La importancia de extender el teletrabajo más allá del confinamiento

Por: Pilar Llácer*


Jack Nilles, físico de profesión y ex ingeniero de la NASA, sentó las bases del teletrabajo en la década de los 70. En plena crisis petrolera en los Estados Unidos, Nilles buscaba reducir los desplazamientos al trabajo para disminuir la contaminación ambiental y los problemas con el transporte. Su propuesta fue crear el telecommuting como una alternativa a la movilidad: “llevar el trabajo al trabajador y no el trabajador al trabajo”. Sin embargo, en ese momento no se contaba con los medios tecnológicos suficientes para su desarrollo.

Han pasado cuarenta años y a pesar de estar en la cuarta revolución industrial y presentar muchos beneficios, esta práctica no se ha extendido todavía en Colombia.  Como especie no nos gustan los cambios y, si algo funciona, ¡para qué lo vamos a alterar! Pero lo cierto es que el teletrabajo puede contribuir al mantenimiento y generación de empleo, durante el confinamiento y en la nueva fase que abordará Colombia dentro de poco.

La pandemia ha extendido esta modalidad de trabajo a profesiones que nunca lo habían desempeñado, como profesores, técnicos, chef, cuidadores y a empleados que aunque lo habían podido hacer antes, por culpa de una cultura de presencialidad, no lo habían llevado a cabo. Y ha permitido a muchas empresas sobrevivir en la cuarentena, mantener sus resultados y evitar despidos en las fases de desescalada. Algo que no debería olvidarse.

La vuelta a la “normalidad” no tiene que suponer una vuelta a la presencialidad obligatoria para todos aquellos profesionales que han demostrado que el trabajo en remoto es eficaz o incluso más productivo. Ante los nuevos mercados de trabajo, tiene que flexibilizarse la forma en la que desarrollamos las funciones de los puestos. Sin embargo hay diversas dificultades que nos impiden hacerlo.

La dificultad de implantación del teletrabajo en Colombia viene motivada por diversos factores como la falta de la tecnología adecuada. Si las empresas fomentaran las soluciones de trabajo en remoto se facilitaría el acceso al mercado de trabajo de muchos profesionales. Hay países, sectores y profesiones con déficit de talento y el teletrabajo, en situaciones de movilidad reducida e incertidumbre, el teletrabajo puede facilitar la incorporación.

Otro de los factores es la dependencia del PIB y del empleo de sectores como el turismo y la construcción que necesitan estar presentes, tanto los clientes como los empleados. Esto impacta de lleno en la tasa de desempleo y por ello, la reconstrucción del mercado de trabajo tras esta pandemia debe basarse en la reorientación de la economía hacia sectores menos vulnerables a la presencialidad

Junto a estos, también está el hecho de que en las empresas colombianas está muy impregnada la cultura de la presencialidad, un maldito gen dominante que perpetúa una forma de trabajar basada en el control de horas y no en el trabajo por objetivos y basado en la confianza. Por ello, y aunque en el confinamiento el teletrabajo haya sido útil, este estilo de liderazgo basado en la presencialidad se seguirá manteniendo en las fases de desescalada. Incluso a pesar de que se haya demostrado que no es necesaria la presencia para desarrollar un trabajo de calidad. Hasta que el jefe no se va, el equipo se queda. Por eso, será más complicado cambiar el estilo de liderazgo tradicional, dominante y que ha demostrado funcionar.

Por último, también están los enemigos del teletrabajo que dicen que se echan más horas y con más presión. Sin embargo, la culpa la tiene el COVID 19, que ha derrumbado nuestra manera de hacer las cosas de siempre. Y eso exige mucho esfuerzo por parte de todos, empresarios y trabajadores. Para salvar el barco hay que remar mucho. Cuando hay tempestad no se trabaja con un horario, sino intentando que el barco no se hunda.

Por ello, para el desarrollo efectivo del teletrabajo se necesita apostar por la tecnología, una cultura de confianza frente al presencialismo, trabajar por objetivos y entornos de trabajo que permitan el desempeño de la actividad, un cambio en el estilo de liderazgo y cultura y la implantación de medidas personalizadas de flexibilidad.

Esta pandemia ha revelado que muchos negocios no estaban preparados para la transformación digital; que en un mundo frágil, incierto y vulnerable los planes de negocio tienen que moldearse con visión y estrategia; ha provocado la extensión del teletrabajo a nuevas actividades profesionales que nunca lo habían desarrollado; y nos ha llevado hasta un nuevo entorno de trabajo inseguro e inestable. Cambiaremos de fase y en cómo abordemos el futuro del trabajo en este desconfinamiento, estará la clave del futuro de nuestro mercado laboral y de nuestras empresas.

*Profesora e Investigadora en EAE Business School sobre “El Futuro del Trabajo”. Autora Libro “Te van a despedir y lo sabes” (Editorial Almuzara)