Se me perdió la cédula ¿y ahora qué hago? (De San Antonio y otras ayudas tecnológicas)

Alejandra Neira

Hoy me llamó mi hermano y me dijo: “Encontré la cédula de su amiga Daniela.” ¿En serio? ¿Eso pasa? Pues sí. Mi hermano entró a un almacén de MacPollo y allí, justo en la vitrina que protege al vendedor, estaba la cédula adherida y expuesta a la vista de los visitantes.

No sé cuáles son las probabilidades de que alguien encuentre su cédula perdida de esta forma, aunque sí las he visto cientos de veces expuestas en vidrios de cabinas de pago de parqueaderos, de droguerías y  de pequeños comercios de barrio. Es la manera en que los colombianos sentimos que podemos ayudar al desdichado que pierde su documento de identidad.

Gracias a que mi amiga tiene un apellido poco común que recordaba mi hermano y a que él decidió comprar pollo, la cédula volvió a manos de su propietaria casi un mes más tarde del día en que la perdió. Ella, que la había buscado con mucho empeño, no podía creer que hubiera aparecido.  Esas historias poco se repiten. Entonces, además de pedirle ayuda a San Antonio el santo de las cosas perdidas y de quienes buscan novio o novia ¿qué debo hacer cuando se me pierde la cédula?

Para los que confían en la ayudita de San Antonio de Padua por favor rezarle y no confundirse de método poniendo la imagen del Santo de cabeza porque en ese caso en vez de encontrar la cédula van a encontrar marido o esposa nuevos.

Pero si insiste en pedir ayuda al santo milagroso y aprovechar para conseguir pareja, pues no hay problema si no tiene imagen de San Antonio. En Google encuentra de donde escoger y de una vez en la posición adecuada.

San Antonio de Padua: Sí, expuesto al revés hace milagros