¡¡¡Es culpa de Petro!!!

Eso se afirma en las calles, en las redes sociales y en algunos medios de comunicación como la revista Semana, a la que le quedaría mejor el nombre de El Magazín del Uribismo.

Pienso que la respuesta sencilla -y errada- para entender el fenómeno de las manifestaciones es culpar a Petro de incentivar las marchas y quedarse con la imagen de un grupo de vándalos que solo quieren incendiar el país.

Durante las manifestaciones que se han dado en el paro nacional, se han visto a diferentes analistas o líderes de opinión tratar de darle forma a las razones del paro y en especial a sus consecuencias, impactos económicos y de salud, además de la destrucción de la propiedad pública y privada.

De esta forma, se ha extendido la imagen de Gustavo Petro, como la mente maestra del caos actualmente ocasionado, político que se deleita con los actos de vandalismo y que aprovecha de la difícil situación para tener adeptos con votos.

Dicen que de su voz comunista siembran ideas de odio y golpes de Estado, que su mirada puede despertar sentimientos guerrilleros y que por las noches, en sus sueños, se les aparece a empresarios y los amenaza con expropiar sus propiedades: Algo así describen a Petro.

Gustavo Petro es uno de los políticos que más alientan las marchas como método de protesta, la idea de la movilización social le gusta y la apoya, eso lo demostró especialmente durante la batalla jurídica en la que se le destituyó como alcalde de Bogotá, al revertirse la decisión, el alcalde reincorporado tuvo una plaza llena de personas que celebraban esa decisión.

Pero en estas marchas, poca influencia el dirigente de la Colombia Humana ha tenido en su generación o motivaciones, desde hace tiempo, mucho antes del paro, se hablaba y evidenciaba de los temas que promueven la marchas. Algunos de los trinos de Twitter del senador pueden ser vistos como algo exagerados o alarmistas, pero no por ello dejan de ser cierta la realidad que en ellos muchas veces trata de condenar.

No se confundan, están marchas son continuación del 21N, en los que temas como el manejo ambiental, la seguridad territorial, líderes sociales, abuso policial y accesos a la educación fueron pilares para convocar personas que veían en las marchas una fórmula para intentar cambiar la dinámica del país y su forma de ser gobernada.

Petro tiene otros planes en este momento, y su papel no protagónico en este paro en gran parte se da porque está haciendo lo mismo que hizo en las elecciones pasadas, moderar su discurso y tratar de mostrarse como un candidato más amigable.

En las elecciones de 2018, esta faceta la mostró tarde, ahora, aprendiendo de ese error, ha empezado a moderar sus apariciones y empezar a reunirse con diferentes sectores, como el empresarial, el cual desconfía por la imagen de coco de la expropiación, en parte por la propaganda que le han hecho, parte de su gestión en la alcaldía e ideología.

Petro es creyente de que el Estado debe ser capaz de administrar todo lo que pueda, debe ser el principal responsable del funcionamiento y cumplimiento de las actividades diarias y por ello, no siempre el sector privado no siempre es la mejor opción.  Esta idea sería posiblemente bien vista de ser otro candidato o causaría menos alertas, pero se ha sobredimensionado por tratarse de él.

El cierre de empresas es una facultad del Estado que un gobierno puede ejercer si ve deficiencia en su servicio, el exceso de este poder es obviamente un riesgo para el desarrollo económico, no creo que Petro sea el monstruo de la expropiación y guerrilla como muchos lo pintan.