“Desafíos y oportunidades que tienen San Andrés, Providencia”: Universidad del Rosario

Foto: Providencia tras el paso del huracán IOTA

Con 27 kilómetros cuadrados, el Archipiélago se ha distinguido por ser uno de los destinos turísticos más apetecidos por nacionales e internacionales gracias a sus maravillosas playas. Sin embargo, la Universidad del Rosario pudo evidenciar por medio del foro “San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El futuro del Archipiélago” las preocupaciones reales que actualmente tienen los isleños y las oportunidades que surgen de estos desafíos.

“Es nuestra responsabilidad como ciudadanos del territorio contribuir desde todos los frentes a mejorar la calidad de vida de las personas en el Archipiélago, sobre todo, a los jóvenes quienes serán el futuro de la región. Hoy nos dimos cita en la región para escuchar las voces protagonistas y encontrar oportunidades para la ciudadanía”, dijo Alejandro Cheyne, Rector de la Universidad del Rosario, quien destacó que la academia debe estar presente y activa en todos los procesos sociales que se viven en Colombia.

Si bien es cierto que actualmente la población de la región atraviesa por grandes dificultades tras la pandemia del Covid- 19 y el huracán Iota, existen algunos puntos fundamentales para el Archipiélago y que, de acuerdo con las conclusiones del foro, “será un compromiso nacional de todos los actores del país para mejorar la calidad de vida de los isleños y darle una nueva oportunidad a las generaciones venideras de la región”.

Protección de la cultura Raizal y pueblos étnicos

Aunque la Constitución Política de Colombia de 1991 estableció la protección de los pueblos étnicos, después de 31 años aún quedan desafíos y el Archipiélago no es la excepción en esta materia. La lucha que actualmente lidera el pueblo Raizal y su reconocimiento a nivel nacional aún continúa y está relacionada con las tierras que le pertenecen a los raizales y la sobrepoblación de inmigrantes que hay en las islas.

Recordemos que el Estatuto Raizal impide la desaparición de los raizales y proteger los derechos especiales, económicos y culturales de la comunidad dentro del departamento.

La desbordada cantidad de personas externas que han llegado a radicarse a la isla, han prendido las alarmas en el Archipiélago por el temor de sus habitantes al pensar en la pérdida de la comunidad nativa, la escasez de alimentos y el desgaste de los recursos naturales.

“El 56% de nuestras propiedades está en manos de inmigrantes y los raizales poseen un 44%. La sobrepoblación ha ocasionado un daño y el Estado debería repararlo”, afirmó Juan Ramírez Dawkins, profesor de la Universidad Nacional sede Caribe. Según Dawkins, la cultura y el espíritu raizal, así como los objetos materiales, han perdido su esencia originaria a causa de la falta de herramientas para la protección de la comunidad étnica.

Así mismo, la comunidad Raizal hizo un llamado a la reconciliación y a la integración de sus comunidades con el territorio nacional con el fin de dar frente a las soluciones que suponen los actuales desafíos del Archipiélago “la palabra odio es infecunda”, expresaron.

Turismo sostenible

Aunque el turismo representa casi el 80% de la economía del Archipiélago de acuerdo con cifras Pro Archipiélago, existe una preocupación por la falta de prácticas sostenibles por parte de algunos turistas que visitan la isla ya que se están aportando 70 toneladas de basura diarias en la ciudad. Para Jhonathan Taylor, secretario de Turismo es importante cuidar y potenciar el reconocimiento del Archipiélago como Reserva Mundial de la Biósfera otorgado en el año 2000 por la Unesco.

“No queremos afectar el bolsillo de nuestros visitantes cobrando más por ingresar al Archipiélago. Sin embargo, si pedimos a los turistas que entiendan nuestro enfoque sostenible y que valoren lo que ofrece la ciudad en materia ambiental y cultural.”, dijo Taylor, quien invitó a los turistas apoyar las economías locales y ancestrales.

Compromisos y oportunidades desde el turismo:

  • Potencializar y acompañar las iniciativas económicas ligadas al turismo comunitario. Presentar proyectos a la asamblea para el mejoramiento de los incentivos a las familias que hacen esta actividad.
  • Promocionar el turismo en pro de la economía interna y con enfoque ancestral.
  • Fortalecer la marca regional de San Andrés Inexplorada, ya que existen muchos sitios que las personas aún conocen, entre los cuales están la laguna de Bin Pond, el Parque Regional de Manglares de Old Point, entre otros.

Seguridad alimentaria

En la reciente visita al Archipiélago, el Presidente Gustavo Petro se refirió al elevado precio de una naranja en la isla, la cual está sobre los $12.000 pesos. Actualmente, los líderes de la isla están preocupados por el alto costo de vida que tienen los locales. Esto se debe principalmente, a que por la falta de agua, la agricultura colapsó y la mayor parte de los víveres son importados.

“El costo de vida en Providencia se incrementó 3 veces más después del huracán. Hay poco pescado y las familias ya no pueden disponer de este alimento. Además, con la reconstrucción, los alquileres han subido hasta 7 millones de pesos y los insumos médicos son escasos. El agua ha sido de difícil acceso. La actividad pesquera no ha podido reactivarse debido a los altos costos.” dijo Zully Archbold, veeduría ciudadana de Old Providence.

Hay dos tipos de pescas en el departamento: la industrial y la artesanal. Actualmente, las autoridades locales y la ciudadanía buscan encontrar mayores oportunidades para los pescadores artesanales y su calidad de vida ya que son los que llevan el honor de la comunidad raizal.

Debido a la importación del pescado asiático a la isla y la captación de las especies marítimas para el consumo humano, que, según Jennifer Yepes, Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio de la zona insular, el 58% de la proteína blanca y el 56% de langosta le pertenece a los pescadores tradicionales de la zona. La entidad ha avanzado en el fortalecimiento de diferentes programas como el clúster agroindustrial que busca apoyar a las 400 familias que sobreviven de la pesca, en el fortalecimiento de sus negocios de cara al mercado internacional, cumpliendo con las normatividades que exigen las leyes.

Compromiso y oportunidades de la seguridad alimentaria:

  • Priorizar el relevo generacional de pescadores y contribuir a la producción del campo.
  • Asistencia técnica para la comunidad para fortalecer las manualidades de las mujeres.
  • Fortalecer la producción porcina.
  • Seguir en el diálogo con los pescadores industriales y artesanales, para que esta actividad no sea solamente de langostas y volver los orígenes de la pesca blanca como el caracol, entre otros.

El foro se llevó a cabo el 25 de agosto en las instalaciones de la Policía Nacional de San Andrés y se realizó “con el compromiso social que nos representa como universidad y como actor de impacto positivo para la sociedad y el desarrollo del país”, dijo la institución.

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