas del agrietado tejido social de los más pobres y desprotegidos del país. De eso depende la alimentación de millones de familias. Así de simple.

Por último, quiero dejar claro que, como recién nombrado codirector del Partido de la U, en lo crucial siempre estaré del lado del mantenimiento de la institucionalidad del país. Pero en temas vitales, como la administración y regulación del sector financiero, donde se encuentran los fondos de pensiones, estaré del lado de los ciudadanos y empresarios colombianos promoviendo inversiones socialmente responsables.

@ErasmoZB

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