¡Este cuerpo, es nuestro!

El capitalismo salvaje que es un régimen patriarcal reforzado, ha convertido el cuerpo de las mujeres, las jóvenes y las niñas, en el primer territorio para ser explotado, torturado, violentado . Las cifras sobre feminicidios, violencia sexual, maltrato intrafamiliar son una prueba fehaciente de ello.

En Colombia los políticos, muchos jueces, curas con sus discursos hipócritas , sus leyes  y sus prácticas patriarcales han querido expropiarnos de nuestro primer espacio de micropolótica y micropoder : nuestro cuerpo .

El aborto no ha escapado a ese repertorio de violencia y muerte . Para miles de mujeres en Colombia la decisión de abortar , después de mucho sufrimiento y dudas ha significado cárcel, persecución, estigmatización y muerte .Situación que si bien se presenta en las grandes ciudades , es aún más grave para las mujeres que viven en el campo.

Según cifras del Instituto Guttmacher  se estima que en nuestro país 400.00 0 mujeres acudieron a la práctica del aborto en un año. Y de ellas 132.000 sufren complicaciones . Quedan con severas secuelas para su vida futura. Según la investigadora y activista Ana cristina González de estos 400.000 abortos , entre el 1% y el 9 %   son legales. Debido al todos los obstáculos que encuentran las mujeres para tener garantías para este procedimiento, deben recurrir a los lugares clandestinos, poniendo en riesgo su vida .Todo ello podríamos evitarlo,  si se despenaliza de manera absoluta el aborto .

La existencia de una doble condición para enfrentar el aborto : la sentencia  de la Corte Constitucional  del 2006  que reconoce las tres causales de interrupción voluntaria del embarazo – malformación del feto, violación o peligro para la vida de las mujeres –   y el que el aborto esté tipificado  como un delito,  ha significado un enorme sufrimiento para las mujeres .Desde 1998 más de  5.500 mujeres están siendo investigadas por este delito de las cuales 346 han sido condenadas. Citando de nuevo a  Ana Cristina González estos datos muestran como los jueces y los fiscales actúan con particular dureza en estos casos. Para los casos de violencia intrafamiliar  y violencia sexual las condenas representan entre el 1,1 % y el 3,3 % respectivamente de condenas sobre estos delitos , entre 7 % y “ % menos que las condenas por aborto .

Es hora como los decimos las feministas,  que políticos, jueces y curas “ saquen sus escapularios de nuestros ovarios “ .

Exigimos :  educación sexual para poder decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto seguro para no morir.

Queremos maternidades deseadas  y consentidas. El primer lugar para la existencia de una nueva vida debe ser el deseo de la madre . Nuestro cuerpo es nuestro primer lugar de nuestra autonomía.