Claudia López y el coronavirus

Josías Fiesco

El comercio de Bogotá ha sufrido uno de los peores años en toda su historia, gracias a la obsesión de algunos sectores políticos del país por incitar al caos, a la desobediencia civil, al vandalismo, la destrucción y la anarquía. Desde el primero de enero la Claudemia amenaza a comerciantes, emprendedores y trabajadores de la ciudad.

A inicios del año, las pérdidas económicas para los comerciantes del país por las marchas y bloqueos a nivel nacional, superaron los $1,5 billones según confirmó el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal; quien también afirmó que el comercio venía trabajando a un 40% en gran parte del país, y que los más perjudicados eran los pequeños y medianos empresarios. Se estima que cada día de paro tuvo pérdidas por más de $50.000 millones para el comercio; y si a ello le sumamos las marchas que autorizó Claudia López y los meses que ha permanecido cerrado el comercio en Bogotá y el país por causa del COVID-19, las pérdidas son cada día más y más alarmantes. Esta semana Fenalco Seccional Bogotá, advirtió que la nueva modalidad de aislamiento obligatorio de cierres localizados, anunciada por el Distrito en cabeza de Claudia López, representaría pérdidas millonarias, mayores probabilidades de desempleo y cierres de empresas.

A las pérdidas económicas del comercio, del cual dependen miles de ciudadanos en Bogotá, debemos sumarle el desbordado aumento de la inseguridad. El pasado viernes 17 de Julio, se presentó un atraco en la localidad de Usaquén, al norte de Bogotá, donde fue capturado un sujeto con un maletín cargado con $262 millones de pesos, un chaleco antibalas y una pistola, según los informes de la Policía Metropolitana. En el lugar también fue herido un celador del edificio donde vivía un ciudadano que fue perseguido por los atracadores. En esta misma localidad, se presentó otro atraco a 3 apartamentos, en el que unos delincuentes usaron Rappi como un señuelo para ingresar y amordazar a los habitantes, desocupando por completo sus viviendas; habitantes del sector, entre ellos el líder veedor de la propiedad horizontal de la calle 144 con 13b, declaró que el 29 de Junio, fueron más de 30 atracos de motociclistas a transeúntes con armas de fuego; lo más indignante es que estos criminales han sido denunciados y han regresado durante varias semanas al acecho de los ciudadanos. Y cómo olvidarnos  del atraco “de película” a una joyería en un respetado centro comercial de la ciudad, o del incremento de denuncias por hurto de bicicletas en la ciudad, las cuales representan para cientos de ciudadanos, el único medio de transporte seguro y confiable, dadas las condiciones de distancia social, inseguridad dentro sistema masivo de transporte y autocuidado.

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Para ningún ciudadano es un secreto que cada día que pasa, en Bogotá aumentan la incertidumbre, el miedo y reina el caos. Mientras la alcaldesa se dedica a lavarse las manos, no por el coronavirus, sino por librarse de responsabilidades de su pésima gestión en lo que va del primer semestre de 2020; los Bogotanos piden auxilio, pues ni en sus casas se sienten seguros mientras pierden sus empleos, tienen que cerrar sus locales y en las calles se encuentran un atraco seguro. Barrios como Cedritos cada semana piden ayuda a gritos, a través del #SOSCedritos o #SOSUsaquén, mientras otros ciudadanos han optado por la justicia a manos propias y la seguridad privada. Esta semana en un combate heróico, un vigilante el norte de Bogotá, frustró atraco a una vivienda por la temida banda de Los Pachino, donde resultó herido de muerte uno de los asaltantes, y ahora podría enfrentar un lío judicial, a pesar de actuar en legítima defensa de su vida, como dejan claro los videos.

A todos estos males que se suman al coronavirus en Bogotá, debemos agregar la incapacidad del distrito, en cabeza de Claudia López, de blindar y equipar al sistema de salud de la ciudad para enfrentar el pico y posibles incrementos de la curva de contagios en la ciudad; pues a principios de la cuarentena, obstentaba una “planeación” tan efectiva, que a la fecha ya tendría multiplicada la capacidad de las unidades de cuidados intensivos, los ventiladores, así como la capacidad del sistema para atender una posible sobreocupación en las UCI de la ciudad.

Queda claro que en Bogotá el coronavirus no es rival para la Claudemia que azota la ciudad, pues el remedio ha sido peor que la enfermedad. Claudia López a la fecha deja el comercio cerrado y quebrado, la inseguridad desbordada, los ciudadanos con temor de quedarse en sus casas por miedo a ser atacados y de salir por miedo a quedar contagiados, cientos de  empleos perdidos y emprendedores quebrados, y un sistema de salud en Alerta Roja.

@josiasfiesco